#Panorama14N
#Asuntopoliticoyeconomico
F.P.
Las monografías
y estampados en papiro mantienen ciertos pruritos, en relación al ajuste bien
intencionado o malintencionado, de ahora y de antes. En ello radica una
dinámica compleja sobre la que sobrevuelan los desplazamientos escudriñantes
del electorado salteño, con vistas al domingo 14 de noviembre.
Es que al intentar
dilucidar el intríngulis en la mente del sufragante, la variable bolsillo es la
que provee una convicción más contundente. Los mendrugos a los que se redujeron
las remuneraciones actuales –ya sea en blanco o en tono más oscuro- dejan lejos
del umbral de pobreza e indigencia a más de un 40 % de los argentinos.
La vacilación
de muchas familias salteñas apunta a prever si la estrechez de estos días será
algo pasajero, mientras el gobierno nacional y popular en variante descafeinada
hace esfuerzos por emparchar la situación. O bien, si lo que presagian los
astros de la macroeconomía tal vez depara una respuesta de empeoramiento al
contexto socioeconómico.
En gran medida,
la razón objetiva se encuentra en la planificación de un país que el macrismo
enarboló, no como si no hubiese un mañana, sino en la perspectiva que no lo
habría para unos 20 millones de prójimos. Tarifazos del 1500 por ciento e
inflación galopante fueron la marca registrada de tal estilo de administración,
pero con el agravante que se dio en conjunción al multimillonario pagaré por
u$s 100.000 Millones (otros cálculos indican u$s 130.000 M) que no dejaron
vestigio alguno en el país o en sus habitantes.
La sobremesa
llegó en este tiempo bisagra entre el fin de año 2021 y el de 2022. Al estilo
del restó “Soul kitchen”, subvencionado por el rockero Jon Bon Jovi [NdR: el
menú se paga con el dinero que cada comensal lleva encima o devolviendo trabajo
en la cocina], en breve llega la cuenta y habrá que pagarla. Estos “años locos”
que disfrutó una nanominoría, ni siquiera por medio del olfato fueron percibidos
por 45 millones de criollos domiciliados en cualquiera de los 24 distritos.
De todas
maneras, el Estado argentino hará el intento de pagar u$s 370 millones de un
vencimiento en pagos de capital de deuda externa que vencen en febrero, mientras
que al mes siguiente le aguarda cancelar u$s 3.590 millones de capital. En
tanto que en todo el año que viene los compromisos externos totalizan u$s
18.000 millones.
La gestión
Fernández dejó pasar el uso de la bala de plata que entre principios del año
pasado y la mitad de este año brindó el reconocimiento del FMI sobre violación
de sus propios estatutos al sobregirar deuda durante el macrismo. Los u$s
57.000 millones enviados al macrismo fueron el equivalente al total girado por
el propio Fondo a 85 países para afrontar la pandemia, recordó el Presidente
Fernández en septiembre pasado, ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
La carta
extraviada
Con este “paper”
bajo el brazo, la ocasión para discutir un marco diferente con el organismo de
crédito global (y plazos) el epílogo aún por redactarse a lo mejor sería distinto.
Algo similar a lo sucedido con los plazos que dejó vencer para cobrarse deuda
pública contraída por la agroexportadora Vicentín, sponsor de campaña del
frente Juntos en 2019. La gran diferencia fue que en el caso antes mencionado
el Fisco rioplatense era acreedor.
En el común de
la ciudadanía, la estrechez detectada por el GPS incorporado a la billetera
tiene como un adicional la incertidumbre por lo que sucederá con este mismo
catastro el año próximo. La ficción de los ultras en lo económico profundiza su
prédica en contra de la emisión monetaria como causa de la inflación, lo que no
tiene correlación con la realidad actual.
Con una
economía actual que es un 38 % mayor para los primeros siete meses del año, el
circulante es menor al que había en 2004, precisó hace algunas semanas atrás un
informe de CIFRA (CTA). Hasta julio pasado, los pesos emitidos y puestos en
circulación representan un circulante monetario 3,8 % menos comparado al que
había en el mismo lapso durante el año 2019, pese a que para ese año el FMI
había bajado la recomendación de emisión 0 a la atribulada gestión de Nicolás
Dujovne.
De un déficit
primario –resultado parcial entre gastos y egresos, sin contar intereses e
deuda externa- del sector público del 7,4 % del Producto Interno Bruto para el
primer semestre del año pasado, la gestión de Alberto Fernández lo recortó al
1,1 % en idéntico período de 2021. Un ajuste más pronunciado que en los tres
primeros años de la gestión macrista, cuando los recortes oscilaron entre 2,7 %
del PIB y el 1,5 %.
En
contraposición, el dirigente social Juan Grabois calculó en agosto último que
con apenas un punto porcentual, más una décima, del PIB se podría instrumentar
un haber básico universal que beneficiaría a 9 millones de argentinos.
La agenda
económica ha sido un tabú, parcialmente abordado y bastante escatimado durante
la campaña que lleva hasta el segundo domingo del mes que viene. Una situación
que excede el perfil de los candidatos locales a diputados nacionales,
propuestos desde las dos fuerzas políticas que gobernaron nuestro país en los
últimos 5 años y monedas.
Cuatro años en
caída del poder adquisitivo de los asalariados es la llave capaz de explicar lo
que marcan en números los sondeos preelectorales. Los que en muchos casos no
favorecen el desempeño en los próximos comicios al Frente de Algunos, pese a
los resultados logrados el pasado 12 de septiembre, a la que par envalentonan a Juntos, a sectores
de la izquierda gaucha y a coaliciones provinciales como las encabezadas por
Felipe Biella o Guillermo Durand Cornejo.
NdR, 23 de
octubre de 2021.