#Laeconomiadebatida
Liquidar,
dinamitar, sacar, reducir y relevar de la toma de decisiones o ejercicios de derechos,
forman parte de los torneos “para ver quién dice más boludeces”, según resumió este
domingo CFK en el acto de Salliqueló. En contraposición, la empresaria y
Vicepresidenta de la UIA, Paula Bibini, alegó en torno a que “no haya más
juicios laborales”.
Según este ùltimo
razonamiento o vaya a saber cómo denominarlo, planteado este lunes a FM
Profesional,.el gimoteo corporativo está fundado en la contrariedad patronal a
la hora de pagar resarcimientos por despidos. De ahí, el planteo de Bibini
extrajo como “conclusión” que un 40 % de los paisanos haya optado -o verse
obligado- por trabajar en condiciones de informalidad. Esta, una franja de la población
que debe tener felices o indiferentes a los empresarios, ya que no son gentes
que pudiesen reclamar indemnización alguna.
Claro que 4 de
cada diez argentinos en la informalidad no constituyen “más” juicios, sino que
apuntan directamente a una disminución en la cantidad de tales reclamos. Salvo
que la segunda en la UIA se haya referido a la eliminación del fuero laboral o
a los parámetros normativos vigentes, moción no del todo incluida en el planteo
de Javier Milei en su enmarañado discurso
como aspirante presidencial.
De hecho, la estadística
gubernamental señala una tendencia a la baja en el desempleo. Esto se da en
paralelo a salarios promedio muy bajos en los trabajadores registrados hasta
casi empardar o caer derrotados contra la línea de pobreza, medida por el INDEC.
Y de los no registrados o en la informalidad, quienes tanto parecen preocupar a
Bibini mejor ni hablar: sus ingresos se degradaron un 22 % en comparación a
2019.
El hemisferio
empresarial, cada tanto clama por pagar menos impuestos (es decir, que se los
subsidie a nivel estatal a costa del lomo de los trabajadores que sí los pagan), o bien por devaluar y por disminuir las
erogaciones a esos codiciosos contratados en sus staff´s. El riesgo es asimilar
su peculiar planteo como una propuesta tendiente a definir un modelo de país,
cuando no es más que un requerimiento de prójimos obsesivos con abultar sus
cuentas bancarias y megáfono para tal fin.
Un reverso de
esta angurria es la realidad actual del proletariado. En los primeros cinco
meses de este año, según el economista Claudio Lozano, a la caída en términos reales
del gasto público en el orden del 7 % le siguió “una caída del 41% en lo que es
asignaciones familiares, una caída del 14% de la Asignación Universal por Hijo,
una caída del 13% en la partida de pensiones no contributivas y del 8% en
jubilaciones y pensiones contributivas”.
Esto se dio en un
contexto de inflación anualizada por encima del 140 %, la que abofeteó ingresos
de quienes cobran sueldo por empleo formalizado
y a los que siguen en la informalidad [NdR: el 40 % al que aludió Bibini].
Lo cual “tanto por vía de lo que es el
proceso inflacionario como por vía de la intervención del Estado que ajusta
drásticamente en términos de las políticas de carácter social, no había ningún
otro elemento que pudiera mostrar que la desigualdad se achica. Al contrario:
se agranda”, sentenció este lunes Lozano en FM La Patriada.
O sea, los
empresarios como los que se encuentran nucleados en la Unión Industrial
Argentina -entidad que no representa al sector PyME- son los que ven ampliándose
el rectángulo de la torta al que anhelan y con el que babean. Un mundo sin
indemnizaciones posiblemente sea su nuevo antojo, lo cual está lejos de
propender al bienestar del 75 % de la población criolla.
Audio: Claudio Lozano (FM La Patriada)
NdR, 10 de
julio de 2023.