Por: M.
Rocamora (*).
La gestión a
cargo de Gustavo Sáenz enfrenta los primeros piquetes. No se trata de
manifestaciones de docentes, ni de empleados públicos pidiendo actualización de
haberes, sino una resistencia VIP. Esta se concentra en oficinas con alta
remuneración, tales como el Ente Regulador de los Servicios Públicos, su
homólogo en Juegos de Azar, SAETA, Autoridad Metropolitana de Transporte, Salta
Forestal y Aguas del Norte.
Cerca del nuevo
staff grandbourgiano trascendió este fin de semana que el ministro Roberto Dib
Ashur (Hacienda) fue el encargado de recordar a esta onerosa planta que habita
en el ENRESP, ENREJA, SAETA, AMT, Salta Forestal y Aguas del Norte. Tal parece
que el economista percibió el desgano, proveniente de los countries El Tipal y
Valle Escondido, domicilio actual de muchos de estos directivos, con más
contactos en el mundo corporativo que entre la ciudadanía. Pero que en los
últimos días volvieron a frecuentar sus oficinas “de trabajo”, temerosos de lo
inminente.
Hasta ahora, muchos
de ellos totalmente desconocidos para el salteño común, los potentados más
remolones puede que fuesen José Figueroa Garzón y el autoimplantado (en la Permanente)
Fernando Saravia Toledo de ENRESP, Silvina Cainelli (ENREJA), Marcelo Ferraris
(AMT), Lucio Paz Posse (Aguas del Norte), Ramiro García Bes (Salta Forestal) y
Claudio Juri (SAETA). Esto, sólo por nombrar a los más encumbrados, si bien hay
otros directivos de menor rango o equivalente que intentan apoltronarse en sus
cargos.
En el caso de
SAETA, todo indica que el saenzismo no recibió de buen grado el pedido de $
3.300 millones que exigió Juri para la firma estatal -administra los pagos siderales
a empresarios convertidos en millonarios- como dando por asentado una continuidad
que ni siquiera le habían ofrecido. Sin embargo, el ministro de Gobierno,
Ricardo Villada, mandó a precalentar al dirigente de su partido, Primero Salta,
Claudio Mohr.
Con lo cual
solamente habría un cambio nominal, sin objetivos de incrementar niveles de
eficiencia administrativa en un rubro que concentra –junto con AMT- un
presupuesto anual una vez y media en comparación al total anual que tiene para
gestionar la ciudad más poblada de toda la provincia. Qué dirá la alcaldesa
Bettinita?
De los 7.200
millones asignados en partidas presupuestarias para el transporte capitalino y
vallisto (mal administrado por SAETA y AMT), los millonarios gastos en la
extravagante firma “Atos” -por un par de máquinas de autocarga y el cobro
electrónico de boleto- televisores en
los colectivos urbanos y mini cámaras de grabación, contrastan con unidades de
transporte masivo vetustas, aprietes mensuales para el amento del pasaje y
airados pedidos al Ejecutivo provincial para subsidios sin ningún control. En
particular, “Atos” tiene una cobertura ínfima (20 terminales de recarga sobre
244 puntos), lo que no le impide facturar 115 millones de pesos al año.
En un informe
que retrató esta suerte de contrarrevolución burocrática, el periódico Cuarto
Poder señaló este sábado que, en el caso de los directivos de AMT, “de control
casi nada, pero algunos lograron comprar casas y autos por el solo hecho de
arrimarse a algunos empresarios”. Tal vez, ahora se hagan un poco más conocidos
en la población salteña.
(*) NdeR, 14 de
diciembre de 2019.