#Juegodelosparecidos #BalancedelasPrimarias
F.P.
Está al canto que el robertocarlismo y el trote en busca
del millón de amigos conduce al laberinto en el cual quedaron enllavados el
Frente de Todos y la coalición Juntos. En este punto hay coincidencia, al
evaluar los resultados de la preliminar del domingo 12 en la que uno de cada
cuatro electores de nuestro país optó por despolarizar su pronunciamiento
cívico, en dirección a las izquierdas, las derechas, la inasistencia o el voto
en blanco.
Y es que en la perspectiva particular, el dato ineludible
que los ciudadanos criollos atraviesen el cuarto año seguido con haberes en
caída del poder adquisitivo, sirvió de fuente para explicar los resultados de
las Primarias. Un trabajador registrado que percibe $ 55.000 mensuales
doblegándose ante los $ 67.000 de la canasta elemental para no ser pobre es un
registro que aúna la estrechez durante la gestión macrista con la de la
situación actual. Un jubilado con remuneración de $ 23.000 mensuales, ni hablar;
lo mismo que un beneficiario de planes de emergencia que percibe $ 14.000.
El delivery de triunfalismos y derrotismos entre ambas
fuerzas no debería perder de vista esa situación socioeconómica al momento de
planificar cómo siguen en los próximos 60 días. En el medio del remolino se
encuentra esta gran masa de seres humanos, recelando del hermanamiento en el
sendero económico impreso por el gobierno nacional actual y el precedente.
De la contingencia señalada por el resultadismo
bilardista, la coyuntura para el 13 S indica una inversión de los términos que
dejaron las pizarras electorales en Salta, comparadas con las de 4 años atrás. El
FdT consiguió el podio en territorio gaucho que en 2017 había quedado para
Cambiemos o Juntos y hacia noviembre el ya candidato a diputado nacional,
Emiliano Estrada, deberá ingeniar un diseño tendiente a captar el voto cimarrón
que optó por Jorge Guaymás (más de 50.000 votos). Es decir, menos Frente de
Algunos y más de una mayoría.
El recauchutaje en marcha desde el Ejecutivo nacional probablemente
contribuirá a dicha tarea, con un punto de partida trazado en los 162.000 votos
que este sector logró en 2017 en el distrito. A diferencia de Juntos, sector
cuyo candidato a diputado nacional –Carlos Zapata- consiguió poco menos de la
mitad que su rival del FdT individualmente, al obtener el favor de algo más de
60.000 electores. Cuatro años atrás, esta coalición había logrado en las
generales legislativas 211.377 sufragios.
La preponderancia del contador en las elecciones domingueras mantiene
tras bambalinas, no sólo la gorra amarilla, sino también a su creador, Alfredo
Olmedo. El otrora diputado nacional cuenta en su morral con un viejo anhelo de
gobernar Salta. Para ello, Zapata tendrá que sintonizar antenas hacia el sector
que impulsó a Inés Liendo (con 49.000 votos), pero también a los más chúcaros
que prefirieron al radical Héctor Chibán y al saenziano Nicolás Avellaneda.
Los de la franja boina blanca no acompañaron mayormente a Chibán y desde
el Comité capital anticiparon una deliberación que marcará los pasos a seguir,
a partir de la mañana misma de este lunes. En tanto que, en teoría, el
saenzismo encuadra como un férreo opositor a Zapata y avista un posible
contrincante para 2023 en Olmedo.
Otro dato a no desatender es el promisorio desempeño logrado por Felipe
Biella (Salta Independiente/PRS) con sus 59.000 sufragios. Lo mismo que Unidos
por Salta, con Guillermo Durand Cornejo, quien casi sin despeinar su flequillo
obtuvo más de 66.000 pronunciamientos cívicos. Estas dos coaliciones mantienen
la expectativa por noviembre, a la espera de terciar entre el FdT y Juntos por
medio de una banca de las tres en disputa.
La contienda en la Izquierda dejó a Andrea Villegas como figura en firme
para las generales, en base a la recolección de 17.000 votos a nivel
individual, 10.000 más en el horizonte del FIT (y la posibilidad de tentar a
otros 20.000 distribuidos en otras vertientes afines en términos doctrinarios).
Por su parte, F.E.L.I.C.I.D.A.D. raspó la cota de los 20.000 con el dirigente
vaquereño Tane De Souza.
El camino en dirección a noviembre tiene en la cresta estratégica el
dilema planteado por el politólogo anglo paquistaní Tariq Ali, autor de la
teoría del Extremo Centro. Una suerte de luz roja, analizada a partir de los
desbarranques padecidos por la socialdemocracia europea, luego de darse
lineamientos muy parecidos a los de las centroderechas.
La ex embajadora argentina ante el gobierno londinense, Alicia Castro,
señaló este lunes en la misma dirección que Alí. “No podemos echarle la culpa
de todo al macrismo”, razonó la plenipotenciaria de la gestión CFK, “si se hace
un gobierno de centro, vuelve la derecha”.
Con tales advertencias que previamente estaban sobre la mesa, la versión
suave de la puja de clases sociales por mejorar ingresos [NdR: ya sea que se
malogre denominándose grieta o reciba apelativos tendientes a abuenarse, en la
miseria de algunos y el bienestar de otros, los menos] es un planteo exógeno a
la centroizquierda que encarna el peronismo o el FdT. Por lo tanto, se comete
el grave error al asumirlo como objetivo propio. Noviembre será eso: más sobre
fláccidos o en busca de alternativas lejos del centrismo.
NdR, 13 de septiembre de 2021.