Am psych & las cosas como son

Una de las mayores críticas asumida en su rol heurístico para el Gran Dilema financiero que enfrentan los argentinos. La tercera ola que se avecina por el acuerdo con el FMI, luego de la pandemia y el ajuste del gobierno anterior. El detrás de la escena del lenguaje financiero o la cuota faltante de significado que se vendrá.
Hace 4 años PARECERES

#Jergadefinanzas #NegociacionFMI

Por: Federico Pérez (*). 

Los tiempos en que el timón del país se administra a dos manos exigen esfuerzo verbal extra para hacerlos más amables a la paisanada, cosa de morigerar el impacto de la tercera ola en camino. Un territorio lingüístico en el que los muchachos de las finanzas hacen de las suyas, siempre mencionando disposiciones y eludiendo los efectos que ellas traerán. Algo que deschava con crudeza, por momentos, Brett Easton Ellis en “Psicópata Americano”.   

El novelista estadounidense se las arregló bastante bien en su obra más famosa y polémica al retratar “la cocina” de los brokers de Wall Street (o de cualquier plaza, Buenos Aires, por ejemplo) y un cierto hartazgo por parte de uno de ellos. Es que Patrick Bateman, en toda su nube de omnipotencia y drogas, personifica la despiadada conducta y el relato de un ambiente desprovisto de la mínima empatía por el resto de la humanidad.

“No espero un mundo mejor para nadie”, dirá el psicópata americano creado por Ellis, un ejecutivo de la firma de Wall Street Peirce & Peirce especializado en fusiones y adquisiciones llevado al extremo en la ficción de cultivar un particular hobby: asesinar prójimos al azar. En su historial criminal incluirá mendigos, prostitutas, empleados de delivery, corredores de bolsa y mujeres de clase media-alta. Algo así como equiparando la actividad especulativa con la vida de terceros depositada en manos de personas que se solazan con la canallada y la indiferencia, motivadas únicamente por la avaricia al extremo.   

El american psycho de Ellis no difiere demasiado de sus colegas físicamente, ni en costumbres, vestimenta u objetivos de vida (con lo cual se sugiere que un muchacho trajeado con vocación de carnicero podría ser cualquiera de los que comparten las tertulias en restoranes caros). Sólo que Bateman exterioriza [NdR: el autor sugiere que los crímenes podrían corresponder a una suerte de plano onírico en que insinúa algo de remordimiento] algo de las consecuencias de su accionar. Aunque luego de su acto de contrición se sorprenderá que “aún admitiendo esto, no hay catarsis. Mi castigo sigue eludiéndome”. 

Esta crítica mordaz respecto al mundo de las finanzas tal vez funcione para la comprensión de la jerga en la parte de las finanzas que nos interesa en estos días. El fin de semana, la titular del FMI lanzó el exhorto hacia países como la Argentina a los que instó a “endurecer su política monetaria y fiscal”. O sea, ajuste. 

En un artículo titulado “Tres prioridades para una recuperación sólida”, Kristalina Georgieva pidió pase de tijeras sobre tales herramientas de política económica y preparar el cuerpo para rubricar el acuerdo con el FMI. Aunque ello implique acorralar aún más el retroceso que ya vienen sufriendo salarios y jubilaciones, mediante la calesita inflacionaria. Ambas modalidades de ingresos en sus variantes más difundidas (la mínima) apenas si arañan el umbral de indigencia situado en $ 34 mil y pico, según datos oficiales.   

De manera tal que “el afuste sin ajuste” tal vez está ocurriendo, independientemente de la denominación con que sea ornamentado y es percibido en la vida cotidiana de los connacionales. A lo mejor, aquello del “mal acuerdo como lo mejor que se podía” equivale a “podría haber sido peor”, pese a que cueste demasiado imaginar cómo resultaría lo suficientemente malo, comparado con la actualidad.   

El economista Claudio Lozano reiteró su moción tendiente a “definir la nulidad de la deuda”. Para el director del Banco Nación, “se le está pidiendo al parlamento que blanquee una deuda nula, que el Banco Central demostró que fue malversación de fondo, ya que Macri no cumplió con ningún protocolo para endeudar al Estado”.

A su turno, el dirigente de izquierdas Gabriel Solano recordó que “el 3,9% de inflación de enero es el 58% anual”. El representante del FIT rememoró este sábado que el ministro de Trabajo “Moroni dijo que quiere paritarias del 40%”, aunque “venimos de 4 años consecutivos de pérdida del salario”, por lo cual “esta inflación la pagan los trabajadores”, concluyó en una entrevista en el canal  Crónica.

Más allá de la retórica imperante entre los “tifossi” del Fondo Monetario, donde pueden ubicarse a las principales figuras de la coalición de derechas Juntos como a muchos de sus pares del Frente de Todos Pagan, hay que prever el costo social. Es en este contexto que sirve entrar en lo que en la intimidad parece atormentar a Patrick Bateman.

(*) NdR, 19 de febrero de 2022.