Por: Federico
Pérez (*).
La rueda de
negocios financieros número 2 de esta semana tendrá a la cotización del dólar y
al salto en el riesgo país, en 1467 puntos básicos, como los principales
indicadores del momento crítico que vive la economía de nuestro país. En tanto,
el resto de las variables productivas de lo “real”, es decir lo que trasciende
al segmento especulativo, tienen a la amenaza del desabastecimiento de
productos como un horizonte cercano.
Quien dio
alguna pista o puede que haya emitido un mensaje entre líneas, fue el senador
nacional Miguel Angel Pichetto, al puntualizar este lunes que el Jefe de Estado
ahora está “en control”. Esta aclaración fue lanzada en momentos en que hasta
algunos analistas políticos se preguntaron por el estado de la salud mental del
mandatario nacional.
Luego de la
paliza electoral que el macrismo recibió el domingo último, economistas y
dirigentes políticos de las extracciones políticas más variadas era casi un hecho
que en la rueda del lunes habría tensión cambiaria. Sin embargo, Mauricio Macri
ordenó expresamente que el Banco Central –la autoridad monetaria- no adoptara
ninguna medida para contener esta situación que traerá más miseria a la
población. Nadie desconoce que el 90 % de su gabinete y él mismo tienen sus
activos en el exterior y en dólares.
Hasta el
domingo, el gobierno nacional había administrado una suerte de lo que los
economistas ortodoxos denominaban “populismo financiero”, el que incluía
congelamiento de tarifas, naftas y contención al dólar. Sin embargo, “como todo
eso no dio resultado y la distancia de Alberto Fernández es irremontable,
entonces la Casa Rosada parece
abandonar ya mismo ese plan”, dijo el especialista Julián Guarino, analista del
diario Ámbito Financiero.
De acuerdo a esta perspectiva, al notar que la decisión popular es tan
contundente como casi imposible de revertir “entonces el Gobierno parece ya no
estar dispuesto a quemar los dólares que le presta el FMI, algo que le
recomienda el propio FMI”. Los que tampoco son muchos: u$s 16.000 millones en
reservas netas, contra u$s 5.400 millones que gastó el mes pasado para contener
el precio de la divisa estadounidense.
Según Guarino: “Si el Gobierno apostó políticamente a que el miedo (al
populismo, al cambio, etc.) iba a vencer a la decepción, se equivocó. Hoy
la decepción parece imponerse. Un salto devaluatorio implica una nueva ronda de
inflación y freno del PIB. También una transferencia de riqueza enorme de los
hogares asalariados a aquellos que tienen sus activos dolarizados. Esto va a
generar más pobreza”.
Por su parte, el economista Carlos Rodríguez alertó que “esto explota
mal. El dólar a $64 es un precio de ‘overshooting’. Es un dólar de pánico”. El
ex rector de la Universidad del CEMA, nido de la ultra ortodoxia adelantó que,
de acuerdo a todos las proyecciones, “si Macri pierde la elección en octubre vas a
tener la ‘Puerta 12’ y todo el mundo se va ir del peso y de los títulos
públicos. Ya está pasando eso”.
De acuerdo a la visión expresada por Rodríguez, al macrismo le quedan dos
opciones para intentar capear el tsunami en el que finalmente desembocó el tan
mentado rumbo del país. Una de ellas sería “subir la tasa” de interés de
referencia (que el lunes quedaron en 74 %) o bien “un Plan Bonex”, el que
supone captura de depósitos bancarios como hizo el menemismo en el año 1989. Es
decir, un antecedente de lo que 11 años después sería el Corralito.
(*) NdeR, 13 de agosto de 2019.