#Ajusteypreacuerdo #FMIalavista
F.P.
La sintonía que el gobierno nacional demostró con el Fondo Monetario, en
contraste con los reclamos de la mayor porción de la ciudadanía, está al borde
del alumbramiento. Este fin de semana se dio el anticipo desde Balcarce 50 que
el acuerdo con la entidad financiera global está al caer y podría ingresar a Cámara
baja en las próximas horas. Fuentes de Casa Rosada completaron que la idea es
votar antes del discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa el próximo 1
de marzo.
Con lo que cabe suponer un trámite relámpago en que el libre albedrío
parlamentario no sólo quedará acotado a negativa o afirmativa –sin posibilidad
de alterar una tilde al texto original- sino que también estará exento de toda
posibilidad de estudio. Esto, ya sea que se trate de análisis a la letra grande,
la chica o la que paga doble. Un take it or leave, cuya traducción del inglés –tómalo
o déjalo- es lo suficientemente elocuente.
La aceleración del cronograma, al cual el gobierno argentino se esfuerza
en presentar como virtud propia, surgió luego de una señal desde Washington que
bajó de un hondazo una de los pocos planteos criollos al acuerdo: las
sobretasas. De manera tal que el porcentaje adicional de un 2 % (que suma al 1
% habitual) cargado a países que se sobreendeudan se aplicará, también, sobre la
llagada espina dorsal de los argentinos.
Con la versión ´22 de Vilcapugio y Ayohuma a la vista, al efedetismo solamente
le quedará arriesgar el político, único capital que le queda. Y consecuentemente,
exhortar a los signatarios de la coalición a ofrendar desde el Parlamento el suyo.
Todo en nombre de un país sin grieta, donde reine el robertocarlismo, el nedflanderismo
y el moncloísmo. Es decir, una nación idílica en la que paguen sin chistar:
Todes.
La imaginación tal vez no aporte mucho en este contexto, en el que la constricción
lingüística en el mejor de los casos pudiese aportar algún artilugio ingenioso
que en parte abuene el pronóstico adverso para varias decenas de millones de
prójimos. Aunque todo ello sería, si funcionara, para el corto plazo.
Mientras tanto, el humor social no asoma como una variable a ser desatendida.
Tanto en la foto como en la película, el desenlace que tendrá esta parte de la historia
argentina apunta a fundir a negro. Fade to black.
En territorio
Los movimientos sociales, barriales y vecinales anticipan el vaticinio
relativo hacia el próximo catastro que sobrevendrá en la cartografía socioeconómica.
Un momento actual en el que el anhelo se distribuye en: trabajadores
registrados aspirando aunque más no sea a la condición de pobres, otros de este
mismo rubro pero de menor rango en la indigencia, y el resto de la población inmersos
en la inframiseria. Y un porvenir que mejor ni conjeturar.
En estos días, los consultores Shila Vilker y Raúl Timerman ratificaron
esta radiografía sociológica a la que encuadraron como un “fenómeno nuevo y
escandaloso”. El hecho registrado que “podés tener laburo formal y ser pobre”,
reseñaron a partir de un estudio realizado para las firmas Trespuntozero y
Grupo de Opinión Pública. Instantánea que remite tanto al período de la gestión
macrista como la efedetista, aunque falta contar la película que está en
desarrollo y cuenta con producción del FMI.
Ambos especialistas coincidieron que dos de cada tres prójimos enarbolan
de manera negativa su actualidad financiera, a la par que proyectan en la misma
tonalidad su futuro a corto y mediano plazo. FMI e inflación figuran en el GPS como
las objeciones más contundentes, frente a las expectativas respecto a un mejoramiento
en el bolsillo y el empleo.
El estudio conjunto detectó un 61 % de los entrevistados expresando su
decepción por el desempeño durante 2021 en su economía personal. En tanto, un 47
% proyecta que su situación en el mencionado plano se prolongará en idénticas
coordenadas a lo largo de 2022.
Acerca de la eventual creación de trabajo, un 71 % de los argentinos
prevé que este año será otra asignatura reprobada por la actual gestión. En términos
cualitativos, Vilker y Timerman especificaron que el gobierno nacional carece
de un portavoz que explique la economía, ya que el ministro Guzmán apenas si se
calza el rol de “ministro de la deuda”. A lo mejor una forma elegante de
señalar que al funcionario le resbalan demandas como la baja en la inflación,
la redistribución del ingreso, o la creación de empleo.
En referencia a la inflación, Vilker y Timerman resaltaron que en los hechos
actúa como la Gran Tijera: “es un ajuste indirecto”, coincidieron. Indicación
precisa que a lo mejor explica tácitamente la razón por la que Balcarce 50
reitera de manera incansable que el inminente preacuerdo no incluirá contrarreformas
en el plano laboral o previsional. Es que salarios y jubilaciones siguen inmersos
en la Minipimer en que también se mezclan las esporas que producen la pérdida
del poder de compra. Sauron al acecho.
NdR, 18 de febrero de 2022.