#Chocobar
#Seguridad #Escándalo
Mientras la
vida, la existencia y el universo mismo siguen transitando por diversos
carriles, el oficialismo salteño está concentrado en dejar de lado el hueso
hasta despellejarlo en su totalidad. Hablando en términos analíticos, por supuesto.
Con la duda como dínamo del pensamiento, el saenzismo insiste en estos días con
explicaciones por el incidente a raíz de la visita del policía Chocobar a sus
pares locales, el COExodus y el gauchaje retobado.
La piedra de
Jasón en medio de los guerreros brotados del suelo podría ser la que lanzó al
centro del saenzismo el médico Francisco Aguilar, pero los intentos de razonar
en relación a la recepción al rechoncho uniformado –nacido en Salta- con ámbito
de actuación en Ciudad Autónoma, son un sistema de puertas y túneles secretos
en términos argumentales propinado desde su propio seno.
En cierta
forma, es un alivio que la cartera de Seguridad provincial no haya firmado
convenio alguno con el “metrocana” Luis Chocobar, mucho menos en materia de
entrenamiento de las fuerzas locales. Esta indicación, bastante más extraña que
el motivo de la visita al Ministerio de Seguridad provincial vino acompañada
con la explicación que tampoco hubo firma de acuerdo contractual con Luis
Chocobar, la fundación que autohomenajea
al oficial con natalicio asentado en tierra gaucha.
De todas
maneras, Luis Ch se reunión en horario extendido con el Secretario de
Seguridad, Benjamín Cruz, cultor de ese relativismo in extremis ucasaliano de
que “todo es relativo” y que “todo comunica”. Lo mismo que con el Jefe de la
Policía provincial, José Alberto Ibarra. Es decir, en la cima de los honores
rendidos a un visitante en el área en que supuestamente descuella por su
pericia en su accionar, caracterización que muchos asimilan al “profesionalismo”.
Esta apertura y
cerrazón de puertas argumentales en la que ingresó Cruz tuvo como hito saliente
–tal como le dijo este martes a FM Profesional- la consideración que la
tertulia con Chocobar fue de carácter informal. Un encuadre mucho más curioso y
que, incluso, desafía el relativismo ucasaliano en 180° que circunda de cabo a
rabo por todo el gabinete saenziano.
En
contraposición a la parquedad y la escasez de predisposición al diálogo que
recae sobre la actual administración, el Secretario de Seguridad parece
intentar pasar de contrabando que tales recibimientos se organizan ante la
visita de cualquier ciudadano. Algo que podría ser refutado por más de 700.000
almas, para el caso que el diálogo fuese el equivalente a una solución y no una
simple catarsis.
En medio del
café con Choco, se soslayaron argumentaciones capaces de perturbar el nexo
dialógico. Por ejemplo, el inexplicable ensañamiento de los magistrados del
Tribunal Oral de Menores N° 2, en Ciudad de Buenos Aires, que le bajó el
martillo y le impuso 730 días de prisión por homicidio agravado. Una penalidad
que los organismos de DDHH también consideraron “inexplicable”, aunque por
otros motivos.
Este nuevo ítem
se agregó en el tramo final del sexto mes del año al misterio que únicamente
los guionistas saenzianos y tal vez el escritor Edgar Allan Poe (NdR: Ver “La
carta robada” como ejemplo de un caso sencillo adornado de complejidades
artificiosas) podrían haber ideado para una cuestión tan sencilla como el
reemplazo en el Comité Operativo de Emergencias. Sin embargo, la dimisión
-¿declinable?- de Francisco Aguilar metió a todos en el elenco gubernamental en
una nutrida telaraña de sofismas e inferencias.
Algo parecido
es lo que se desencadenó con la visita presidencial en ocasión del Bicentenario
de la muerte de Güemes. Que los gauchos y sus prerrogativas bovinas, y desfiles
pretendidos; versus militantes del kirchnerismo en caravana a saludar al 1°
mandatario; más los simpatizantes del Pro haciendo procesión en repudio. Hasta
que la justicia federal concluyó que no era su competencia. O sea: de tan
irrelevante cuestión, mejor no hacer una causa.
NdR, 29 de
junio de 2021.