#Actualidadenlaprensa
#Lasrestricciones
Por: Belisario Mendieta (*).
En un día
donde las felicitaciones van y vienen, por las labores realizadas con el
sentimiento de responsabilidad que caracteriza al oficio y, tal vez algo de
vanidad del cuál escapar (es todo un arte), no podemos dejar de pensar en las
contingencias que parecen propias de este siglo revoltoso. Pero a decir verdad,
la realidad es un poco más tenebrosa y estas vicisitudes son cuento viejo en la
labor de comunicar.
Es inevitable
que en fechas como estas, se tienda a pensar sobre el “quehacer periodístico” y
la nobleza con tintes románticos del oficio, pensando a Moreno entre los
primeros, pero en la actualidad parece que la visibilidad es un tanto corta por
culpa de una neblina perversa, un fantasma que se cree ingenuamente superado,
aunque lo cierto es que no.
Hoy en día,
hay ciertos sectores que, ya sea por omisión o maldad -se cree lo segundo-
buscan restringir al periodismo con proyectos de colegiatura de dudosa
procedencia. Como si fuese una ley vestida de oveja, esta idea, bastante
anticuada por cierto, no es más que otro limitante sobre quienes pueden y
quienes no, hacer periodismo.
Lo cierto es,
que en función de las problemáticas y faltas de oportunidades de índole
económica, el sector se ve envuelto en debates de poca perspicacia para el
futuro, que resultaron en ideas truncadas en más de una oportunidad. No en contra
de la precarización laboral, como si de UBER se tratase, sino, y menos mal, en
beneficio real de proteger y garantizar la Ley Nacional 12.908, es que se ha
rechazado con efervescencia y se seguirá luchando para evitar esta curiosa
iniciativa que no salga. Se puede extender el párrafo mencionando leyes, pactos
y derechos básicos fácilmente googleables, pero no es la finalidad del presente
artículo.
Como si de la
verdad de la milanesa se tratase, una colegiatura que se presente como
promotora de seguro social, derechos laborales y de la creación de una tarifa
común para el trabajador de la comunicación, no es más que un proyecto con
intenciones de envilecimiento al periodismo y en desmedro de la Libertad de
Expresión. No puede haber un proyecto que hermana a los comunicadores si busca
sacar a quienes se considere como leproso.
Por eso, hoy
más que nunca, fiel al proyecto de Moreno de informar con los valores
revolucionarios, es que mediante el saludo a todos los colegas, amigos y
formadores que uno encuentra por el camino, se debe seguir trabajando y transitando
el camino sinuoso del Periodista ¡A no bajar los brazos!
(*) NdR, 7 de
junio de 2022.