#Tarifazoenboleto
#Polemicaencapital
F.P.
Las protestas
en Salta por el boletazo al transporte urbano ingresan en este tramo final de
la semana a un lío cada vez más embrollado y espiralizado, agravado por el
contexto nacional. Algo que traducido al plano local arrincona a la cresta
directiva de las empresas del servicio urbano –una de ellas con zarandeos en su
directorio-, la directiva de SAETA y en un escenario similar al de la AMT.
El contexto
venidero implica una situación en la cual los usuarios ya alertaron que un
incremento en el precio del boleto urbano será insoportable para los bolsillos
de los pocos trabajadores formalizados remunerados cerca de la línea de
indigencia. Ni qué hablar en cuanto a los del sector informal, quienes ni
siquiera tienen en claro en qué período rasguñan por encima de la Canasta
Básica Alimentaria o caen por debajo.
Pese a la
extraterritorialidad determinada por la Autoridad Metropolitana en la reciente
audiencia pública, celebrada el lunes pasado en Rosario de Lerma, el boleto
capitalino posiblemente aumente unos 20 y pico de mangos más. Con lo cual
podría quedar en $ 64: dos veces y media más de los $ 25 que pasarán a pagar el
primer lunes de agosto y ya puso a trinar a los citadinos porteños.
En ese
contexto venidero, las salidas posibles a tal situación involucran tres
opciones: a) desplumar a los usuarios; b) echar mano a unos miles más del superávit
estatal y subsidiar; c) ceder ante la locura del comunismo y exigir que las
empresas inviertan. Desde los directorios de compañías transportadoras sugieren
resistencia férrea ante la locura roja
que iza los planteos tipo c), mientras se ensayan alquimias basadas en una
combinación de las alternativas b) y a).
De esta
última inquietud parece haber tomado nota un sector del directorio de SAETA.
Uno de los ensillonados en esta compañía estatal bramó que los movimientos
barriales pidieron boletos subsidiados para obreros del sector informal y
beneficiarios de planes sociales.
En referencia
a estas agrupaciones vecinales, Claudio Juri reseñó esta pretensión “que se les
dé a todo el mundo por el simple hecho de trabajar en la informalidad”, le dijo
este miércoles al portal Salta4400. El directivo de SAETA explicó que “según
ellos el servicio es malo, los empresarios ganan fortunas, que se abran los
balances”, junto a ítems que piden habitualmente y que a su entender desemboca
en que “la gente quiere viajar gratis”.
Un reclamo que probablemente no resultaría ni tan rojo ni tan
descabellado, en un esquema en el cual las empresas cobran por kilómetro
recorrido y no por la cantidad de pasajeros trasladados en cada viaje.
A esto
obedecieron los fantasmales trayectos por el trazado urbano habitual que las
empresas hicieron durante gran parte del año 2020 y algo en 2021, bajo el
pretexto de completarlos casi sin pasajeros y para traslado exclusivo de “trabajadores
esenciales”. Dado el aislamiento obligatorio vigente en dicho período, aún sin
prestar el servicio los conductores de colectivos hubiesen cobrado sus haberes
de manera puntual (los paga el Estado), pero los directivos de empresas no,
debido a la merma en o a los kilómetros no recorridos.
De acuerdo a
los cálculos del Frente de Izquierda, en 2022 el fisco salteño destinará por
encima de los $ 8.000 millones al transporte metropolitano. Esto implica un 114
% más que en 2021. En un escenario en el que la mayoría de las veces se hace
necesaria la lupa, si el objetivo es conjeturar en qué invierten varias de las
empresas de transporte urbano de pasajeros.
NdR, 21 de
julio de 2022.