#Botdetolerancia
El salteño
Benjamín Ocampo desarrolló un programa de Inteligencia Artificial capaz de
detectar mensajes subliminales de odio en Internet. El joven está cursando un
doctorado en la Universidad de la Costa Azul (Francia) y allí entrenó un
algoritmo al que asignó la misión de identificar dicho contenido perjudicial.
Mediante la I.A.,
Ocampo afirmó estar en condiciones de señalar metáforas, dobles sentidos,
circunloquios y otros mensajes subliminales ofensivos, dirigidos hacia minorías,
en redes sociales y foros de debate. El investigador especificó que estos
ataques hacia “un individuo o a un grupo de personas” y están basados “en
características protegidas”, dijo al comenzar la semana al portal Hoy Día
Córdoba.
Cabe precisar
que la alusión a “características protegidas” se refiere a diversos aspectos de
sectores minoritarios, ligados a la fisonomía, la religión u orientación
sexual, como también a género, discapacidad o el origen geográfico. Si bien
existe consenso respecto a las variables en resguardo, éstas “varían un poco
entre definición y definición”, de acuerdo a la red social, el foro o el
contexto de comunicación y según las condiciones estatales o empresariales para
la regulación. O en todo caso, se encuentran supeditadas a la aceptación de los
usuarios a tales filtros.
Aunque, explicó
Ocampo que “un mero insulto de una persona a otra persona no sería un discurso
de odio. Pero si ese insulto fuera con referencia a alguna de estas
características, sí pasaría a ser un discurso de odio”. En su trabajo, el
investigador centró su evaluación en el foro estadounidense “White Supremacy”.
Allí, un usuario se preguntaba de manera retórica si estaba “en North Florida o
en Nigeria” y aducía que “algunas veces no puedo encontrar la diferencia”.
El que “viene a
ser un mensaje implícito” con objetivo segregacionista. Equivale, argumentó
Ocampo, a decir: “mirá, ya no puede reconocer mi propia ciudad porque se llenó
de gente de otra nacionalidad”. Para su tarea, el científico utilizó una base
de datos -o dataset- con agresiones explícitas, implícitas e insultos, a partir
de los cuáles adiestró a un “clasificador” (una función matemática
automatizada) en la detección de mensajes de odio subliminales, distinguiéndolos
de las otras posibilidades.
Al respecto,
detalló que “una vez que vos detectaste un discurso de odio, nosotros lo que
queríamos proponer era que, automáticamente, se genere una respuesta
informativa, que contra argumente al discurso de odio”. Frente a lo que sería
posible replicar que “resulta que no es así, aquellos países que tienen una
inmigración más libre, que reciben a los inmigrantes con las puertas abiertas,
terminan siendo más prósperos, tienen una vida mucho más rica por X e Y
razones’. Ese es el objetivo de una contra narrativa: dar un argumento con el
cual se contrarreste el discurso de odio”.
En pleno
desarrollo de esta capacidad de respuesta, Ocampo (*) la encuadró como un mecanismo de refutación
basado en evidencia científica. Pues “lo que se busca es intentar cambiar la
opinión de las personas, de alguna manera. Decir: ‘Mira, bueno, no pongas este
tipo de contenido’”, proyectó el investigador nacido en Salta.
Sobre el escenario
electoral en desarrollo en nuestro país, Ocampo fundamento que de manera
preliminar solamente pudo apreciar intercambio entre candidatos en materia de
rótulos referidos a tal o cual que usa este tipo de mensajes. Es decir, con una
intención menos marcada en comparación a lo que ocurre en Estados Unidos o en
Europa.
En líneas
generales, el equipo que integra Ocampo construyó para este trabajo la
mencionada base de datos, basada en tres categorías que nutrió con ejemplos de
mensajes de odio explícitos, mensajes de odio implícitos e insultos que no se
condicen con las otras dos categorías. Con ello, programaron una función
matemática que fue entrenada con esos ejemplos para detectar, diferenciar y
construir discursos de odio implícitos.
Este modelo,
aplicado sobre los distintos mensajes de una red social o un foro de internet,
es capaz de encontrar las sutilezas de los mensajes ocultos en los matices que
propone el lenguaje natural humano, tales como metáforas, circunloquios y otras
variantes retóricas.
(*) Nacido en
Salta hace 24 años, Ocampo se graduó en
la Universidad Nacional de Córdoba como licenciado en Ciencias de la
Computación. Actualmente realiza un doctorado en la Université Côte d’Azur, en
Francia.
Crédito
fotográfico: Hoy día Córdoba.
NdR, 8 de
agosto de 2023.