#Comoterminarmal
F.P.
Las expresiones
de vértigo en la dirigencia salteña, luego de los resultados de los comicios
del domingo pasado grafican cómo se llega a la conmemoración de estas 4 décadas
desde el retorno de la democracia. Lo que deja un escenario con proyección referenciada
en las elecciones del 14 de octubre del año 2001, lo que difícilmente sea equivalente
a voto en tanto sinónimo de comer, sanarse y educarse.
En términos
absolutos, las cifras del domingo pasado mantienen algunos parecidos con
aquella jornada realizada 22 años atrás en nuestra provincia. En medio de un
cataclismo socioeconómico, disparada de precios, del tipo de cambio y el
torniquete financiero provisto por el Fondo Monetario Internacional. La foto
final de aquella pseudodolarización que fue la Convertibilidad derrumbándose en
todo el país, como la torre de Mordor en la 3ª parte de “El Señor de los Anillos”.
En la cita
electoral de aquel segundo domingo de octubre de 2001, los salteños habilitados
para votar eran 652.906. Casi la misma cantidad de electores que decidieron acudir
el último 13 de agosto a las Primarias, pero de un padrón total de 1.090.000
salteños: 660.000 concurrieron a las mesas de votación en todas las ciudades y
pueblos a emitir sufragio.
Tanto en 2001
como en el reciente 13 A, el dato más llamativo fue la gran cantidad de
inasistencias a las mesas de votación. Aún así aquel 14 de octubre, 22 años
atrás, el 70,5 % de los empadronados concurrió a las mesas de votación. O sea,
casi 6 puntos porcentuales más, comparado con el 64,8 % que se presentó a
emitir sufragio tres días atrás [NdR: con lo objetable que pudiese resultar el
dato que en 2023 está vigente el sistema de Primarias, mientras que en 2001 se
trató de una votación general].
De todas
formas, el 14 de octubre de 01 un total de 379,173 salteños optó por algunos de los candidatos a diputados
nacionales (395.000 se ausentaron, 50.500 votaron en blanco y 31.021 anularon
su voto). Y en gran medida, el PJ concentró la mayoría de sufragios al
conseguir 202.782, contra 95.001 del Partido Renovador de Salta, y los escasos
36.943 de la Alianza.
Mientras que en
esta primera cita electoral para cargos nacionales de este año, el número con
mayor espectacularidad lo proveyeron los 430.000 salteños que no fueron a
votar. Luego, sí, los 319.000 sufragios logrados por La Libertad Avanza y su
candidata María Emilia Orozco. Partiendo de un universo mucho menor de
electores -660 mil de un total de
1.090.000- haber logrado casi el 50 % de los votos emitidos suministra una
expectativa adicional para Julio Moreno y Lorena Bruno (LLA).
El shock que
intentan procesar los armadores de Unión por lo que Queda de la Patria y Juntos
por el Tipo de Cambio, sólo remite a su propia incapacidad a la hora de leer,
evaluar y procesar a la sociedad gaucha. Luego de 8 años promedio consecutivos
con salarios en caída y sin propuestas concretas para el futuro próximo o el mediano
plazo ¿Cómo se puede esperar un triunfo como respuesta de la ciudadanía?
En las semanas
previas al 13 A pululaban los oráculos, consultores y analistas babeando por el
formidable armado saenziano. Principalmente, luego de la picardía de haber metido
la uña y poner su gente en UxQP y JxTC, asumida en su magistralidad en términos
de planificación. Pero lo cierto es que los resultados expresaron que perdió en
todas las mesas en que hizo este delivery de apuestas.
El desprecio
con el cual los armadores del oficialismo provincial diseñaron un escenario tan
similar al de las pasadas elecciones de mayo -nombres y caras repetidos- no
ofrece el menor resquicio, a la hora de impostar sorpresa [NdR: Ver artículo].
Hasta es elevadamente probable que haya facilitado armar el polígono al
sector que suele practicar puntería con “la casta”. Y deja casi sin excusas frente
a las hipotéticas 14 toneladas de adoquines, enarboladas por los tifossi del
oficialismo repartidos en los alrededores del hotel Alejandro I.
Muchos en la
escudería saenziana, tanto en variante JxTC como en UxQP, asumen que hacia el
22 de octubre podría irles mucho peor. De ahí, las apresuradas convocatorias al
diálogo, por parte de una gestión que en cuatro años en ningún momento no
desarrolló este curso de acción. Claro que bastante peor podría irle al millón
de salteños que esta semana empezaron a ver cómo crepitan las llamas en el
averno, luego de la depreciación del peso frente al dólar y su impacto en
precios.
Gran parte de
los 318.000 comprovincianos aún no alcanzaron a graduar la dimensión de lo que
puede venir detrás de la bronca hacia la dirigencia tradicional, la casta
política y la dolarización. Este miércoles el bolsillo se estremeció con los $
785 que alcanzó el dólar blue, luego de las primeras 72 horas en las que
prevaleció esta prédica como horizonte de nación. Un poco más caro para esos
bolsillos provistos con haberes que oscilan entre los $130.000 y los $ 240.000
mensuales; inalcanzable si se disparase hasta los $ 11.500 como calculó esta
semana que podría hacerlo la consultora PxQ.
En lugar del 113
% anual, la inflación podría dispararse hasta 4.500 % a final de este año,
según calcularon ejecutivos de un banco internacional hace cuatro meses. Lo que
supondría trabajadores formalizados virtualmente desplumados, más cercanos a la
indigencia. Una hiperinflación que vendría acompañada con quiebra de bancos. Es
decir, un 1989 mezclado con un 2001.
Proyecciones
realizadas 120 días atrás, frente a la suposición que el candidato presidencial
por La Libertad Avanza llegase al 30 % del caudal electoral. Frente a lo que el oficialismo nacional no
alcanzó a vertebrar una sola opción alternativa, a fin de evitar este panorama.
NdR, 16 de
agosto de 2023.