El anuncio del espejo roto

La indefinición continúa entre los parlamentarios nacionales que Salta tiene como representantes ante el Congreso nacional. Hablamos, por supuesto, en relación al convenio con el FMI. Y en particular, más por el lado de los representantes por el ala afín al gobierno nacional. Panorama que escudriñamos a continuación.
Hace 4 años ASUNTOS DE FONDO

#Nichicanigrande #LaletradelacuerdoconelFondo

F.P.

Los legisladores nacionales por Salta posiblemente mantengan el misterio un par de semanas más, hasta que sea momento de votar en el Congreso nacional el preacuerdo con el FMI. Es que tal convenio presagia dos años más, con los que serían 7 años de “mala suerte” como al romper un espejo -aunque esta vez sin rotura de cristal-, pese a los padecimientos como si así fuese, para casi 30 millones de prójimos. Dos años con el macrismo, dos con la presente gestión y dos y medio más por delante con remuneraciones en caída.

Casi todos los representantes parlamentarios por nuestro distrito, más o menos saben qué presagia ese documento a votar por sí o por no. Lo que aún no definen es cómo anunciarlo. Es que con una inflación que en los primeros dos meses dejó a la mayoría de los asalariados con la lengua afuera la noticia de pacto con el Fondo nada aporta en tales circunstancias.

El dirigente social Emilio Pérsico intentó meter algo de presión en la semana al prever que los legisladores gauchos votarían por el “sí”, principalmente los que responden al batido saenziano efedetista. Al parecer, no incluyó en esta caracterización a la diputada nacional Verónica Caliva, quien parece desmarcarse de esta “mayoría” por origen y convicción.

Casa Rosada hizo saber en las últimas horas que no aceptará un solo retoque al texto que ingresará en los próximos días por la Cámara baja. Este ultimátum a lo mejor se perdió entre la maraña de distracciones lanzadas a ciertos medios de prensa metropolitanos, en relación a un inverosímil y repentino filomarxismo en la gestión nacional, los anuncios de invasión rusa a Ucrania (la que debería haber sido este miércoles) o un suicidio en la farándula criolla.

Es probable que el pacto con el organismo internacional implique renunciar a metas tales como el manejo de la política monetaria para apalancar el crecimiento de la economía, la redistribución del ingreso o el desarrollo expandido hacia sectores sociales postergados. Por eso, en catastros políticos gauchos no se escuchará hablar en estos días de independencia económica, soberanía política y justicia social, las tres banderas fundacionales del peronismo.

Sin ofrecer mayores precisiones, el ministro de Economía Martín Guzmán anticipó este miércoles que el Ejecutivo nacional enviará al Congreso cada uno de los documentos del acuerdo. En esta línea, especificó que los “anexos contendrán todos los documentos” del convenio con el FMI.

Por ello consideró un “sinsentido” las conjeturas acerca de lo que pudiere indicar “la letra chica” del contrato con la entidad crediticia internacional. Es que con o sin retaceo de lo que se ponga por escrito, lo que en realidad convierte el preacuerdo en un asunto tabú son sus implicancias en el plano político, económico y social. Sino ¿Cómo se anuncian los exámenes trimestrales que el equipo económico habrá de rendir ante un tribunal técnico del FMI (de cuyos resultados dependerá el humor que posibilitarán zafar de la caída en cesación de pagos)?

A ello hizo alusión Guzmán cuando expresó que el proyecto que irá al Congreso
“en sus anexos contendrá todos los documentos que sean la base de ese acuerdo, con cada uno de sus detalles”, dijo en entrevista con la agencia Telam. Resulta no muy difícil de suponer que este texto eludirá palabras como “ajuste”, “tarifazo” o “salario real bajo”. Será así porque en este documento se mencionarán las causas, no los efectos.

De lo anticipado por Guzmán y el Palacio de Hacienda se puso en claro que el año en curso ya iniciará con una baja en el déficit fiscal hasta 2,5 % del PIB (del 3,2 %) y más pronunciado en 2023 y 2024. Además, que el financiamiento monetario sea del 1% del PIB este año, de 0,6% en 2023 y de cero en 2024, como exige la entidad con base en Washington.

Por estos días, el oficialismo agita como enseña que el FMI no pidió esta vez eliminación de derechos laborales o reforma previsional. Pero ni siquiera hace falta con tales variables atadas a la inflación y en las que cada mes se renueva este cuasipungueo a salarios y jubilaciones, a una velocidad no menor al 3,8 % en los últimos meses. Como que la inflación es el mejor aliado de este preacuerdo cuyo arribo se espera en el Legislativo nacional.

NdR, 17 de febrero de 2022. 

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