#Lahecatombeporvenir
Por: Federico
Pérez (*).
Las próximas 72
horas podrán desarrollarse en función del entretenimiento a partir de la
programación audiovisual, los intercambios en redes sociales y charlas
interpersonales con la inscripción de candidaturas presidenciales. Luego de lo
cual habrá que darle paso a la preocupación con menos cadencia futbolera que la
anterior, pero tal vez mayor sobredeterminación en la vida cotidiana: el
porvenir económico del país.
Lo micro y lo
macro pivotearán luego, mientras este sábado y hasta el lunes el lunes la
verborragia se dará alrededor de toda la actual espuma, acerca de si CFK y
Alberto Fernández idearon el binomio de Unión por la Patria, el fuego de
artificio de una interna De Pedro-Scioli no fue más que eso y las conjeturas de
fondo. O del Fondo. Pues, resta por despejar la incógnita más importante: el
futuro de la renegociación que le permita un respiro al gobierno en el
horizonte cambiario.
El eje político
de esta campaña está proyectado en el corto plazo. Si se concreta la
renegociación de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional; si
dicho convenio permite una puja cambiaria sostenida hasta el mes de agosto o
fines de octubre para eludir una mega devaluación; o bien si puede haber malas
nuevas en medio de la definición electoral sobre la próxima gestión presidencial.
La devaluación
más pronunciada -en comparación a la de los últimos meses- de la moneda de
curso legal en nuestro país, casi es un escenario que no se encuentra
supeditado a negar o afirmar dicha posibilidad. La cuestión es cuándo sucederá
y con qué intensidad. En el escenario que trazan los asesores de JxC suponen
que podría ocurrir en agosto, mientras cerca de UP asumen que podría darse
luego de las presidenciales. Es decir, en cuestión de un puñado de semanas,
dependiendo de la voracidad de grandes empresarios que podrían apostar
determinadamente en contra del peso.
Fecha e
intensidad que van variando, según las proyecciones en sendas coaliciones que
en los días próximos intentarán copar, codearse y acomodarse en el centro o en
la derecha ideológica. En un intento de presentarse ante el establishment
criollo, también ante los ejecutivos del FMI y/o de la administración
estadounidense como garantes de una cierta muñeca para llevar el país, en medio
de un creciente descontento social. Evidencias de lo cual ya se dieron en el
norte argentino, en las últimas semanas, principalmente a cargo de docentes y
trabajadores de la salud salteños y jujeños.
Ambos distritos
atesoran en sus territorios grandes reservas de litio. Alrededor de las cuáles
varían hipótesis en relación a su pertenencia sólo a salteños y jujeños, la
consideración de insumos con potencial para su industrialización, y arenga
intentando azuzar sendos provincialismos con el teorema de Baglini -cuanta más
distancia del poder mayor será la verba encendida-, sin perspectivas de
sostenimiento.
Qué tan blanco
Un insumo para
la producción de energía ponderado hasta el hartazgo, del cual atestigua la creciente
presencia de otros “originarios” contemplando con curiosidad la puja de lugareños
iniciada en sendos territorios. Por supuesto, no los originarios anatematizados
en el discurso de ultraderecha, sino los “originarios” de China, Corea del Sur,
Estados Unidos, Canadá y Australia, ocupados en diseñar proyectos con vistas a
su extracción.
En un contexto
en el cual la mayor presión está puesta en lo inmediato, lo de mañana o cuanto
mucho, pasado mañana. En este escenario, se intentan los más concienzudos
razonamientos en referencia al interlocutor actual con el FMI -el todavía
ministro de Economía, Sergio Massa-, su pendular nexo con el organismo de
crédito internacional, en contraste con la posibilidad que desde Washington le
suelten la mano.
De ahí que la
inminente puja sea Massa/Larreta/Bullrich como la trifecta de nombres
ponderados, según el menú extendido hacia las autoridades del Fondo. Y el
cuchillo en la garganta, denunciado por Luiz Inacio “Lula” Da Silva en mayo
pasado [NdR: tras la visita de Alberto Fernández a Brasil] es casi un aval para
denotar la debilidad en una de las partes, en medio de la negociación con los
“originarios” asiáticos, norteamericanos y de Oceanía, ya enumerados antes y
con avanzados planes de expansión en la puna salteña, jujeña y catamarqueña.
