#Interseccionpolitica
#Stanleyenaccion
Por: Federico
Pérez (*),
La impostada “rivalidad”
por las figuritas del Mundial de Qatar admitida por el embajador estadounidense
Marc Stanley es mensaje que tiene como paradestinatarios a millones de
connacionales. El morador de la mansión ubicada en calle Colombia 4300 superó,
con esto, a un legendario antecesor: James Cheek, quien decía haber
desarrollado una pasión por el fútbol criollo y en particular por San Lorenzo
de Almagro.
Con lo cual,
el diplomático asignado a nuestro país por Washington en estos días emerge, más
que en las opciones enfrentadas de Braden o Perón, más bien como una
conjunción: Braden y Perón. El siempre sonriente hombre de los termos publicó este
fin de semana en Twitter un mensaje, en teoría, dirigido a su homólogo
argentino Jorge Argüello contándole sobre la escasez de álbumes y figuritas.
Una demanda insatisfecha para muchos niños, adolescentes y familias argentinas,
con tendencia a unificar estas dificultades para el entretenimiento con otras
carencias más estructurales (alimentación, vestimenta e imposibilidad de
ahorro, entre las principales).
Si bien
alguien podría decir que en términos de planificación la jugada del bueno de Marc
se prevé como un gol de mediacancha, en el campo de juego real alguien podría
salirle al cruce. Fue así que la ex embajadora en Reino Unido, Alicia Castro,
ironizó que Stanley “quiere hacer un
intercambio”, pese a que era sabido “que la Embajada cambiaba ´figuritas´ con
Massita, con Béliz, con Arguello”. A lo que contrapuso que “en general, el
pueblo argentino prefiere debatir otros temas, como que EEUU deje de promover
golpes de estado en la Región”.
La réplica de
Alicia Castro surgió, luego que el plenipotenciario publicase este fin de
semana en Twitter la compra de su “primer álbum del Mundial! Me encanta la
pasión que genera”. Luego preguntó: “También están buscando figuritas? ¿Alguna
idea de cuáles son las más difíciles de conseguir”? Y finalizó con un desafío
al embajador Jorge Argüello, a quien retó en cuanto a “quién puede completar el
álbum primero”!
El exhorto
que llevó más allá del extremo en el sendero del cheekismo, pese a todo fue
respondido por el embajador argentino ante Washington. Argüello invitó a llenar
el álbum “juntos”, aunque aprovechó para recordarle que lo aguardaba el próximo
26 de septiembre en suelo estadounidense “con los gobernadores del Norte Grande
en DC, para promover el comercio, las inversiones y fortalecer la relación”. Y
luego de este cónclave “vemos qué nos falta para llenar el álbum”.
La fácil y la
difícil
Estas escenas
babeantes no fueron las únicas que lo tuvieron como destinatario. El
sindicalista Pablo Moyano, luego de un encuentro que mantuvo la semana anterior
en la sede diplomática estadounidense, aseguró que Stanley “es más peronista
que muchos de los que tenemos nosotros” en las propias filas del Frente de
Todos. Una conclusión a la que nadie salió al cruce, por lo que cabe atribuirle
catadura de cierta.
Por cierto,
el anfitrión de Colombia 4300 cosió, hilvanó y remachó por todos lados, en lo
que va de su agitada gestión, la que al final de esta semana cumplirá apenas
ocho meses. Los fotogramas que dejó como registro en su paso por Salta, tal vez
lo muestren con el poncho morado y hasta masticando algunas hojas de coca. Pero
las conversaciones que mantuvo con autoridades vernáculas giraron más en torno
al litio y productos agrícolas.
El siempre
sonriente Stanley, a fines de marzo habló con Cristina Fernández de Kirchner
sobre una redefinición de los lazos entre Buenos Aires y Washington. En la
semana que se fue, lo hizo no sólo con Pablo Moyano, sino con los dirigentes
sindicales Roberto Baradel y Hugo Yasky. Nadie podrá decir que le falta rosca
al hombre de los termos.
En
comparación, a ciertos de sus predecesores en el cargo tampoco les faltaban
estas tertulias. Aunque en cada caso, la fortuna no los acompañó y tuvieron que
toparse con Juan Domingo Perón y con Diego Maradona. El astro del fútbol
mundial utilizó un caso singular, a partir de la fuga de una tortuga padecida
por el hijo de James Cheek para acuñar su famosa frase con la cual ejemplificar
la comisión de una tontería [NdR: La Embajada estadounidense comisionó al
Servicio Secreto para buscar al quelonio, lo halló la SIDE a los dos días, pero
eso posiblemente terminó con su anhelo de lograr popularidad entre la
ciudadanía criolla].
Por su parte,
el accionar de Spruille Braden instruyó al servicio diplomático estadounidense
con un manual de consejos sobre lo que no debe hacerse jamás en tal cargo.
Ciertamente, a lo mejor Braden le hubiese empardado a Stanley en cuanto a
capacidad de rosca –donas, suelen corregir los gringos- dado que hacia 1946 logró
vertebrar a socialistas, radicales, demoprogresistas y conservadores. Sin
contar que de su pluma, de innegables reminiscencias a documentos de la línea
editorial de la United Fruit (por lo tanto, de la CIA), también salió el “Libro
Azul” que sirvió de guía a la fórmula Tamborini-Mosca en la contienda electoral
que la enfrentaría al binomio Perón-Quijano.
A diferencia,
Stanley no tiene enfrente a Maradona, tampoco a Perón. Mientras que en términos
geopolíticos, Washington sabe acerca del GPS indicándole el perigeo de esta
potencia en el mapamundi. De todos modos, ello no permite suponer mansedumbre
en tal declive, sino algún ofrecimiento
imposible de ser rechazado. Un conjunto de conceptos que el peruquismo asumió
como una asignatura conocida.
NdR, 18 de
septiembre de 2022.