#Escualoapuramerca
M.R.
Los biólogos
locales, tal vez, debieran evaluar el comportamiento de quirquinchos, tapires, liebres
y el resto de las especies que componen la fauna de nuestra tierra gaucha,
especialmente en la región sudeste y nordeste del mapa provincial. Esto, luego
que una investigación científica sugirió que los tiburones estadounidenses
podrían estar consumiendo cocaína, entre una gran variedad de falopa.
En efecto, los científicos
detectaron un comportamiento alterado en los escualos que acechan en las cosas
de Florida. A punto tal que el programa “Shark Week” del canal Discovery reveló
este fin de semana la hipótesis de la merca que tiene loquísimas a las especies
de tiburón blanco, toro y martillo.
En opinión de
los expertos en la fauna marina, los narcotraficantes arrojan sus cargamentos
en dichas costas cada vez que acechan las fuerzas antidrogas. Por ello,
conjeturaron sobre la causa capaz de explicar las reacciones explosivas,
alucinatorias o erráticas que les llamó la atención sobre los mencionados
depredadores.
De acuerdo al
informe de los especialistas, en diferentes estudios al organismo de los tiburones
pudieron detectar cocaína, metanfetamina y ketamina, reveladores que “los peces
están siendo afectados por las drogas”. El mencionado control antidoping a los
animales fue conducido por la ingeniera ambiental Tracey Fanara, quien eligió
los Cayos de Florida para realizar las pruebas.
Según un
informe del gobierno estadounidense, el pasado mes la Guardia Costera logró incautar
u$s 186 millones en cargamentos de fa fa fa que era transportada por aguas del
Mar Caribe y la región sur del estado de Florida. Lo que suministra una idea de
las cantidades que se trafican por la región y el descarte que va a dar a las
narices de los escualos.
Algo más
elocuente fue el biólogo marino Tom Hird. El experto, nacido en Gran Bretaña,
detalló su extrañeza al notar que un tiburón martillo -refractario al contacto
con humanos- en la investigación se acercó a un grupo de buzos, mediante desplazamientos irregulares.
De manera
similar, una variante de tiburón toro fue detectado nadando en círculos
(movimiento con el cual estudian a potenciales presas), aunque como no había ningún
otro animal a la vista. Por ello, los expertos plantearon que tal vez había
respondido de esta forma ante un objeto imaginario.
Por otro lado,
el equipo de investigadores arrojó bolsas con polvo de pescado híper
concentrado (simulando un paquete de cocaína) y los tiburones respondieron a
dicho estímulo. A tal punto que un sorprendido Hird exclamó que eso “encendió sus
cerebros; fue una locura”, dijo el biólogo marino, antes que otro de los animales
animales escogidos para esta experiencia mordiera uno de los paquetes y se lo
llevara.
En paralelo,
Tracey Fanara convocó a otros científicos marinos de Florida a tomar más
muestras de sangre a otros tiburones para evaluar si estuvieron ingiriendo
cocaína u otras drogas. Al respecto, explicó que “todo lo que usamos, todo lo
que fabricamos, todo lo que ponemos en nuestros cuerpos termina en nuestras
corrientes de aguas residuales y cuerpos de agua naturales”, sentenció.
NdR, 23 de
julio de 2023.