F.P. (*)
En contraste
con las contorsiones lingüísticas que intentan periodistas y dirigentes, en su
mayoría simpatizantes de la visión del gobierno estadounidense hacia nuestra
región, las atrocidades de los golpistas bolivianos continúan sucediéndose. Matanza
de ciudadanos, censura previa a los medios de prensa y ensañamiento dirigido a
representantes y adherentes al gobierno constitucional derrocado, sintetizan al
régimen represivo encabezado por Jeanine Añez.
Si bien todavía
no se llegó a trasponer el umbral del ridículo en que cayeron medios
extranjeros, al comparar a la dictadora Añez con la actriz Angelina Jolie, el
alambicado lenguaje que se utiliza para informar sobre lo que pasa en el vecino
país anda merodeando.
Este sábado, el
mandatario constitucional Evo Morales denunció que “continúa la persecución de
dirigentes” por parte de la cúpula ilegítima que en un acto oficial llegó a
jurar en nombre de los grupos neonazis del White Power. “Sin pruebas ni
argumentos jurídicos, arrestaron a Gerardo García, vicepresidente del MAS-IPSP,
al Ejecutivo de la FUL de la UMSS, Carlos Juchani y anunciaron orden de captura
contra Wilma Alanoca. Paren las detenciones ilegales e injustas”, exhortó el
titular del Ejecutivo boliviano, obligado a exiliarse en México.
En particular,
Morales denunció ante la prensa de todo el mundo que “la acusación contra mi
hija Evaliz, es una muestra más de la mentira y las difamaciones a las que
acude el régimen de facto. Exijo que presenten una prueba del supuesto
´enriquecimiento ilícito´ ¡Que más inventarán para intentar defenestrarnos!”,
especificó.
Desde la
Argentina, el presidente de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara
baja, Leopoldo Moreau, advirtió que las naciones de América del Sur “estamos en
un momento delicado en la región”. El legislador señaló que “los pueblos
latinoamericanos se están alzando contra el neoliberalismo y, a su vez, EE.UU
redobla sus esfuerzos por sostenerlos como sea porque son la puerta de entrada
para apropiarse de nuestros recursos naturales”.
Con este
pronunciamiento, Moreau diferenció situaciones entre administraciones aliadas
de la potencia de América del Norte y gestiones que siguen su propio rumbo. En
Chile, con una situación casi cantada de autogolpe, por parte del mandatario
con origen legítimo en su administración, Sebastián Piñera. Una manifestación
de jóvenes frente a un destacamento de carabineros, graficó la propensión de
los uniformados por disparar a los ojos de los manifestantes ¿Sus integrantes
se encomendarán a alguna religión antes de cada operativo?
Y un rumbo
similar al que parecen dirigirse Iván Duque y Lenin Moreno, tras sendos
levantamientos populares contra sus medidas de ajuste en la economía. En estos
dos últimos casos, la brutalidad es igualmente un rasgo que se yuxtapone con lo
autoritario que considera todo pusilánime para mostrarse.
(*) NdeR, 22 de
noviembre de 2019.