#HacemosSaltaenelfreezzer
#PresentaciónArevision
Por: Federico
Pérez (*).
La momentánea
puesta en la nevera del proyecto Hacemos Salta, tal vez sea una atinada
reacción del sector saenziano ante la evidencia estructural y coyuntural. Si
tal iniciativa será reactivada o pospuesta hasta quien sabe cuándo, luego de
ser insinuada en la noche del 15 de agosto pasado, es una respuesta que se
incubará en el interior del oficialismo y sus guionistas. A partir del panorama
que deje este domingo.
Una motivación
que desacopla experiencia comparada en este sentido es la cada vez más profunda
dependencia de nuestra provincia de los fondos que envía el Estado nacional. En
el caso gaucho, trepaban a 76 % en 2019 y pudo haber ascendido un punto más,
según el Ministerio de Economía local en el año siguiente.
Desde
Robustiano Patrón Costas en 1942/43, hasta Juan Carlos Romero en 2002/2003,
pasando por Juan Manuel Urtubey en 2019, el nanoclima de mesa chica suministró
la providencial ocurrencia de protagonizar aventura presidencial. Sin embargo,
las sucesivas circunstancias y la perfidia “centralista” ejercieron supremacía:
la que ofrece una rosca de mayor diámetro, respecto a la que los salteños
habían armado previamente.
En el primer
caso, Patrón Costas alcanzó a degustar por unos pocos meses las mieles de la principal
laipcera rioplatense, hasta que hizo su aparición el Grupo de Oficiales Unidos
de la mano de Arturo Rawson. Así el protectorado ejercido por el mandatario conservador
Ramón Castillo sobre el salteño fue cuestionado metodológicamente por los
uniformados, quienes plantearon inadmisible permitir otra timadura electoral a
la ciudadanía. Una práctica habitual desde 1930 hasta ahí, por la cual los
Jefes de Estado eran alumbrados en reuniones de no más de 12 personas que
gentilmente se ofrecían como mandantes del “electorado”, de “la gente”.
60 años
después, otro conservador de gran fortuna personal propondría inmolarse en
nombre del poncho bordó en el mar picado de la política nacional. Con dos
gobernaciones a cuestas, en 2002 Juan Carlos Romero –quien se presentaba como
el que completaría la obra de Don Robustiano- ingresaría a la arena nacional en
el tándem de los mandatarios de provincias a una carrera presidencial. Sucedió
que el panorama hacia esos comicios –al año siguiente- ya contaba con numerosos
reclutas en el espacio diestro.
Dado que para
figura de la derecha con relieve de pejotismo asintomático nadie le ganaba al
riojano Carlos Menem, JCR terminaría secundándolo. Ambos integrantes del
binomio sabían de antemano que la única chance de acceder a Balcarce 50 sería
ganar en la primera vuelta presidencial. Al no alcanzar esta meta, el 14 de
mayo de 2003 declinaron ir a ballotage contra Néstor Kirchner.
La última
reminiscencia
En los albores
del siglo XXI, los primeros tres triunfos electorales [NdR: el segundo en un
escenario que se benefició del pobre contexto político local, el siguiente
aupado por el electrovoto] en 2007, 2011 y 2015 masajearon el ego altamente
aceitado de Juan Manuel Urtubey. El cual no necesitaba este combustible para
arrancar. Y hacia 2016 inició un trabajo de posicionamiento nacional que ya
anidaba desde noviembre de 2007.
Autopercibido
como apto solamente para discutir política en círculos metropolitanos de altas
esferas, JMU ocupó el 70 % de su último mandato en tal emprendimiento. Sin
embargo, nuevamente los armados en los círculos inclinados hacia el macrismo y
el panperonismo lo circunscribieron a presentar una candidatura presidencial
por su cuenta. La que a los pocos meses desembocó en un segundo lugar, detrás
de Roberto Lavagna.
En el panorama
2021, el ex Gobernador está inscripto en el randazzismo a través de la
coalición Vamos Con Vos. Espacio en el que no ocupa lugar alguno como
postulantes, sino como comentarista político en relación a la viabilidad a
futuro del tercer carril. Ciertamente y a diferencia, en parte, de Patrón
Costas y de Romero, JMU decidió afincarse en provincia de Buenos Aires. Allí se
concentra el 41 % del padrón nacional, donde intentará escribir un epílogo que
momentáneamente se encuentra abierto.
Los tres ex
Gobernadores de nuestra provincia antes mencionados, más que gestiones,
protagonizaron proyectos políticos particulares emponchados en la salteñidad.
Patrón Costas y JCR, además administraron el tablero en cuanto a cargos
legislativos provinciales y nacionales. No así Urtubey, quien en parte se
desentendió –salvo Rodolfo U- del rol de salteños en ambas cámaras nacionales.
Un apresto
similar hizo el actual titular del Ejecutivo gaucho, Gustavo Sáenz, quien a la
vista del público decidió desarticularse de la competencia que se inició este
domingo. Luego de insinuar el lanzamiento de un movimiento provincial, en la
noche del 15 de agosto pasado, Hacemos Salta pareció pincharse –o reprogramarse
para otro momento- de la definición que comenzará a ensamblarse desde la noche
del 12 de septiembre.
Los diputados nacionales
que resulten de este fin de semana y el próximo, el día 14 de noviembre,
tendrán participación en debates cruciales. Entre ellos, Presupuesto 2022 que
comenzará a debatirse hacia mediados del onceavo mes de este año y acuerdo con
el Fondo Monetario, también para fin de año.
En comparación,
los intentos gemelos Hacemos por Córdoba y Hacemos por Santa Fe, juegan fuertes
apuestas en estas Primarias. El mediterráneo Juan Schiaretti apadrinando una
lista que lleva como primera candidata a senadora nacional a su esposa,
Alejandra Vigo. En tanto que su homólogo santafesino, Omar Perotti, con él
mismo registrado como precandidato en el listado que encabeza el postulante al
senado nacional Marcelo Lewandosky.
La diferencia
entre ambos distritos y el de Salta, radica en que Córdoba se administra con un
60,1 % de recursos coparticipables desde Nación, según un informe del Centro de
Economía Política Argentina -30 de mayo de 2020. Similar a lo que recibe
Mendoza, con un 61,2 % de fondos enviados desde el gobierno federal. Por su
parte, Santa Fe recibe un 74,3 % de recursos girados por el Ejecutivo nacional
(aunque con una incidencia mayor en la política y la economía del país).
Ni qué hablar
en referencia a Ciudad de Buenos Aires, el que financia inversión anual en
función del 26,7 % de recursos provenientes de Casa Rosada. Un territorio que
en el pasado reciente potenció lanzamientos hasta de candidatos presidenciales,
como Mauricio Macri, y ahora aguarda por un salto similar del actual Jefe de
Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.
De modo tal que
las razones históricas, económicas y políticas, están inscriptas como al menos
la troika de desafíos que el poncho bordo -en versión 2021- y Hacemos Salta
deberán sortear, si desean germinar. Un proyecto saenziano que, además, exigirá
la faz arquitectónica a la que muchos de sus integrantes se muestran
refractarios.
(*) NdR, 12 de
septiembre de 2021.