El sur también fue al paro

En esta temporada de conflictividad sindical y social en aumento, los municipales de Las Lajitas resolvieron una medida de fuerza en las horas siguientes. Los delegados de estos obreros remarcaron una media docena de ítems incumplidos por la intendencia. Un notable contraste con la prosperidad circundante que el resto de los salteños asigna con facilismo a casi toda la población sudesteña.
Hace 4 años F5 EN LA PUJA

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La temporada de malestar social podrá un día detectarse al norte de nuestra capital y en otra jornada hacia el sur, como para figurarse una idea de una situación que tiende a profundizarse. Este lunes, los municipales de la ciudad de Las Lajitas (departamento Anta) decidieron ir al paro al notar la seguidilla de acuerdos no cumplidos por parte del Ejecutivo de esta comuna sudesteña.

Unos días atrás, planteos similares habían sido expuestos por delegados de agentes municipales de La Caldera y Vaqueros, en la zona metropolitana y en dirección norte en relación a la capital salteña. Mientras que esta segunda semana de febrero sus pares anteños resolvieron que las negociaciones no dan para más o bien que no dieron resultado alguno.

Al amparo de la Asociación de Trabajadores del Estado, los representantes lajiteños pidieron la restitución en Planta Permanente de 7 obreros a los que dichos nombramientos les fueran arrebatados, junto al cumplimiento de acuerdos firmados en febrero y luego otro en octubre del año pasado por paritarias y revisión de las mismas por aumento de la inflación. En tanto, exigieron que se formalicen dos nombramientos en Planta Permanente que ya tendrían que haberse concretado.

En esta misma línea, exhortaron al intendente Fernando Alabi cumplir con la recategorización acordada entre las partes en 2021, avalada por la Secretaría de Trabajo provincial. Finalmente, reclamaron el cese de acciones de hostigamiento laboral y violencia de género.

Como se ve, los ánimos y motivaciones se encuentran bien repartidos en esta ciudad sudesteña a la que muchos avistan con facilismo un halo de prosperidad que emana de la actividad sojera y agrícola, en general. Los empleados municipales exigen y patalean por remuneración que los deje al menos cerca de la línea de indigencia, en tanto el municipio alega que la situación financiera no dista mucho de sus obreros. Por su parte, los barones del agro alistan tractores, 4x4 y maquinaria pesada por si alguien en Casa Rosada pretende prorrogar hasta 2022 el gravamen a las grandes fortunas.  

NdR, 7 de febrero de 2021. 


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