#Injuriasydesmentidasacercadebruja
M.R.
Se sabe acerca
de la tan extendida conclusión, bastante común en países del primer mundo, en
relación al Pie Grande, las brujas y el voto electrónico. Pero aunque en pleno
siglo XXI parezca difícil de creer, hubo brutales condenas administradas a las
segundas de la troika antes mencionada.
Un siglo más
tarde, una de estas desafortunadas artistas de los vuelos nocturnos y las curaciones
en tiempos en que la medicina no era de alcance masivo, fue reivindicada por el
grupo rockero estadounidense Megadeth. Una centuria y un par de años después
del calvario al cual la sometieron, el conjunto liderado por Dave Mustaine y
Dave Ellefson comprobó que el recuerdo de aquella festejante de aquelarres se mantenía
entre los pobladores.
A lo mejor, era
mayor el cargo de conciencia en quienes tuvieron el timón de la turba enardecida
y que en función de una singular variación del ejercicio democrático votó por la
decapitación de la joven Mary Jane Twilliger. Un remordimiento bastante
hospitalario en mentes que a posteriori evaluaron sobre un remedio social
probablemente excesivo (remember el caso de la french girls), sumado a que el
peligro por la actividad de las brujas resulta una pelotudez.
El hecho fue
que en marzo de 1881, la multitud o alguno de esos líderes comunales con una
retórica flamígera -mitad Milei, mitad Homero Simpson- dispusieron achurar a Mary
Jane, quien según el anecdotario de Minnesota apenas tenía 17 años. Lo más
probable es que la piba, en realidad, hubiese rechazado el galanteo de algún señor
mayor que de admirador luego pasó al rol de querellante.
La cuestión fue
que 107 años más tarde, los Megadeth decidieron homenajearla y un 12 de mayo de
1988 bautizaron “Mary Jane” al single, con el cual la discográfica promocionó “So
far, so Good so what”, el álbum que les daría fama internacional. Así, las
fanáticos del conjunto timoneado por el guitarrista Dave Mustaine, muchos de
los cuáles habitan suelo criollo, se interesaron por el relato contado en dicha
canción.
Las historias
paralelas al caso, narran que el cuerpo de la joven o parte de él -se desconoce
si el torso fue inhumado junto con su cabeza- fue enterrado en la necrópolis
Loon Lake, cerca de Lakefield, Minnessotta. La joven, junto a otras dos
muchachas, posiblemente refractarias a las invitaciones lujuriosas de viejos
verdes lugareños, fueron enterradas en tumbas dispersas.
En la de Mary
Jane Twilliger, algún vivo posiblemente con la intención de alimentar el
remordimiento de sus acusadores inscribió en su lápida la oración: “Desde la
tierra, a través de los árboles puedo escucharla…llamándome”. Una estructura
lingüística bastante sofisticada, en comparación a lo rústico del lenguaje
utilizado por este vecindario, y que como todo asunto que se supone exógeno,
incrementó su terror.
Tal vez, alguno
de sus ejecutores o sus familiares imaginaron que efectivamente Mary Jane o
alguna de sus ficticias compañeras de la “coven” volverían del más allá, o del
más acá, para exigir venganza. Lo que finalmente no sucedió, pero en cambio
convenció a los que andaban con el pantalón enchastrado a poner distancia y
mudarse del lugar.
Con el tiempo,
la Sociedad Histórica del Condado de Jackson resolvió que la mejor solución
sería retirar la lápida que tanto daño provocaba en el vecindario,
principalmente los que cumplieron un rol activo en la eliminación de la joven.
Quienes alegaban impedimentos para conciliar el sueño, más por la hemoglobina
vertida en esta especie de asesinato comunitario, antes que por la misteriosa frase
de la lápida.
Con el correr
de los años, la historiadora Janine Ellen Porter -bisnieta de Mary Jane- cuestionó
con documentación fehaciente la imputación por la cual se había achurado a su
antepasada. Esto alegó, tras identificar la famosa lápida de Twilliger enterrada
en un patio vecino. Bastante lejos del cementerio en que se la había enterrado
hacia finales del siglo XIX.
Sin embargo, lo
más probable fue que Mary Jane ni siquiera volara, tampoco efectuara
curaciones, ni conjuros. Su bisnieta, Janine, documentó que Twilliger en
realidad falleció el 5 de marzo de 1880. O sea, un año antes que la pobre decapitada
al año siguiente.
NdR, 12 de mayo
de 2023.