Remembranzas de la posteridad

La proclama de un remolque de partidos hacia la autopista saenziana fue la señal predominante en la proa fijada hacia 2023. La definición central que tuvo el acto por el 17 O, llevado a cabo en el estadio Delmi. No hubo escenario en 360, como en la era anterior, pero, sí, guiños en tales direcciones.
Hace 3 años SEMANA POLITICA

#17Oenredadonostalgiaspasadas

La dispersión de tribus peronianas a nivel nacional será cuestión embromada de superar, a mucha distancia de la confusa jovialidad adelantada por su versión salteña, unitizada alrededor de la propuesta Sáenz 2023. En medio de proposiciones como las añoranzas del porvenir o el diagnóstico de las siete décadas sin logros gubernamentales, la simple invocación de las cinco letras del apellido gubernamental tronaron como señal de largada. 

Transcurridas 24 horas del acto por el Día de la Lealtad, en el estadio Delmi, casi nadie objetó en el visor peruca la simpleza del par de ideas fuerzas, antes mencionado. Por cierto, el titular de la Comisión de Acción Política, Pablo Outes, no por haber sido el único orador en la víspera se privó de plantear el fracaso de todos los gobiernos a los que les tocó gestionar en las siete décadas pasadas.  

Posiblemente, en un guiño a sectores del macrismo que vienen planteando aquella retrospectiva de los 70 años desprovistos de alegrías para franjas muy amplias de la ciudadanía. En contraposición, un informe del CEPA resumió el fin de semana que las administraciones a cargo de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner -2003 a 2015- lograron un “incremento del empleo como de los salarios reales” (sueldos medidos contra la inflación) y de esta forma “mejoraron sensiblemente las condiciones laborales del conjunto de la población”.

Solamente este ejemplo reciente, por no mencionar el hecho que hacia la década de 1950, justamente donde recae la alusión a las 7 décadas, los indicadores socioeconómicos apuntan un registro similar o bastante mejor. Dicho esto como para ser leal a las estadísticas oficiales. 

Tal vez, por esta razón, el secretario general de la CAP -Antonio Hucena- intentó desenganchar la narración peruca de aquellas “nostalgias del pasado” y propuso reemplazarlas por las del porvenir. Una definición en la tradición sartreana, si cabe aclarar para cualquier quisquilloso con los macaneos de tiempo y espacio. 

A tono con el pensar y el hacer declamado, sartreano, Hucena lució en su muñeca derecha la pulserita reclamada como pasaporte a todo simpatizante o dirigente que concurrió al estadio. Un salvoconducto que retrotrae hasta aquellos actos en la era U para los absolutistas de conceptualizaciones, aunque es necesario recordar que en esos años el formato –además de las pulseras- también apelaba al escenario en 360°. 

Sin dudas, habrá días para el debate semántico sobre el pasado idealizado y el futuro posible. Lo concreto es que la proposición hacia 2023 fue lo suficientemente evidente. Las esquirlas se irán haciendo encajar sobre la marcha.  El resto no cuenta demasiado.

NdR, 18 de octubre de 2022. 

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