Los únicos senior en la viña

Los progenitores de la nueva Carta Magna que hará cesar el aparato digestivo del millón de salteños que claman en tal sentido, darán la gran novedad en las próximas horas. La limitación a los mandatos sobre cargos públicos sometidos a elección, ya sea por vía directa o indirecta. Un contraste que será rubricado a contramano de lo que opera la democracia molde a nivel internacional.
Hace 4 años ASUNTOS DE FONDO

#NuevaConstitucion #Sistemarepresentacionestadounidense

F.P.

La siempre industriosa literatura política estadounidense es autora de neologismos tales como senador “senior” y senador “junior” que enarbola a representantes de aquella cámara alta con poca o mucha propensión a darse continuidad en dicho cargo. Es bueno saberlo en las horas iniciales de la semana que la Convención Constituyente salteña recortará esta doble clasificación, dejando como única posibilidad la de contar con legisladores junior´s de acá en adelante.  

Un conjunto de datos que oficiarán a efectos de proveernos algunos parámetros, en la tarea de discernir entre notables Grandes Hombres para la historia, el encendido patriótico estadounidense –merecedores de retratos sobre lienzo-; y pelafustanes vernáculos & criollos de catadura similar a homólogos provenientes del poniente, el centro o el naciente norteamericano, e idéntica vocación de servicio. Como también de asumir la senda política en términos vocacionales.

Tal cercenamiento en uno de los poderes en los que se asienta el funcionamiento estatal, surgió de indagar en lo más profundo del alma que guía a la salteñidad. En contraposición a innumerables estudios sociológicos, en los que señalan preocupaciones de menor rango como la pobreza, la indigencia, el desempleo y la inflación, la dirigencia logró determinar que los desvelos ciudadanos están posados en la duración de los mandatos.

De manera tal, la propensión a “hacer carrera” en cargos electivos como el mayor en el Ejecutivo provincial o alguno en el Legislativo del distrito quedará suprimida. Este lunes, la acción paranormal ejercida sobre las mentes de los salteños se convertirá en letra de la nueva Carta Magna y 48 horas después sus redactores jurarán sobre el nuevo texto.

Al calor de lo local, por una buena vez la dirigencia provincial dejó de lado la mirada hacia el hemisferio norte. En Estados Unidos, espejo en el que varios siguen teniendo como parámetro institucional, los integrantes de la Cámara de Representantes –equivalente a la de Diputados- se eligen cada dos años. En cambio, los senadores duran 6 años y se los conoce por su calificación como “senior” o “junior”.

Cómo se hace allá

Los primeros antes mencionados, son los que mantienen una larga carrera y al menos varias reelecciones sobre su espina dorsal. Mientras, los segundos son los senadores recién ingresados. Los Senadores senior gozan de trato preferencial al momento de elegir las comisiones que integrarán e idéntica ventaja en la selección del despacho en que albergarán sus diversas reuniones. 

Incluso, las disputas respectivas entre dos senior que empardan en cantidad de años en este cargo parlamentario suelen resolverse a favor de quien también contabiliza algunos años en otro cargo público. Es decir, es considerado un honor para quien ha dedicado cierto tiempo de su vida al servicio de la comunidad, la que a su vez recompensa al servidor público mediante el sufragio. 

Un par de meses atrás, a mediados de septiembre, por estas pampas se tomó conocimiento de Alexandria Ocasio Cortez. La congresista (puesto equivalente al de diputada nacional) del sector demócrata reclamó públicamente gravar con un impuesto a los mega-archi-multimillonarios que en Estados Unidos no pagan un solo centavo. Allá, como acá, este exhorto durante la gala anual del Museo Metropolitano de Nueva York le valió achaques de “pro Venezuela”, “comunista” o “integrante de la RAS”, Red Ancestral Sioux. 

De todas maneras, en la política estadounidense Ocasio Cortez ya era conocida por motivos extranjeros a la cosmovisión gaucha. La dirigenta demócrata es diputada, ya que antes de aquel vestido con la prédica “Tax the rich” había llegado al cargo, luego de vencer a un más que experimentado y veterano de reelecciones en el Estado de Nueva York: Mr Crowley.

