Un conflicto sin solución de fondo

El reclamo de empleados municipales en la región metropolitana norte permitió una impresión de lo que asoma. Una situación extremadamente compleja, para la que las Intendencias parecen no tener solución. Lo embromado que se adiciona a lo anterior es que las provincias, no sólo la nuestra, igualmente carecen de herramientas.
Hace 4 años F5 EN LA PUJA

#Vistazoalpanoramasocial #CorteaccesoVaqueros

El conflicto de fondo que se planteó este lunes en el departamento La Caldera ofreció una imagen de la situación estructural que recién se inicia y da cuenta de las escasas herramientas con que cuentan los municipios para hacerle frente. Es probable que con el tiempo y la evolución de la inflación hasta la provincia de Salta afronte este horizonte de indefensión.

Si el Estado salteño o los legisladores nacionales enviados al Congreso nacional desde nuestro distrito carecen casi de influencia en los lineamientos macro, la situación es aún peor para las intendencias. El nudo imposible de desatar lo planteó diez días atrás el Foro de Intendentes de la Provincia de Salta, tras advertir la imposibilidad financiera de solventar el plus por $ 20.000 a los agentes públicos comunales.

El argumento de la contraparte, expuesta por los representantes gremiales de los municipales vaquereños y caldereños, resulta igualmente atendible. Uno de los delegados detalló este lunes a diversos reporteros que el sueldo promedio apenas alcanza a $ 17.000, casi la mitad del Salario Mínimo Vital y Móvil o piso salarial abajo del cual no puede haber ningún asalariado que reciba una remuneración inferior, según la CGT.

Esta cantidad mensual en mano, a su vez relega a estos obreros a una condición socioeconómica en alerta rojo. El próximo 13 de enero, el INDEC informará sobre la evolución en el Índice de Precios al Consumidor. La última medición le dio para establecer en $ 32.924 el precio de la Canasta Básica Alimentaria (para una familia integrada por dos adultos y dos niños), lo que mide el umbral de indigencia.

O sea, los municipales mencionados perciben por mes poco más de la mitad del monto estadístico que rankea en la línea de indigencia. O bien, casi 5 veces menos que el umbral de pobreza que para diciembre pasado el organismo nacional situó en $ 76.146 para un grupo familiar con cuatro integrantes.

Las intendencias, muchas de ellas, alegaron imposibilidad financiera para solventar este extra reclamado por los empleados de las comunas. Una situación crítica que se apersona y tiñe de oscuro el horizonte social, económico y político, dado que ni siquiera está en debate en estos días la meta de alcanzar una situación de indigencia. Mucho menos de pobreza, la que desde la cosmovisión obrera pasó a ser un objetivo muy lejano.

En un contexto de estrechez como el que se prevé luego del preacuerdo con el FMI, la licuación de los salarios por efecto de la inflación puede relegar estas protestas al final de la tabla. Una situación embromada al extremo, en vistas que el mencionado segmento proletario no es el único que manifestó su descontento con la situación actual.

Crédito fotográfico: Multivisión.

NdR, 31 de enero de 2022.