#7Adeldisco1987
#CoverdaleySykes
F.P.
La gran obra
discográfica que dejó a Whitesnake en el subconsciente de varias generaciones
de oyentes está cumpliendo este jueves 35 años de su edición. Un 7 de abril de
1987 se editaba el álbum definitivo en la carrera de la banda inglesa, en su
tan anhelado plan de conquista del mercado estadounidense y el del resto del
mundo.
La placa,
titulada “1987” (“Whitesnake”, en la edición norteamericana) quedó como lo que
había insinuado el ofidio timoneado por David Coverdale en las actuaciones en
Europa con nueva formación, la que incluía al guitarrista John Sykes. El recién
llegado causó un gran impacto en el público, debido a su presencia escénica y a
su técnica para pulsar las seis cuerdas. Aquellos shows quedaron para los
arcones de la historia del rock, al igual que la placa discográfica antes
mencionada.
El violero
británico, además era un estupendo compositor y arreglador de lo cual quedan
inscriptos en la historia del rock las pistas “Is this love?”, “Still of the
night”, “Bad boys”, “Looking for love”, “Give me all your love”, “Straight for
the heart” y “Don´t turn away”. También puso su sello en la por entonces nueva
versión de “Crying in the rain” –editada originalmente en 1982 con la firma de
Coverdale- y en “Here I go again”, compuesta por el cantante junto al
guitarrista Bernie Marsden.
Las nuevas versiones
de ambos temas –incorporadas a “1987”- tal vez respondían a lo ya intentado
exitosamente con el disco anterior, “Slide it in”, regrabado en gran parte con
Sykes [NdR: de cuya época quedaría el video “Slow and easy”, del que participa
el guitarrista]. Esto probó la convincente idea de John Kalodner, ejecutivo del
sello Geffen Records, respecto a conformar una alineación en la que hubiese
fuerte presencia de cantante y guitarrista.
Según contaría después el líder de Whitesnake, la idea de Kalodner era explotar
todo el talento que sería integral con “un guitarrista que complemente tu
poderío”, le dijo una noche a fines de 1984. Coverdale recordaría que su
interlocutor “habló de las duplas Jagger/Richards, Page/Plant y Daltrey/Townshend y me pareció
una buena idea. Hasta entonces mi subconsciente se había negado a eso por mi
experiencia negativa con Blackmore en Deep Purple”. Sin embargo, confesó que
estará “eternamente agradecido a Kalodner por
haber traído a Sykes a
la banda”.
Hacia 1984, Whitesnake tendría algunas actuaciones en las que probaría
la química en vivo con el nuevo guitarrista, principalmente en shows por Japón
y Suecia. La banda, por aquellos días se completaba con el talentoso baterista
Cozzy Powell y el bajista
Neil Murray. Sonaba tal como Kalodner y Coverdale habían imaginado que tenía
que hacerlo para el desembarco en territorio estadounidense.
Yendo a Rio
Los
Whitesnake no figuraban en los planes para la primera edición del mega festival
Rock in Rio. Su inclusión en la cartelera se dio luego que Def Leppard se
bajara, luego del accidente que le costó el brazo a su baterista, Rick Allen,
el 31 de diciembre de 1984. Así, los organizadores decidieron sumar a la banda
de Coverdale para completar y le asignaron fecha de actuación el 11 de enero de
1985.
En la
apertura del festival, los números centrales por los que aguardaba el público
eran los Queen y Iron Maiden. Aunque el show que dieron antes los Whitesnake
dejaron boquiabiertos a fanáticos, organizadores y periodistas.
Particularmente, Sykes quien complementaba su presencia escénica con notas que
realzaban las canciones más conocidas de la banda. Más un solo antológico en “Crying
in the rain”.
La
temperatura que intercambió el grupo inglés con el público en el estadio
convenció a la organización del evento de confirmarlos para la fecha del 19 de
enero de 1985. En esta nueva ocasión, Coverdale, Sykes, Murray y Powell ratificaron
que la idea era la más acertada.
Con la gloria
en las valijas, la banda británica se encaminó al sur de Francia en busca de
inspiración para lo que Coverdale presagiaba como el gran salto hacia los EEUU.
Pronto sufrirían la deserción del fantástico baterista, Cozzy Powell, quien
olfateó que algo de lo que parecía funcionar como crema de la torta no era en
realidad tan auspicioso.
Murray
rememoró que el cantante de Whitesnake intercalaba una gran admiración por el
talento de Sykes y su seguridad sobre el escenario, con algún recelo que pudiese
restarle atención en la prensa y el público. De ahí, volaron a Vancouver
(Canadá), donde consiguieron un nuevo baterista en Ainsley Dunbar (Ex Bowie,
Lou Reed y Frank Zapa) y en las consolas dejaron la labor de ingeniero de
sonido en manos de Mike Stone.
Las tomas se
sucedieron en medio de algunas desinteligencias entre Coverdale y Sykes, en
relación a cómo deberían sonar definitivamente las canciones. Luego, el
cantante se vería afectado por sinusitis, tiempo muerto en el que el
guitarrista realizaría tomas adicionales de varios de los temas en diferentes
tonos.
En el medio,
existen versiones cruzadas que sugieren un cierto hastío de Sykes en el extenso
tiempo que Coverdale tardaba en restablecerse (hasta surgieron leyendas que
intentó reemplazar al cantante). El hecho es que a su regreso, el vocalista
decidió disolver aquella formación, remezclar todo el material con el ingeniero
Keith Olsen y rearmar Whitesnake con otros músicos que harían mímica en los
videos promocionales. El disco y las peleas serian lo único de lo que quedaría
como sello imborrable de aquella química exitosa y al mismo tiempo
inaguantable. Eso fue, es y será “1987”.
NdR, 7 de abril de 2022.