#Dandounaseñal
#Virajesalcaer
Por: Federico
Pérez (*).
En esta
penúltima semana de enero, posiblemente el oficialismo vuelva a inyectar cierta
calma por los vaivenes en el escenario político vernáculo. Es que el último fue
un fin de semana en que la tropa saenziana transitó por senderos pedregosos, en
los que lo más curioso fue una suerte del síndrome Shakira, cantante colombiana
que unos días atrás salió con una pista musical por la cual expuso todo su
despecho tras situación emocional adversa.
Al igual que
la ex del jugador catalán Gerard Piqué, algunos dragoniantes del oficialismo
dejaron plasmada una situación que emparda con la de la artista nacida en
Barranquilla. Lo que hasta las primeras horas de este lunes no pudo ser opacado
–ni disimulado- ni siquiera por la disputa pública entre el dirigente de
izquierdas Claudio Del Plá, quien enfrentó en el ring al diestro
(ideológicamente) Martín Federico Grande Durand.
Se sabe que
el representante por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores replicó no
sólo información, sino también una pretensión de Grande Durand de cuestionar la
política oficial en Salud, luego del aberrante caso de una joven mujer con
parto interruptus en el hospital Papa Francisco. Del Plá corrigió a su magullado
contendiente que en el centro de salud del sudeste capitalino está focalizado
un núcleo de objetores de conciencia, por lo cual no se realizan intervenciones
de acuerdo a la Ley IVE.
A la par
cuestionó al diputado nacional MSR [NdR: mandato sin registrar] Grande Durand
por su respaldo al ajuste “que desfinancia a la salud pública y provoca estas
situaciones de abandono de persona, pero te quejas de sus consecuencias”,
replicó en Twitter. Debate opositor que indirectamente le proveyó al
oficialismo la oportunidad para resetear la quejumbre y los gimoteos derivados
del armado de un amplio frente electoral en torno al legislador nacional
Emiliano Estrada.
Durante el
fin de semana, al parecer por indicación de la consultora MCC (Me Cago en el
Candidato), allegados al núcleo saenziano dispararon sobre esta macrocoalición
a través de una penosa retrospectiva con lamentaciones por allegados que han
dejado de serlo. Junto a un recordatorio de canonjías, convites y tertulias –lo
cual no es ni de cerca su aspecto
virtuoso- con pretensión de inducir a la nostalgia, yuxtapuesta a la convicción
de quienes ya dispusieron otro rumbo. Y al parecer en cada hora que pasa con
mayor determinación de haberlo hecho.
El arrojo de
plantear respaldo, firmeza en sostener lo anterior y lealtad, a lo mejor obedece
a situaciones que permanecen ocultas para el común de la paisanada. De manera
tal que si hubiese alguna contraprestación previa, dicha circunstancia sigue
siendo desconocida; mientras que si la invocación está basada en liderazgo,
rumbea en línea recta hacia el territorio de la estupidez.
Cabe la
posibilidad de una rectificación de la táctica que logre sacar del pantano al
oficialismo, lo cual descansa en el supuesto que hubiese un planteamiento
estratégico. Son varias las luces coloradas que empezaron a palpitar en materia
hídrica, en salud, en asistencia social y en actualización de salarios a
empleados públicos. Los cuales ocurren en un año electoral que ha comenzado a proyectar
decididamente un rival con la predisposición a confrontar, más allá de la
propalación de sondeos sin especificar o imaginarios que le acomodan aval
ciudadano en un 30 & pico por ciento favorable (tampoco se conoce si este
guarismo correspondería a toda la provincia o sólo a Capital, en caso que esta
encuesta tuviese existencia verificable).
El comando
mayor saenziano deberá reactivarse y oxigenar su funcionamiento, dejando de
lado un contexto más calmo como le provee a todo oficialismo el mecanismo del
voto electrónico. Por lo cual, su Generalato deberá hacer un veloz repaso de
cada integrante que recuerde haber hecho, aunque más no fuese alguna vez en su
vida, algo llamado política.
NdR, 23 de
enero de 2023.