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Al menos en
algunas partes del mundo, el entusiasmo de algunos dirigentes políticos por las
casi inexistentes vacunas de Pfizer tiene su respaldo en números. La compañía
farmacéutica, así como otras del rubro, “se echaron” con u$s 14 millones en
campañas políticas estadounidenses en 2020.
Así lo reveló
este miércoles un informe del portal STAT, en una reseña de lo que sucedió con
2.400 campañas de legisladores estatales en las principales fuerzas políticas. De
lo cual queda como resultado que más de dos tercios del Congreso de aquel país
cobraron al menos un cheque de esta procedencia, según los registros oficiales
de contribuciones a cada partido político.
Por lo que se
contabilizan 72 senadores y 302 integrantes de la Cámara de Representantes –equivalente
a nuestros diputados nacionales- que deben algo más que gratitud a alguna de
estas empresas. En particular, Pfizer destinó a través de su Comité de Acción
Política fondos a 228 legisladores.
“Pfizer, que posiblemente jugó el papel más importante en la carrera de
vacunas de 2020, también tuvo un año frenético políticamente. Además de dar
aproximadamente 1 millón de dólares a los miembros del Congreso, Pfizer también
emitió cheques a 1.048 candidatos en las elecciones legislativas de 43
Estados”, puntualizó el portal
STAT.
La cámara de
los laboratorios multinacionales PhRMA financió 2.400 campañas de legisladores
estatales y en total, la industria
farmacéutica estadounidense aportó u$s 14 millones a las campañas electorales
del año pasado. “La amplitud del gasto destaca la continua influencia de
la industria farmacéutica en Washington. Incluso después de años de críticas del Congreso y la Casa Blanca por los
altos precios, sigue siendo una rutina que los funcionarios electos
que regulan la industria del cuidado de la salud acepten sumas de seis cifras”,
afirmó STAT.
El informe de
STAT de las millonarias donaciones de la industria farmacéutica, subrayó que
“se producen inmediatamente después de un año extraordinario para la industria
farmacéutica”. En particular, el año anterior en que Washington combinó con
estas compañías y financió el desarrollo de vacunas contra el coronavirus, algo
que “ayudó a rehabilitar la reputación
y la credibilidad política de la industria en el proceso”, recordó este sitio
de noticias.
Además, la
publicación incluyó un mapa que permite situar las contribuciones de los
respectivos Comités de acción política de cada empresa, junto con el estado,
los legisladores y los distritos del Legislativo estadounidense. Los diputados
y senadores que no aparecen en el mapa no aceptaron ningún cheque de los 25 grupos de la industria farmacéutica.
El análisis de STAT: https://www.statnews.com/feature/prescription-politics/state-full-data-set/
Si bien son
contados los que quedaron fuera, los aportes se focalizaron en los integrantes
de los comités del Congreso que
supervisan la legislación sobre atención médica, regulaciones de precios y
leyes de propiedad intelectual. Uno de los más “agraciados” fue el
representante Richard Hudson,
republicano de Carolina del Norte.
Entre los
laboratorios principales donaron 139.500 dólares a su campaña más reciente, una
suma notable en gran parte porque Hudson no es un legislador particularmente
poderoso, ni un recaudador de fondos conocido. Sin embargo, ocupa un asiento en
el subcomité de Salud, Energía y
Comercio, un panel influyente que supervisa una gran parte de la legislación
sobre atención médica desde el Congreso.
Mientras que otros
miembros del comité también se ubicaron al tope del ranking de donativos
provenientes de las farmacéuticas, incluidos varios demócratas: Kurt Schrader (Oregón), Robin Kelly (Illinois) y Anna Eshoo (California), la
presidenta del subcomité.
Por supuesto
que los aliados de la industria farmacéutica como los senadores Thom Tillis (republicano) y Chris Coons (demócrata) también
figuran entre los principales receptores de los aportes. Ambos ocupan puestos
en el Comité Judicial del Senado,
que supervisa la ley de propiedad intelectual. En 2019, la dupla redactó
un proyecto de ley que ampliaba los derechos de patentes para los medicamentos.
Las contribuciones se produjeron inmediatamente después de la arremetida de
remarcación de los demócratas a los precios de los medicamentos en 2019.
Liderados por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, los
demócratas de la Cámara aprobaron la HR 3, la Ley de reducción de costos de
medicamentos. El proyecto de ley podría haberle costado a la industria hasta
500 mil millones de dólares en facturación, pero nunca fue aceptado por el
Senado controlado por el Partido Republicano.
Los lobbystas
de esta industria vieron la importancia del control republicano del Senado, fundamental para sus intereses. Aunque después
de un par de elecciones de desempate en enero en Georgia, los demócratas controlan la cámara: sus 50
escaños, más el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris, le dan al
partido una mayoría muy reducida.
A pesar del aparente interés de la industria farmacéutica en evitar que
los demócratas controlen tanto el Congreso como la Casa Blanca, las
contribuciones se dividieron casi por igual entre los principales partidos
políticos: 7,1 millones fueron para los republicanos y 6,6 millones para los
demócratas.
NdR, 23 de
junio de 2021.