#Espionajealajujeña
#Unfalsoperiodista
El
descubrimiento de un “topo” o “buchón” camuflado como periodista y activista
atraviesa la agenda política de este martes, en el norte de nuestro país. Por
más que este desbarrancamiento de que el espiado esconde algo que el resto no
debe saber, contraríe a la gestión de Gerardo Morales.
En esta segunda
jornada hábil de la semana, en la capital jujeña se ofrecerá una rueda de
prensa frente a la Casa de Gobierno provincial para denunciar este caso de
espionaje a la Radio Pueblo y entidades barriales, detalló la colega Adriana
Meyer en Página/12. La emisora y los dirigentes comunitarios que la integran
apuntarán diatribas hacia la gestión Morales, antes que a E.R., iniciales que
refieren al policía que actuaba encubierto y cuyo nombre no diremos acá, pero
se llama Ezequiel Rosales.
La intromisión
del apócrifo reportero y colaborador permitió inferir que “esta inteligencia
que obtenían puede haber servido al armado de causas”, resaltó Ginés Aráez, el
abogado de la entidad barrial. Esta aclaración está ligada a los juicios
entablados por el gobierno de Morales a dos colaboradoras de la biblioteca
popular “Niños pájaros”, en el barrio Alto Comedero. Ambas, imputadas por pintar
un graffiti en tono crítico hacia el titular del Ejecutivo jujeño y con penas
eventuales de hasta 3 años de prisión.
El rol
impostado por Rosales se desplegó durante un par de años –a partir de 2018- , progresando
en la confianza de los dirigentes comunitarios, hecho expuesto en una
credencial de prensa de Radio Pueblo obtenida a partir de un DNI no menos
apócrifo. Hasta estos días en que se develó que en realidad integraba la fuerza
de seguridad jujeña, en la Unidad de Organización 2 A.
NdR, 14 de
diciembre de 2021.