A diferencia de la canción rockera de Ozzy Osbourne, Mr Crowley venía en el cargo y pisteando como un campeón, desde 1999 hasta mediados de 2018. Casi que el bueno de Joe Crowley, en la Gran Manzana conocido como “El rey de Queens”, solamente tenía en mente un trámite menor por el lado de los electores que le permitiría suceder a Nancy Pelosi en la titularidad de la Cámara de Representantes.

A su vez, el bueno de Joe hacia fines del Siglo XX había llegado a la Cámara baja norteamericana como el sucesor de Thomas J. Manton. Con una extensa tradición en la vida pública neoyorkina y estadounidense [NdR: el árbol genealógico del dirigente tal vez se pueda rastrear hasta Thomas Manton, clérigo asistente del reformista británico Oliver Crommwell hacia el 1650], se empachó de reelecciones desde el 85 hasta que en 1998 ingresó por mesa de entradas de la ANSES estadounidense papeles para jubilarse.

Tradición hecha al andar

Tal vez en aquellas largas noches de distracción con series tales como “Los Dukes de Hazzard” o “Remington Steel” no lo imaginaba, aunque es probable que unos 14 años después, sí. En 1999 sorprendió a Crowley inscribiéndolo como candidato, posiblemente con la sospecha de por medio que padecía cáncer. Su desempeño en el Parlamento y ante la ciudadanía le valió que al día de hoy un tramo de 20 cuadras del boulevard Queens y la oficina de Correos de Woodside (Nueva York) lleven el nombre de Thomas Jasper.

Esta sucesión de honores post mortem y en vida no empañaron las carreras de Manton y de Mr Crowley (tras su derrota electoral se sumó al grupo de lobbystas ante el Congreso que actúa bajo el nombre de DC Squire Patton Boggs). En tanto, inscribieron en letras molde la de Alexandria Ocasio Cortez, la actual titular de esa banca. En este último caso, como “representante junior” o recién ingresada, a diferencia de sus antecesores en tal cargo.

Otro contraejemplo de estos yankies díscolos es el que sintetiza Joe Biden, actual presidente de la todavía principal potencia económico-militar global. Lejos de ponerse colorado, JB venía de cinco reelecciones al hilo: 1978, 1984, 1990, 1996 y 2002. Biden era de los senadores senior, luego de sucesivos respaldos otorgados por los votantes del Estado de Delaware. 

La vigencia de los escrúpulos electorales como el que los convencionales salteños publicarán en las próximas horas, en la democracia del hemisferio norte hacia la que casi todos miran hubiera truncado los “cursus honorum” de varios líderes internacionales. Entre ellos, el actual mandatario estadounidense –Biden- o bien de los que le precedieron en el sillón de la Casa Blanca, tales como Bill Clinton, Barak Obama, George W. Bush o  George W.H. Bush.   

Los Bush cumplieron con este trayecto previo a postularse como Presidentes. Bush padre fue congresista y luego Vicepresidente en la fórmula que integró con Ronald Reagan. Su homónimo e hijo ocupó el cargo de Gobernador de Texas antes de su postulación como N° 1 por los republicanos. Clinton ejerció como fiscal General del Estado de Arkansas, tras postularse a este cargo en 1976 y a los 32 años [NdR: para desgracia de los seguidores urtubeicianos] ganó la Gobernación de Arkansas. Obama fue senador nacional por Illinois, antes de llegar a la Casa Blanca.

El sueño máximo que mantiene todo niño del país del Norte, al menos en su etapa escolar, está encauzado por diversas vías, todas por el lado del ejercicio de la función pública. Ya fuera mediante comicios para Fiscal de un estado (que en EEUU surgen del sufragio ciudadano), Gobernador o congresista. La única limitación normativa aparece en el peldaño final, luego de llegar a la Presidencia. No antes de esta carrera política. 

NdR, 20 de diciembre de 2021.