#LaMetaRegional
La tozudez expuesta
por el legislador Alfredo Olmedo para mantenerse al mando del Parlasur, más
bien parece una señal tendiente a disolverlo. No es otra la conjetura que puede
establecerse, en cuanto a un órgano de discusión regional, cuyos integrantes se
muestran refractarios a la presencia del salteño y a su manera de conducirse en
este foro de debate.
Luego de la promocionada
sesión de este lunes, en Montevideo, se redoblaron las lluvias de reclamos por
parte de legisladores de diversa pelambre partidaria. Desde la propia entente
de La Libertad Avanza, hasta el ucerreismo, también partidos provinciales y las
diversas expresiones del fragmentado peronismo; todos en contra del productor
sojero salteño.
En la víspera,
el surtido de reclamos puntualizó desde cortes a los micrófonos de los
conferencistas, la imposición de derechos de admisión a ciertos integrantes que
parecen no ser del agrado del empresario agropecuario, entre otras quejas. A
tal punto que la parlamentaria Laura Sesman exhortó que “se dejen sin efecto
cuestiones como la custodia en la
puerta, del micrófono y demás que afectan el funcionamiento y la honorabilidad
de nuestro cuerpo”.
Además, el malestar
se extendió no sólo entre los representantes argentinos, sino también respecto
a las delegaciones de Uruguay y Brasil. En el caso de los enviados charrúas, no
cayó nada bien el despido unilateral que Olmedo -Vicepresidente del cuerpo, en
ejercicio de la Presidencia pro témpore que este año tiene nuestro país-
resolvió en el caso de la asesora uruguaya Ana Laura Soto.
Fue en medio de
este pandemónium que el representante por nuestro país emitió aquella quejumbre
en relación a la quita del apoyo, por parte de los mismo que antes lo habían respaldado
para ejercer el puesto actual. Fue en tal contexto que Victoria Donda definió el
accionar de Olmedo como “papelón mayúsculo”, tras haber inculcado “mucha
incomodidad con las otras delegaciones”, provenientes de naciones vecinas.
Donda explicó
que “siempre sostuvimos que el oficialismo debía estar al frente de la
delegación, por un tema institucional para un mejor vínculo con el Gobierno
nacional”. Sin embargo, “siempre Olmedo, fiel a su estilo, se manejó como un
jeque árabe”, reminiscencia a estilos de mando sin mácula alguna por
acusaciones de manejarse de acuerdo a parámetros democráticos.
NdR, 19 de
marzo de 2024.