Paso por suelo chino y el de las insinuaciones

La diplomacia como catastro cuasi exclusivo de la ambigüedad y del potencial resumen este tramo de la gira presidencial. En su visita a China, Alberto Fernández reiteró la conveniencia de establecer nexos con países de esta parte del globo terráqueo. Lo que puso algo incómodos a los estadounidófilos.
Hace 4 años Incógnita Semanal

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La gira presidencial que este fin de semana sitúa al presidente Alberto Fernández en la capital de la República de China está surcada por un fuerte componente como es el panelismo de Estado. Siguiendo este tipo de frases omnicomprensivas, con las que resultaría dificultoso hilvanar réplicas al respecto, el mandatario criollo se definió a favor de la multilateralidad.

Fernández venía de Moscú, donde había señalado que nuestro país debe cesar “con la dependencia” que lo ata al Fondo Monetario y a los Estados Unidos, a 6 días después de adelantar la decisión que la Argentina suscriba un nuevo acuerdo con el FMI. Este viernes toco Beijing y como visitó la Universidad de Tsinghua abogó por vínculos en varias direcciones entre las diversas naciones. 

El Jefe de Estado pidió que la “multilateralidad” sea el “gran desafío que tenemos como humanidad” y, al rememorar un dicho del Papa Francisco, confió que sea la “hora de construir puentes y derribar muros”. Sin embargo, el auditorio saludó esta intervención del mandatario argentino con un respetuoso aplauso (el acto se realizó en modalidad virtual), en la ceremonia en la que le dieron la distinción de Profesor Honorífico de esta casa de estudios superiores. 

La delegación que encabeza Fernández tendrá agenda hasta el domingo próximo en este  país, donde mantendrá un encuentro con el presidente Xi Jinping, entre lo más destacado. Además, espera acordar inversiones en las actividades verticalizadas en torno al litio, desde la extracción hasta la producción de baterías y automóviles eléctricos.

Tanto a las autoridades de la Universidad de Tsinghua como a los del gobierno local, Fernández confió en “verlos pronto en la Argentina”, dijo en tono de invitación y acompañó este convite asegurando que “van a ser recibidos con todo el afecto y respeto que merecen”.

En función de esta tesitura, afirmó Fernández que el Estado nacional intenta solidificar “cada vez más los vínculos que, desde hace 50 años, la Argentina y China tienen. Y estamos convencidos de que eso es muy provechoso, para la Argentina, para China y para el mundo”. En este pasaje, el titular del Ejecutivo nacional recordó que los emigrados de este país conforman una comunidad muy populosa en diferentes puntos de la Argentina.

Finalmente, en otro tramo de su alocución, Fernández confió en que “estos tiempos de pandemia terminen y tenga la oportunidad de visitar la querida Universidad de Tsinghua”.

Algunas de estas insinuaciones, pese a no trascender tal plano discursivo, motivaron las salidas en contrapunto por parte de dirigentes locales más proclives a planteos fondomonetaristas y los del Tío Sam. Como para recordar la conveniencia de no sacar los pies del plato, mientras resta acordar y coordinar respaldos para la firma del acuerdo por la multmillonaria deuda externa contraída por la gestión anterior.  

NdR, 4 de febrero de 2022. 


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