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La reunión
entre Vladimir Putin y Joe Biden está pautada para el próximo miércoles, en la
capital de Suiza, Ginebra. En este cónclave se espera el trazado de un rumbo
diferente al que había impreso la gestión estadounidense anterior,
particularmente con Rusia y China, en el nuevo escenario emergente de la
pandemia.
Este fin de
semana, el mandatario ruso confió que tras la vuelta al contacto directo con su
par estadounidense se avance en un entramado geopolítico que haga posible bajar
la tensión sobre algunos conflictos regionales, como también en materia de
cooperación económica y cuidado del medio ambiente.
En este
contexto, Putin señaló que si al término de esta bilateral prevista para el 16
de junio se crean entre las partes “mecanismos para trabajar en todas estas
áreas, me parece que ya sería bueno”. En una entrevista con la plataforma de
noticias Russia Today, el Jefe de Estado destacó las señales amistosas emitidas
desde Washington en torno a la reunión en la metrópoli suiza.
De manera tal,
dijo Putin, esto obedece a la introducción de un “enfoque profesional” por
parte de la administración Biden. “Nosotros, por nuestra parte, también lo
hacemos”, dijo el titular de la Federación Rusa al remarcar que anteriormente
esta posibilidad hubiese estado, para el caso que el gobierno norteamericano –en
la administración Trump- hubiese tenido una actitud menos beligerante hacia
Moscú.
En opinión de
Putin, es un elemento notable que diversas compañías estadounidenses que
anticiparon su interés en trabajar con el mercado de este país euroasiático
consigan liberar de ciertas restricciones para ingresar. “El interés mutuo está
ahí. Muchas empresas estadounidenses quieren trabajar con nosotros, pero les
sacan de nuestro mercado, y dan paso a la competencia ¿Pero acaso eso beneficia
a la economía estadounidense?”, reflexionó.
De manera tal
que con este avance potencial en carpeta, las señales desde Moscú apuntan a que
igualmente salga humo blanco en cuanto a la política nuclear. Es que la prórroga
del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III) por un plazo de 5
años, adelantaron desde Washington.
De acuerdo al
parecer ruso, en base a “un análisis profesional de la situación en el mundo y
en nuestras relaciones, en nuestros potenciales”. A su vez que en todo este tiempo,
Moscú no incursionó en rasgo alguno de beligerancia hacia EEUU. El Jefe de
Estado ruso puso como ejemplos a Polonia y Rumania, donde “los sistemas de
defensa antimisiles ya están desplegados allí, y es posible poner sistemas de
defensa antimisiles. Pero hemos retirado nuestra base militar de Cuba. Nosotros
no lo hacemos, mientras que nuestros socios, desafortunadamente, están haciendo
exactamente eso”, comparó.
Además, otro de
los temas incluidos en la agenda bilateral fue el de la ciberseguridad, dado
que hay hackers que podrían sabotear sistemas completos y eso “conduce a
consecuencias muy graves”. De manera tal que, “si acordamos la extradición de
criminales, entonces Rusia, por supuesto, lo hará, lo haremos. Solo si la otra
parte, en este caso los Estados Unidos, acepta lo mismo y extradita a los delincuentes
relevantes a Rusia”, empardó.
NdR, 13 de
junio de 2021.