Del visor con que se mira

Las interpretaciones poliédricas sobre la semana política que impactó fuertemente al final de mes, están al corriente. Su efecto en la política local, toda una incógnita. Los reacomodamientos en el escenario gaucho parecen remolonear. Pero mejor lo evaluamos un poco más en detalle.
Hace 3 años SEMANA POLITICA

#Espaciospoliticos #Elmapaprovincial

Por: Federico Pérez (*)

La centralidad política que tanto y con razón le asignan los dirigentes nacionales a CFK parece mucho más atenuada en nuestra provincia. Aquí, los apretujones de cúpulas se producen al  desmarcarse de tal escudería o acercarse al sector opuesto, salvo en el caso de la senadora nacional Nora Giménez, la diputada nacional Verónica Caliva y el senador provincial Walter Wayar.

De manera tal que los adherentes a la Vicepresidenta de la nación en suelo gaucho, según todo indica aún tienen por delante una temporada en boxes. Lo cierto es que ni siquiera en las épocas de mayor resplandor –alrededor de 2005 y 2015- el sector K en suelo güemesiano no alcanzó a trepar por encima de la medianera. Mayormente, en función de los objetivos de corto plazo y alcance muy reducido, por parte de los dirigentes de entonces.

De todas maneras, el potencial de dicho segmento del electorado tiende a mantenerse en un nada desdeñable 30 % del padrón provincial, aún sin un timón claro entre la dirigencia que le proporcione color local (y contenido). En contraste, los sacudones a escala Richter se registran en la principal coalición rival, Juntos por el Cambio, como quedó comprobado este fin de semana, tras las masivas movilizaciones en todo el país a favor de la titular del senado nacional. 

En este escenario, la verticalidad que suelen destacar en la mencionada entente muchos consultores políticos [NdR: oficio que en Salta debe contar con la mayor densidad del coeficiente a nivel mundial de habitante por kilómetro cuadrado], en muchas ocasiones puede ser su punto débil. De modo tal que en la agitada jornada de sábado en Recoleta, los CEO´s locales de JxC se repartieron entre el repudio a los jóvenes simpatizantes de la vecina más famosa de Uruguay y Juncal, y el apoyo a la represión lanzada por el municipio porteño. 

Esta dificultad para el diagnóstico sobre lo ocurrido la semana anterior es la que también detectaron algunos círculos empresarios que a nivel nacional se agrupan detrás de Paolo Rocca (Techint). En este sector recelan de los efectos que pudiesen arrojar las “100 horas” de un ajuste al galope comprometido por Rodríguez Larreta, el pasado mes de abril en el hotel Llao-Llao –Bariloche-; o de un eventual “segundo tiempo” a cargo del propio Maurico Macri. Por tal motivo, probablemente avistaron la gran cantidad de prójimos en plazas y lugares públicos como amenazante advertencia sobre lo anterior. Es decir, un clima adverso para los negocios.  

Cristales al viento

A su vez, un eventual desmadre en JxC equivale al acorde de una cajita musical para el sector saenziano. Dada su propensión a escoger pequeños triángulos de cada torta de cumpleaños dispuesta sobre la mesa -en lugar de tomar el pastel entero- este suceso le vendría como anillo al dedo.  

Al igual que el sector U igualmente, el que aguarda por la posibilidad de imantar estas esquirlas, aún antes de la semana CFK y los borbotones inocultables en la principal escuadra política rival. Por lo que no resultaría inaudito que algunos fragmentos de JxC recalasen en los alrededores del ex mandatario provincial, quien alterna conversaciones con un precandidato a la Gobernación (el diputado nacional Emiliano Estrada) y mantiene sus fichas en un posible armado nacional. 

De manera similar, esta situación crítica en la ex Cambiemos a lo mejor revitalice planteos del ucerreísmo vernáculo que asume con bastante desdén la variante de derecha tosca, propalada por el macrismo. Tal como llegó a esputar a mitad de semana el presidente del Comité nacional, Gerardo Morales, a quien sólo un prodigio de la imaginación podría asignar catadura de “moderado”.

En contraste, la llegada de la primavera aún no exhibió sus capullos por el lado del sector kirchnerista salteño, el cual parece tener adeptos en progresión, señales para avanzar y cancha por delante, pero aún resta definir plana mayor. A un lado y otro del espectro sociopolítico, en los últimos meses fueron desencriptando a esta expresión como una oferta de centro, definida desde su propia porque en ocasiones se recuesta hacia la derecha y otras hacia la centroizquierda.  

De ello se encargaron el propio embajador estadounidense en nuestro país, Marc Stanley, y la titular del Comando Sur de esa misma potencia, Laura Richardson, en sendos encuentros con Cristina Fernández de Kirchner, el pasado mes de abril. En contraste, el macrismo apenas si alcanzó a escudarse en las opiniones del senador texano Ted Cruz contra CFK, quien en su país concursa entre los que intentan proveer de los titulares más extravagantes en cada semana a cadenas sensacionalistas como Fox News.  

En estos círculos de poder, el principal punto del cuestionario a responder era qué hacer si la gente copaba las calles. Algo que si bien el factor objetivo (el macilento frente socioeconómico y la distribución de ingresos) hacía prever, la subjetividad del aparato judicial-mediático y los suscriptores en la derecha porteña contrastaron con terror. Como aquel enano que en su meta de hurtar monedas de oro despierta al dragón.

(*) NdR, 28 de agosto de 2022.