#Facebookylosautofotografos
#ElSerylanada
M.R.
El desbarranque
de la víspera sufrido por plataformas digitales, en gran medida generó una
especie de pánico internacional por el lado de los fans de sí mismos. Esta
empatía con las personas, en particular con la 1° del singular, tal vez sirva
para explicar el estruendo en los usuarios que dejó la caída en Facebook,
Instagram y Whatsapp.
A la vista del
pensador surcoreano Byung Chul Han, las autofotos o selfies constituyen
superficies “de un yo vacío y completamente inseguro”. En tanto canal por el
que se envían estos contenidos (además de otros destinados a fines laborales o
de otra naturaleza), la sensación de una cierta frustración por este triple
tropezón se encuadra en tal contexto.
“La adicción a
las selfies no genera amor propio, es una autorreferencia narcisista”, indicó
el año pasado en uno de sus famosos trabajos el filósofo antes mencionado.
Según su parecer, “para escapar del vacío insoportable, usan un teléfono
inteligente”, si bien el resplandor que emana de esta costumbre ofrece
solamente un “vacío en una luz agradable por un corto tiempo”.
Exagerado o no,
Chul Han remarcó que “la autorreferencia narcisista excesiva crea un
sentimiento de vacío. El yo se ahoga en el yo”. En los tiempos que transcurren,
dice, “existen muchos imperativos sociales que conducen a la congestión
narcisista de la libido del ego, por ejemplo, el imperativo de autenticidad.
Esto despliega una compulsión narcisista de preguntarse, espiar, mirar, asediar
y no menos importante: culparse constantemente”.
Lo paradójico
que plantea el filósofo es que a fin de mantener estable la autoestima, cada
uno tiene que darse catadura de “importante”. Y para lograr esto, es necesaria
la apreciación en tal sentido por parte de terceras personas, lo que resulta
fundamental “para ser”.
Cuando falta
esta relación o se percibe como carencia (aunque sólo podría ser imaginaria), “el
sujeto se ve obligado a hacer más y más”. No aparece la gratificación exógena o
gratificación primaria, la que en la sociedad actual tiende a ser un bien
escaso.
En tal
escenario, “la amistad es una relación con el otro que estabiliza y satisface
el ego”. En cambio, resaltó recientemente Chul Han que “los ´amigos´ en las
redes sociales carecen de la negatividad del otro. Forman una multitud
aplaudiendo y eliminan sus diferencias de la misma manera”.
Pero tal
robertocarlismo desembocó en “la eliminación de toda negatividad” como una
suerte de punto de consenso en gran parte de la sociedad. De modo tal que “Todo
se suaviza. Lo liso carece de la negatividad de lo contrario. Ya no es un
objeto. El suave, por otro lado, quiere complacer. No es un objeto. La
comunicación también se suaviza hoy para intercambiar favores, incluso
positivos. A cada idioma, a cada expresión se le niegan sentimientos negativos
como el dolor”, concluyó el ensayista.
Universo
gobernado por el rasgo del ego transitando las carreteras que llevan hacia la “N”
como potencia. A lo mejor, todo esto explique algo del descalabro con el que se
inició esta semana.
NdR, 5 de
octubre de 2021.