En busca de una tregua con Washington

Antes que finalice esta semana podría concretarse el viaje del ministro y precandidato presidencial, Sergio Massa, a la capital estadounidense. Una de las posibilidades barajadas es convenir con el FMI una tregua hasta septiembre. Luego de despejadas algunas incógnitas que hay en medio, recién discutir un nuevo acuerdo con el organismo.
Hace 3 años Economía


#Comitivaentratativasconfmi

Con un pedido de tiempo muerto hasta mediados de agosto, el próximo jueves podría viajar Sergio Massa a Washington para acordar con el Fondo Monetario Internacional. La misión lleva como directiva convenir una tregua hasta finales del octavo mes, hasta que haya alguna certeza sobre el panorama electoral, y luego una renegociación integral del acuerdo.

El precandidato presidencial y titular del Palacio de Hacienda sabe que una mega devaluación pulverizaría cualquier chance electoral, mientras que la continuidad de estrecheces también atenta contra sus posibilidades. En tanto, en el organismo de crédito internacional la previa al período de vacaciones de verano (boreal) se sucede en medio de una interna bastante encendida.

En el FMI comenzará el receso de agosto en medio de una batalla entre la ortodoxia de la titular actual de la entidad, Kristalina Georgieva, y la ultraortodoxa Gita Gopinath, segunda en el organigrama. Ambas partidarias de los ajustes clásicos dividen sus expectativas en función de su posición actual en el FMI. La economista búlgara es consciente que si explota la situación socioeconómica en el Río de la Plata, su gestión cargará con tal costo político. Su colega india también, pero apetece llegar al puesto de la primera. 

La señal dada desde el Palacio de Hacienda, respecto a la oferta de pagar compromisos con yuanes ablandó un tranco la posición de la actual conducción del organismo. No sólo por el acecho que padece Georgieva, sino por la carta jugada subrepticiamente por el equipo massista y la connotación que la operatoria tiene en el contexto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. 

Es que el Banco Popular de China lleva prestados casi u$s 120 mil millones en las últimas dos décadas, con asistencia financiera a países en dificultades. Además, a una tasa de interés mucho menor que la ofrecida por el FMI a economías como la rioplatense, la egipcia y la turca, a las que les suma intereses adicionales por sobre endeudamiento.

Cerca del 5º piso de Yrigoyen 250, estiman que el Fondo podría girar u$s 8.500 millones, lo que despejaría el horizonte de vencimientos de acá a fin de año. Por añadidura, le permitiría a la actual gestión eludir los eventuales zarandeos cambiarios que alienta la cercanía de todo calendario electoral en el segmento financiero.

En este caso, el acuerdo provisorio se extendería hasta el mes de septiembre a la espera de una renegociación general con los directivos de la entidad con sede en Washington DC. A la manera de “esperar y ver”, línea de acción muy usual entre los ejecutivos en finanzas. Y que en esta ocasión, vale tanto para los representantes del Fondo en su evaluación sobre la pericia del gobierno para capear el temporal y los desafíos electorales; también desde el lado argentino, en cuanto al epílogo de la interna en el Fondo. 

NdR, 18 de julio de 2023. 

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