Es un caso de
lo más extraño el del publicador de cualquier infundio que merodee las cloacas
del mundo de los servicios de inteligencia, conocido como Christian Sanz. Este
fin de semana, posteó en su cuenta de Twitter uno de los comentarios que mayor
cantidad de repudios focalizaron, al intentar ligar el fallecimiento de una
enferma de cáncer a un reciente mensaje que le había enviado el presidente
electo Alberto Fernández.
Lo cierto es
que el blogger publicó este comentario, al comprobar que ascendía como “tendencia”
en esta red social, primero se envalentonó, luego desafió a quienes quisieran
discutir con él por este asunto y, al final, terminó por borrarlo. Al parecer,
alguien de su entorno le recomendó esto que hizo al último, tras merituar este
macanazo que no es lo menos usual en sus publicaciones. Estas, para quien no
las conoce, en su mayoría contienen ataques furibundos hacia el peronismo y el
kirchnerismo, sin embargo se esfuman cuando le toca presentar algún elemento
para darles credibilidad.
El periodista
Juan José Salinas fue reflotado como contrafigura, dado que conoce a Sanz desde
hace un par de décadas atrás, cuando vivía de su tarea como “payaso en fiestas
infantiles, mago, refutador de macaneadores y macaneador el mismo”. El director
del blogg de noticias “El Pájaro Rojo”, ex Telam y ex revista El Porteño, años
atrás recordó de CS que “primero me citaba, y cada tres o cuatro oraciones,
insultaba al presidente Kirchner. Como le dije que no me utilizara para eso,
dejó de citarme. Sanz se copiaba tan sin pudor, que hasta copiaba los errores”.
Con su ironía
habitual, Salinas rememoró que “cuando le dije que lo que estaba haciendo se
llamaba plagio, se indignó (repito: no sabía entonces que no era el primero ni
mucho menos en denunciar su pasión carbónica, una auténtica compulsión) hasta
el punto de exhumar un viejo panfleto escrito por unos dicen que santafesinos,
parece evidente que al servicio del SIN (Servicio de Información Naval) como el
mismo Sanz reconoció”.
Allá por el año
2011, luego de una seguidilla de imputaciones contra Salinas, el aludido
puntualizó que éstas habían sido lanzadas “por supuesto, sin ninguna fuente
declarable y en contra de toda evidencia”, sin embargo, publicadas en el blogg “Tribuna
de periodistas” y en SEPRIN que en un principio tenía esa denominación que
remitía a Servicio Privado de Inteligencia.
Salinas expuso
esto que denominó “la inmoralidad palmaria de Sanz”, aunque ya harto de esta
inconducta advirtió que “si él y su editor Héctor Alderete se atreven a
publicar esos infundios calumniosos en papel, les haré juicio”.
NdeR, 1 de
diciembre de 2019.