#Tupacamarizacionprovincias
F.P.
La insularidad
como línea de acción en varias provincias es el factor sobre el cual se
recuesta el mileidismo al proyectar un tránsito favorable del proyecto de Ley
Ómnibus en Cámara alta. Mientras en la oposición sugieren que tal diseño en el
catastro de Senadores puede no dar con esta aritmética y complicarle los sueños
a puro rugir de la Stihl, la Moulinex y demás elementos cortantes.
La idea de “provincia
alambrada” ha sido un elemento persistente en la última década, a partir de
armados distritales mayormente sugeridos por el laboratorio de Guillermo Seita
[NdR: emanado del cavallismo, actual consejero en varias provincias del centro
del país y artífice de aquel espejismo denominado Consenso Federal]. Una
modalidad de gestionar la política con variados guiños al Club de Dirigentes de
la Embajada o Red de Acción Política (RAP); centrada en el ´cordobesismo´, el ´santafesinismo´
y otros ´ismos´; reñida con el federalismo.
Lo que en pleno
mes de mayo de 2024 surge como a pedir de boca, por parte del mileidismo en su
prisa por sancionar el mamotreto en Senadores e ir con enjundia el 25 de mayo a
Córdoba. Por lo cual, el retobe hacia sus planes podría provenir de las
provincias patagónicas y no por la Liga de los 6 (Patagonia + La Pampa) armada lejano
tiempo atrás -hace 45 días-, sino en
función de la reinstauración del impuesto a las Ganancias. En el sur gravaría a
gran parte de la población, pues es corriente contabilizar haberes por encima
del millón ochocientos mil mensuales.
De ahí, la
partición del mapa político argentino pintado en diversos colores por el
ministro del Interior Guillermo Francos. El funcionario se vale de la propia
vocación insular de los mandatarios provinciales, a partir de una visión a corto
plazo, según la cual toda gotera fuera del contorno de los limites bajo su administración
es asunto intrascendente. Todo lo del vecino les resulta ajeno, podría decirse subvirtiendo
la famosa frase de Karl Marx.
Incluso, el
mandatario catamarqueño Raúl Jalil ofrendó sus buenos oficios para con los
colegas de la Mesa del Litio, a fin de convencerlos de prestar pescuezos en
cuanto a la sanción faltante de la Ley ómnibus. En este armado con fuerte sesgo
de multinacionales mineras, Jalil comparte foro con Carlos Sadir (Jujuy) y
Gustavo Sáenz (Salta). Aunque el primero tiene influencia relativa sobre los
senadores por su provincia, mientras el salteño puede tirar una taba con Juan
Carlos Romero, pero el ex Gobernador cuenta con vuelo nacional propio en el mileidismo.
Sin embargo,
dentro de la propia fracción oficialista no cesan los interrogantes en cuanto a
la sanción sin reparo alguno al proyecto a debatir en comisiones desde el
martes que viene. Si esto ocurriese y le dieran al Ejecutivo nacional plenas
posibilidades para maniobrar, incluso en terreno parlamentario, los senadores casi
estarían rubricando su propia obsolescencia. Es decir, hasta los oficialistas
quedarían sin materia para negociar.
Por esta razón,
en algunos sectores menos mileidistas pero igualmente parados en el casillero más
a la diestra sugieren frenar tanto descorchar. Algunos parlamentarios del
ucerreismo adelantaron su determinación de introducir cambios en el apartado
sobre las delegaciones de facultades, como también al Régimen de incentivo para
grandes inversionistas. Dos sapos a los que los boina blanca adelantaron
reparos digestivos, si bien la tracalada de batracios contenida en el proyecto
de Ley ómnibus equivaldría a la opción de más o menos chimi churri para acompañar
una media res limítrofe con la descomposición.
A la espera de
este epílogo, desde el Noroeste balbucearon -en medio del derrumbe en el
consumo, la producción y, por ende, en la recaudación- la exigibilidad de
otorgarle las ´herramientas´ al primer mandatario. Por lo que casi no cabe
ahondar en cuanto a su preferencia por los instrumentos cortantes, todos
dispuestos a la incisión en una carne que diera la impresión de haber pasado
buen tiempo lejos de la heladera. Y sobre la cual no revolotea una mosca: más bien, cientos de ellas.
NdR, 2 de mayo de
2024.