#Vistazoalpanoramasocial
#CorteaccesoVaqueros
El conflicto
de fondo que se planteó este lunes en el departamento La Caldera ofreció una
imagen de la situación estructural que recién se inicia y da cuenta de las
escasas herramientas con que cuentan los municipios para hacerle frente. Es
probable que con el tiempo y la evolución de la inflación hasta la provincia de
Salta afronte este horizonte de indefensión.
Si el Estado
salteño o los legisladores nacionales enviados al Congreso nacional desde
nuestro distrito carecen casi de influencia en los lineamientos macro, la
situación es aún peor para las intendencias. El nudo imposible de desatar lo
planteó diez días atrás el Foro de Intendentes de la Provincia de Salta, tras
advertir la imposibilidad financiera de solventar el plus por $ 20.000 a los
agentes públicos comunales.
El argumento
de la contraparte, expuesta por los representantes gremiales de los municipales
vaquereños y caldereños, resulta igualmente atendible. Uno de los delegados
detalló este lunes a diversos reporteros que el sueldo promedio apenas alcanza
a $ 17.000, casi la mitad del Salario Mínimo Vital y Móvil o piso salarial
abajo del cual no puede haber ningún asalariado que reciba una remuneración
inferior, según la CGT.
Esta cantidad
mensual en mano, a su vez relega a estos obreros a una condición socioeconómica
en alerta rojo. El próximo 13 de enero, el INDEC informará sobre la evolución
en el Índice de Precios al Consumidor. La última medición le dio para
establecer en $ 32.924 el precio de la Canasta Básica Alimentaria (para una
familia integrada por dos adultos y dos niños), lo que mide el umbral de
indigencia.
O sea, los
municipales mencionados perciben por mes poco más de la mitad del monto
estadístico que rankea en la línea de indigencia. O bien, casi 5 veces menos
que el umbral de pobreza que para diciembre pasado el organismo nacional situó
en $ 76.146 para un grupo familiar con cuatro integrantes.
Las
intendencias, muchas de ellas, alegaron imposibilidad financiera para solventar
este extra reclamado por los empleados de las comunas. Una situación crítica que
se apersona y tiñe de oscuro el horizonte social, económico y político, dado
que ni siquiera está en debate en estos días la meta de alcanzar una situación
de indigencia. Mucho menos de pobreza, la que desde la cosmovisión obrera pasó
a ser un objetivo muy lejano.
En un
contexto de estrechez como el que se prevé luego del preacuerdo con el FMI, la
licuación de los salarios por efecto de la inflación puede relegar estas
protestas al final de la tabla. Una situación embromada al extremo, en vistas
que el mencionado segmento proletario no es el único que manifestó su
descontento con la situación actual.
Crédito
fotográfico: Multivisión.
NdR, 31 de
enero de 2022.