#Rumbopoliticoyeconomico
#ElpesodeunacuerdoconFMI
La izquierda y
los movimientos sociales marcharán este sábado en todo el país en señal de
advertencia, respecto a un eventual ajuste que demandaría el acuerdo el FMI. En
nuestra capital, las columnas llegarán al mediodía de este sábado a Plaza 9 de
Julio como señal de protesta a un eventual convenio con el organismo
internacional.
La marcha de
este 11 de diciembre atestiguará en las calles la coincidencia de las variantes
de este sector ideológico en contra de un recorte a la inversión pública y/o la
pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Desde el Frente de Izquierda y de
los Trabajadores, lo mismo que en movimientos sociales y organizaciones
barriales reactivaron expresiones en esta dirección, a partir del hermetismo
con que el oficialismo nacional manejó las conversaciones con el Fondo.
Las dudas de la
izquierda, una presunción que se extiende mucho más allá de los confines en los
que se enmarca su electorado, es un dato que no pasa desapercibido para Casa
Rosada. En el acto de este viernes, en Plaza de Mayo, la coalición gobernante
dejó entrever que cuenta con un as bajo la manga para desarrollar esta jugada.
Un poco más al
centroizquierda, sus principales figuras -Alberto Fernández y Cristina
Fernández de Kirchner- y dirigentes de dos países vecinos que son estampitas
Nac & Pop (Lula Da Silva y Pepe Mujica) ratificaron públicamente que no
resignarán el ya magullado poder de compra de más de un 50 % de la ciudadanía.
Esta variante del “amplio consenso” anhelado por la entidad financiera
internacional significará una pérdida a toda velocidad del caudal electoral, en
caso de incumplir tal promesa.
Ante tal
eventualidad, el FIT y la nueva izquierda reunida avistan esta virtual situación
de incontinencia electoral como su posibilidad de progresar mucho más allá de
lo que marcaron los últimos comicios legislativos. Es que un ajuste que empalme
sobre el ya practicado en 2021, casi equivaldría alistar el De Lorean con el
reloj digital ajustado 20 años hacia atrás.
De manera
equivalente, la coalición Juntos y sus lanchas con motores fuera de borda –los libertarios-
igualmente esperan con el medio mundo en la mano, aunque sin la sonoridad que
podría inducir a la perdiz a levantar vuelo. Es decir, sin demasiadas críticas
estridentes a un asunto tabú: la descocada y multimillonaria deuda que sus
capitanes partidarios contrataron entre 2016 y 2018. Y cuyo prodigio consistió
en dejar como único registro el de naturaleza contable en el pasivo del Estado Argentino,
pese a que el 90 % de los connacionales no vio un centavo de aquellos dólares.
Sin dudas, la
reposición de la película Argentina-2001 sería devastadora en cuanto a lo
social y socavaría las bases populares del sector que mantiene un halo
peroniano. Al igual que lo sucedido dos décadas atrás con el otro movimiento
histórico –el radicalismo- al que le costó, luego de aquel fenomenal fiasco,
camuflarse detrás de otras expresiones antiperquianas. Entre ellas, el
reaparecido Ricardo López Murphy o Mauricio Macri, quien para 2001 mantenía su
dependencia estatal –desde su rol empresario- y tomaba impulso desde la esfera
dirigencial futbolífera.
Ninguno de los
equipos inscriptos aguarda lo que viene, ni primero, ni segundo tiempo, sino
más bien el suplementario. Saben lo que viene en marcha y nadie quiere exponerse
a una goleada.
NdR, 11 de
diciembre de 2021.