#Proyectos4DíasSemanales
#36HorasPorSemana
En el debate incipiente
por la reducción de la jornada laboral, uno de los proyectos en este contexto
es el del diputado nacional Hugo Yasky, el cual propone 4 jornadas laborales
por semana. Hay otros con estado parlamentario, pero lo resaltable es que el
empleo y las diferentes vías para fomentarlo se ubicó en el escenario para la
discusión en el poder legislativo.
Además de la
iniciativa para las 4 jornadas laborables semanales, otro proyecto estipula
jornadas de 6 horas diarias y otro de 36 horas por semana. Desde los gremios,
como también en los escaños de diputados con origen sindical, apuntan que cada
texto por analizar asuma las particularidades de cada rubro, modalidad de
producción, de prestación de servicios y otras particularidades.
En ello, se
podrían incluir lo que distingue a las actividades de turismo, gastronomía,
producción industrial, mercantil, entidades financieras, entre otras. En el
bloque del Frente de Todos gana terreno por estos días la idea general que
pondera el proyecto Yasky, con sus semanas laborables de 4 jornadas, así como
también la posibilidad de incluir algunas de sus cláusulas en otro con mayor
alcance. Aunque la tarea previa es sumar la mayor cantidad de puntos de vista e
ideas al respecto.
En relación a
esta problemática, la parlamentaria Claudia Ormaechea –quien proviene del sector
de La Bancaria- conjeturó en relación a un proyecto que contemple el de Yasky,
que permita al trabajador optar por la semana de 4 jornadas, por las 6 horas
por día o las 36 horas semanales. Esto, según las características de cada
sector laboral.
Para ello,
exhortó a que el sector de los empresarios sortee la ponderación de variables
como “costo laboral” y “productividad”. Ya que en última instancia, el efecto
expansivo que tendrá la reducción de la jornada laboral tendrá un efecto
virtuoso en el mercado interno y permitirá mejorar los niveles de eficiencia en
cada unidad productiva.
En este
contexto, Ormaechea expresó su convicción “que será ley” este conjunto de iniciativas en discusión. “Lo
relevante, como en toda norma laboral, es que su contenido y alcances sean
puntuales. Suele ocurrir que, con lo dicho a medias, el empleador lo aprovecha
para sí”, le dijo este martes al diario BAE Negocios.
La legisladora
remarcó que a partir de la promulgación de la Ley de Teletrabajo quedó un
cierto recelo en los dirigentes obreros y en los diputados de extracción
sindical. Sobre todo porque en la promulgación de la norma las tareas desde
casa quedaron fuera de la consideración de teletrabajo. Y por eso las
expresiones del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, sobre reducción de jornada
laboral, extendieron recelo.
Si bien
Ormaechea aclaró que cada rama laboral o sindicato difiere en cuanto a potencial
para mantener su postura, por lo cual “para los más pequeños o más afectados
por la pandemia incluso, la mesa de discusión con los empleadores siempre está
inclinada a favor de estos últimos”.
Desde el punto
de vista académico Cecilia Anigstein, investigadora
de la Universidad Nacional de General Sarmiento-Instituto de Desarrollo
Económico, indicó que la baja en la carga horariano implica merma en ingresos.Y particularmente, que “la inserción
sociolaboral de jóvenes o mujeres en puestos de trabajo a tiempo parcial,
muchas veces en condiciones precarias o informales, es parte del problema, no
de la solución”.
En opinión de
la doctora en Sociología, habría que poner el acento en la definición de un “salario
universal para todos los trabajadores con ingresos por debajo de la canasta
básica”. En tanto, expuso su desconfianza en relación a “la propuesta de renta
básica universal a la europea”. Según Anigstein, este piso remunerativo deberá
fijarse como parámetro el salario mínimo y a la vez garantizar retribución que
evite caer por debajo de la línea de pobreza.
NdR, 3 de
agosto de 2021.