Oferta al que quiera tomarla

La era de la movilidad social descendente parece estar a la vuelta de la siguiente esquina, luego del anuncio de planes asistenciales traducidos a empleo formal. Una vuelta de llave, otra vez, a expensas del Estado nacional y que genera la relamida en el sector privado. El anuncio bisagra en torno al programa Puentes de Empleo. ESCUCHA EL AUDIO.
Hace 3 años ASUNTOS DE FONDO

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El encuadre para los nuevos tiempos con movilidad social descendente se concretó en paralelo al megadebate por la vitrina principal en la política, centrada en la esquina de un barrio en Recoleta. Por estas coordenadas sintoniza el anuncio ampuloso del Ejecutivo nacional, relativo al programa “Puentes de empleo” con el fin de empalmar planes asistenciales al sector de los desocupados con el empleo formal.

Esta conversión no será demasiado problemática, ya que el Salario Mínimo (ya desprovisto de atributos de antaño como el de la movilidad y la vitalidad) tiende a equipararse con la línea de indigencia: $ 47.850 mensuales. Es decir, $ 1.616 por debajo del monto de la Canasta básica Alimentaria –parámetro estadístico que grafica una situación casi de mera subsistencia- medida por el INDEC a valores de julio pasado.

De manera tal que si una familia de cuatro integrantes cuenta con dos prestaciones, tomadas hipotéticamente, de Potenciar Trabajo ($ 22.770 cada jefe de familia) podría trepar hasta los $ 45.540 de ingresos por mes para este grupo familiar. Por ello, tal contexto macroeconómico envalentonó al ministro Juan Zabaleta –Desarrollo Social- a ponderar tal “decisión del Estado de aportar la mitad del salario del trabajador”, según le dijo este martes a Radio 10. 

Este “anuncio”, el cual implícitamente pareciera darle sepulcro a la movilidad social ascendente, resumió la retórica oficial contenida en los considerandos del Decreto 551, publicado al comienzo de la semana en el Boletín Oficial. Hasta es probable que haya despertado cierto entusiasmo en Balcarce 50, luego de escuchar el ofrecimiento de “pibes para la liberación” realizados en la esquina porteña de Uruguay y Juncal (aunque los que enuncian esto posiblemente se refieran un escenario diferente).

Y más allá que la oferta esté ligada o no a lo anterior, la demanda expresada en Puentes de Empleo está motivada en las exigencias del Fondo Monetario Internacional, organismo con sede en Washington que asoma con propensión a ajustarle clavijas a países como el nuestro (para morigerar eventual caída del imperio estadounidense, la que algunos analistas tildan como inminente).   

En paralelo al aporte de pibas, pibes o mano de obra con mayor edad, si bien la emancipación nacional todavía no se avista en el poniente, será nuevamente el Estado nacional quien solvente este bocadillo a mordisquear por parte de los empresarios. De modo tal que las compañías dispuestas a apostar por esta “savia nueva”, capaz de re realimentar la capilaridad en tono verde –dólar- de sus registros contables, contarán con bonificación por 12 meses para evitar el pago de las contribuciones patronales. Mejor dicho: no las pagarán los privados, sino el propio Ejecutivo nacional. 

Con la seriedad o comicidad con la que se decodifique esta ponderación, Zabaleta destacó casi al final de agosto que ésta será “una decisión de Estado de aportar la mitad del salario del trabajador”. O sea, a los retazos de lo que anteriormente se conocía como Salario Mínimo, Vital y Móvil, en estos días ubicado por debajo de la línea de indigencia. Remuneración de referencia que tiende a hermanar a desocupados, subocupados y empleados formalizados en una misma canoa de sufrientes. 

De acuerdo al panorama del mercado laboral argentino, la incorporación de una mayor oferta de mano de obra tenderá a flexibilizar –de hecho- la situación de aspirantes a un puesto de trabajo y quienes ya cuentan con esta fuente de empleo. Incluso, podría haber una suerte de puerta giratoria entre los mismos beneficiarios del Potenciar Trabajo que ingresan por el Puente.

La norma difundida en el Boletín Oficial establece que “producida la discontinuidad del contrato de trabajo”, o sea, si se efectúa el despido a una persona incluida en este Puente de Empleo, “las trabajadoras o los trabajadores tendrán la posibilidad de continuar percibiendo las asignaciones dinerarias que brindan dichos programas, si el número de cotizaciones al Sistema de Seguridad Social no supera los DOCE (12) meses”.

Cabe indicar que esta garantía estará para quienes sean reclutados y luego despedidos de una empresas dentro del lapso de los doce meses. Mientras que para los casos en “que el período de cotizaciones al Sistema de Seguridad Social se encuentre entre los OCHO (8) y los DOCE (12) meses, las trabajadoras y los trabajadores podrán optar entre la posibilidad de permanecer en el programa de origen o acceder a la prestación por desempleo en los términos dispuestos por las Leyes Nros. 24.013 y sus modificatorias y 25.371”.

Según un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACASo), durante el período comprendido entre los años 2016 y 2021 del sector de los asalariados el Fisco criollo extrajo u$s 70.000 millones. Una vez y media, y monedas, del valor tomado por el gobierno de Mauricio Macri en préstamos solamente al Fondo Monetario Internacional.

Para mayores complicaciones, un asteroide hexagonal es avistado en el horizonte en función de los nuevos incrementos por llegar en septiembre. Las subas estarán centradas en los rubros Transporte (medios masivos como en el transporte impropio), Servicios regulados (gas, electricidad y agua), Expensas, Alquileres, remuneración a empleadas domésticas y costos de empresas dedicadas a la educación privada.

NdR, 30 de agosto de 2022.   


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