#Escenario
#Elecciones 2021 #Salta #País
Por: Federico
Pérez (*).
Más temprano
que tarde, llegará hasta nuestro distrito la discusión por el sistema electoral
con el que Juntos X el Cambio intenta imprimir fuerza centrípeta a las
preferencias del electorado. Esto es: los cuestionamientos al voto electrónico,
el Tomacco al que se aferran en el saenzismo con énfasis calcado al que lo
hacía la gestión Urtubey, lo que se sumará al caprichoso cronograma impuesto
hacia el domingo 15 de agosto próximo.
Por lo pronto,
el dirigente de izquierdas Claudio Del Plá empardó este domingo que el
gobernador jujeño “Morales es como Sáenz, manipula la fecha de elección por su
interés de camarilla, aún con pandemia”. En la visión del actual legislador
provincial, ambos prefiguran un escenario en el cual vaya a sufragar “poca
gente y de ese modo dejar afuera de la legislatura al FIT-U usando el piso
proscriptivo”, alertó en Twitter.
A nivel
nacional, el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, desbarrancó posibles
fallas en el sistema electoral nacional. Wado recordó que cuenta con una
conceptualización extendida que le asigna “solidez y la confiabilidad”, frente
a los achaques intentados desde el macrismo en contra de un eventual fraude. Desde
JXC propenden a que este debate por la pulcritud o la carencia de fiabilidad
del mecanismo para los comicios 21 funcione para anclar la puja con el Frente
de Todos, sin interferencias de terceros (y eventualmente restarle legitimidad
a un eventual resultado adverso).
En las
cercanías, los cuestionamientos al voto con las máquinas de la firma Magic
Software Argentina provienen desde distintos puntos del arco ideológico.
Algunos, incluso, del principal despacho grandbourgiano; claro, en tiempos
lejanos, en que aún no estaba en claro que podría favorecer a su sector en
instancias que se presentasen algo más cimarronas.
En poco más de
un mes y medio, el oficialismo gaucho pondrá a prueba el poder de fuego
electoral emponchado en la hipótesis del “carril del medio” o “tercera vía”.
Por esta senda también irá el ex Gobernador, Juan Manuel Urtubey, en respaldo a
Florencio Randazzo, el ex ministro K de Transporte quien este domingo confirmó en
Twitter que será candidato a diputado nacional en provincia de Buenos Aires.
Una de las
adhesiones automáticas a Randazzo -y Urtubey- que se expresaron casi
cronometradas, fue la de Humberto Tumini, principal dirigente del tuminismo
cordobés, ocasionalmente de Libres del Sur. Lo cual, remarcando el sesgo U en
la tarea arquitectónica local, explica la obtención para el tuminismo de
algunos puestos en la gestión saenzista como en las listas electorales para el
15-A.
Su entusiasmo
desbordante es conocido por los salteños. En abril de 2019, Tumini [a quien
algunos confundieron con el ex secretario de Minería, Ricardo Alonso] aseguró
que compartía “con
Urtubey que Argentina tiene que pasar de ser una democracia representativa
solamente, a una democracia participativa”, además de ponderar “la idea de Juan
Manuel de que el jefe de gabinete salga del consenso parlamentario y así tener
un sistema menos presidencialista”.
Unos meses más
tarde, el tuminismo, el lavagnismo y el resto de Consenso Federal (esquirlas de
Alternativa Federal, de la que fueron desertando Sergio Massa, Juan Schiaretti
y Miguel Pichetto) emitía versiones augurando haber roto la polarización entre
el FdT y JXC. Al menos en Salta, distrito en el que al canto de los números había
salido en 3° lugar. Pero de las PASO 2019 hasta las generales, celebradas en
octubre de aquel año, el binomio Lavagna-Urtubey perdió 432.000 votos.
El modelo MPN
Uno de los
moldes en los que está asentada la conjetura del “carril del medio” proviene de
los teóricos europeos, quienes en la 7° expedición de conquista hacia las
Américas llegaron con esta ocurrencia. La que se intentó como sidecar, luego de
los sucesivos traspiés de las socialdemocracias del Viejo Continente. Pero de
las que un ejemplo “exitoso”, aunque sui generis, es el Movimiento Popular
Neuquino.
El partido
provincial patagónico tiene a los Sapag como figuras, entre las que amagó un
retorno el ex mandatario provincial y ex candidato presidencial Jorge “Guardapolvo”
Sobisch. Por supuesto, la historia política del distrito y el contexto en que
fue armado el MPN (proscripción del peruquismo), junto a las particularidades
culturales y sociales del electorado provincial dificultan la réplica de este
emprendimiento en otras latitudes.
Nunca estará de
más, al igual que todo lo que contiene la política, un intento en esta misma
dirección, realizado desde Salta. Lo que al parecer, se ha propuesto como meta
el saenzismo, con el envión de la foto de la distribución de preferencias
tomada en mayo ultimo, donde una coalición con el sello de la actual gestión
provincial parece terciar entre JXC y el FdT. Por ahora.
A la par, cabe
recordar algunos intentos previos de vertebrar una opción netamente provincial –como
el PRS, la Unión Provincial, el Movimiento Popular Salteño, entre otros- con
vocación de alcanzar el poder. Un plano en el que también hay que tener en
cuenta aquella propensión de los dos últimos mandatarios que registró la
historia política gaucha, respecto a imaginarse gravitando en el escenario
nacional. Cuyo epílogo puede evaluarse hoy.
La legitimidad
de tal iniciativa no está en dudas. Si bien para una estructuración con
solidez, tal vez no debería estar atada a la suerte o armada a imagen y
semejanza de Urtubey. Y más que nada, de la suerte que corra su inminente
desenvolvimiento electivo con Florencio Randazzo.
Aunque parezca
inverosímil, al oficialismo parecen haberle enredado el pullover en el
alambrado, al punto que hoy continúa discutiendo –como si fuese asunto del que
depende la continuidad misma del Estado- la manera en la que saldrá el titular
del COE, Francisco Aguilar. Y ni qué hablar de la cuestión de los gauchos, con
sus desfiles que no pudieron ser en el Bicentenario de Güemes; pero que este
domingo tienen otra chance en la procesión de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Esta vez, sin quejumbre de los expertos sanitarios.
NdR, 27 de
junio de 2021.