Crónica de una prestación deficiente en el IPS

El relato sobre deficiencias en la cobertura que ofrece por estos días el IPS sedimentará en el buzón de reclamos de esta obra social ¿Pasantes a cargo de evaluaciones médicas complejas? Algo de esto parece anidar en el siguiente testimonio. MIRA EL VIDEO.
Hace 4 años SOCIEDAD

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El zarandeo generalizado que se registra en los días finales de febrero parece haber también afectado el funcionamiento de la principal obra social provincial. Al menos así parece indicar el testimonio de una afiliada al IPS, quien relató este jueves a NdR las peripecias que atravesó con su hijo que padece epilepsia.

El inconveniente comenzó con la realización deficiente de un estudio, un electroencefalograma, tras lo cual la mujer se topó con la negativa de la profesional que lo encargó al momento de certificarlo. El problema se dio cuando la mujer, proveniente del sudeste provincial llegó para el estudio junto a su hijo, pero “la técnica encargada de hacerlo no estaba; estaba otra persona”, quien resultó ser un/a pasante.

Esta operadora del aparato médico “no me podía firmar porque no estaba autorizada”, resumió Fátima Achtar en diálogo con este medio. Al día siguiente, la madre del muchacho fue “como diez veces” en un vano intento por certificar la mencionada prestación (en apariencia deficiente) por parte de la profesional autorizada a hacerlo.  

Sin embargo, la médica se negó a rubricar por medio del pretexto que no era la profesional de cabecera de su hijo. En cambio, se ofreció a darle “una constancia” sobre aquel estudio. “Pero le dije que no, ya que ella no le había hecho el electroencefalograma: se lo hizo un practicante”, sintetizó dicha cadena de malos momentos.

La falta de este certificado, a su vez, determinó que Achtar y su joven hijo tuvieran que asumir  de su propio bolsillo el alojamiento en nuestra ciudad (ambos viven en Las Lajitas), al que en cada derivación normalmente cubre la obra social provincial. Por lo que el corolario apunta a suponer que la raíz de toda esta seguidilla de negativas estuvo al gancho que la profesional no se animó a estampar en el electroencefalograma. O bien en la calidad de realización del mismo.  

NdR, 24 de febrero de 2022. 


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