Doble Clap Clap x Eric

Los chamboneos con su modalidad de exposición ante el público enloquecerían a un especialista en consultoría de imagen. Por eso mismo, también por su cumpleaños, asignamos catadura celebratoria a Eric Clapton. Uno de los músicos más virtuosos de la historia rocker, este miércoles en plan de apagar velitas por su onomástico.
Hace 4 años F11 DEL ARCÓN

#CumpleClapton #ReseñapretadadeSlowhand

Como uno de los tréboles de guitarristas del rock inglés, Eric Clapton se las ingenió para volver la atención sobre él, ya sea por dichos polémicos o bien por aniversario. Este miércoles, por ejemplo, en torno a que el manolenta británico está cumpliendo 77 años de su natalicio. Hecho histórico, sucedido en 1945 en el condado con nombre como de aire acondicionado (Surrey, al sur del Reino Unido).

El bueno de Eric zamarreó a gran parte de la opinión pública con dichos embromados -no tanto como los de Gustavo Béliz sobre monitorear redes sociales- acerca de la pandemia por COVID 19. Y eso que el músico no se la cree, pese a ser toda una leyenda de las seis cuerdas, tanto por su misma cuenta como por haber participado en ese semillero de violeros que fue el grupo The Yardbirds [NdR: luego de Clapton, ingresó Jeff Beck y finalmente lo hizo un tal Jimmy Page].

De esa época con Yardbirds apodaron ´Slowhand´ a Clapton, en referencia a su destreza con la guitarra: primero una Telecaster, luego la Stratocaster en sus épocas con la súper banda Cream. Después, fue un graffitti atribuido a un fan medio borrachín, quien en las paredes contiguas a los pubs roñosos en los que actuaba junto a Ginger Baker y Jack Bruce, pintó “Eric Clapton is  God”. De ahí le quedó el apodo de “Dios”, el cual luego le sería birlado por el público que lo reasignó a un futbolista argentino. 

Pese a disfrutar de una juventud agraciada en relación al sexo complementario -o tal vez por ello- Clapton no desarrolló esa molesta propensión a comportarse como un tipo jactancioso. Menos como un egocéntrico, basado en la seguridad sobre sí mismo y en el talento para pulsar la guitarra (excepto como cantante, faceta en la que suele ser muy crítico sobre su propio desempeño). Desde tal sitial, menos le incomodó compartir cartel como en los tiempos con BB King o resignar nombre en las marquesinas como en épocas de los Derek and the Dominos.

En condición de solista se cansó de ganar premios y ser convocado a diversas bandas de sonido en películas de Hollywood. Muestras más o menos recientes lo ubican en “Phenomenon” para la que compuso “Change the world”, o “Novia fugitiva” para la que hilvanó “Blue eyes blue”.

De sus épocas con la mega banda Cream, en NdR Radio podés escuchar “White room” o bien “Desert city of the heart”.

NdR, 30 de marzo de 2022.