La lectura
superficial más extendida en una parte de nuestra dirigencia política recala en
otra disputa analizada en clave cuasi fubtolística, encabalgada en la rivalidad
EEUU versus China. Pero la relación bilateral entre ambas potencias, en la
actualidad indica que mantienen el mayor flujo comercial y financiero a nivel
mundial. Las principales empresas de ambas naciones enarbolan sendos intereses
por el litio, la producción de energía y las finanzas.
En contraste, o
tal vez en vistas de lo anterior, la Argentina este año camina hacia una caída
del 3,1 % de su PIB, dólar un 50 % más caro y una inflación anual del 146 %,
según la consultora PxQ, estudio citado por el analista Alejandro Bercovich
este viernes en BAE Negocios.
Para 2024, el
centro de estudio antes citado dos escenarios. En un contexto más benévolo, la
divisa estadounidense se ubicaría en $ 1.342, la economía retrocedería 4,2 % y
los haberes se degradarían un 33 % frente a la inflación. En caso que la
situación macroeconómica empeore, la consultora dirigida por Emmanuel Álvarez
Agis prevé una contracción de 5,1 % del PIB, dólar a $ 1.581 y posible pérdida
en el poder adquisitivo del 65 %.
Aún falta
Este panorama,
pese a todo, parece lejano a los ojos de un 70 % del electorado que enfoca su
atención en la pérdida verificada quincenalmente y sufrida por el actual poder de
compra de sus haberes, ante la evolución de la inflación. De lo cual, las
masivas puebladas que a fines de mayo se registraron en Salta y hace poco en
suelo jujeño, despliegan conjeturas respecto al paisaje social que podría
suministrar una devaluación muchísimo mayor.
Las eventuales
hipótesis acerca de cómo lidiar con esta tensión social en aumento y a la
espera de un mapa socioeconómico muchos más embromado, se encuentran en vidriera
para el ulterior análisis del benemérito vecino integrante del “círculo rojo”.
Bastante más rojo, con la respuesta brindada oportunamente por, no la hija,
pero sí sobreviviente de la “generación diezmada”: Patricia Bullrich, casi una
definición en sí misma del poder de las fuerzas represivas.
Aunque en la
semana roja que transcurrió, le empardó el jujeño Gerardo Morales con su
despliegue de canas infiltrados entre manifestantes, vehículos sin patente,
secuestros domiciliarios y reclusión de
los “indeseables” en cárcel común (sin lujos de Alcaídía contravencional ni
otras lindezas). El compañero de fórmula de Horacio Rodríguez Larreta
-competidor de La Piba B- desoyendo advertencias de su coequiper Elisa Carrió, en
relación a tribunales que juzgan casos de Lesa Humanidad que tendrían por
delante los tifossi de la mano dura.
En ambos casos,
JxC preanuncia algo así como el tráiler o anticipo reservado sólo para ser
proyectado en salas que tienen a empresarios locales o inversores extranjeros
entre la platea. En tanto, el hijo de la generación diezmada o algo así, el
cual vendría a ser Sergio Massa, aún confía en las estructuras clásicas del
sindicalismo para contener -hasta donde se pueda- un agravamiento de la
situación social.
En el caso de
UP alcanzará con la rusticidad de estos desgastados mecanismos de contención? Y
qué pasará con los movimientos sociales, hoy más nutridos que los gremios con
afiliados del trabajo formal? Por lo
pronto, el partido de Juan Grabois y el del economista Claudio Lozano se
desmarcaron, tras el anuncio de la candidatura del tigrense.
Estos sectores
mencionados en el párrafo anterior se reencauzan por izquierda, probablemente
sin siquiera reforzar opciones como el Frente de Izquierda y de los
Trabajadores o Nuevo Mas. Aunque todos a la espera de una cada vez más posible
detonación. De la cual la sorpresa inverosímil provista por la coalición
actualmente en el poder sólo será un divertimento de este fin de semana. Después, a montar el relámpago.
(*) NdR, 24 de junio
de 2023.