#Nudo #Lingüístico
#Vial #Estreno
En algún
momento, puede aparecer el niño que canta la posta y todo el arsenal
lingüístico se va al diablo como aquella vestimenta nueva del emperador,
relatada por el danés Hans Christian Andersen. Antes que tal bisagra quede a la
vista de todos, la gestión capitalina se mandó de lleno a la inauguración de lo
que bautizó como “nudo vial en el
ingreso a barrio San Remo”. Lo que traducido al castellano, para algunos
implicará mencionar que se pintaron sendas para peatones, flechas en el
pavimento para encauzar a los conductores y un par de semáforos.
Sin embargo,
vaya a saber por qué motivos el Centro Cívico Municipal recurrió a los anuncios
ampulosos que en nada modifican la substancia de lo estrenado. Una parafernalia
lingüística que, en sí misma, representará mejoras módicas en la vida cotidiana
de los vecinos de esta región capitalina. Las que seguirán supeditadas, como
casi todo en nuestra vecindad, a la empatía de terceros, antes que a decisiones
gubernamentales.
Un alambicamiento
discursivo con escasa incidencia o al menos, si es que realmente la tiene,
derivada de la conducta que adopten quienes manejan vehículos particulares o de
transporte urbano. De eso, solamente la va esta presentación de dicho “nudo vial que la Municipalidad ejecutó en
avenida Monseñor Tavella y Mar Blanco”. La que tampoco es la “Obertura 1812” de
Tchaicovsky.
Pero aún así,
si es que efectivamente cambiase el devenir de esta docena de barriadas donde
moran 22.000 salteños, por más reducida que fuese tal inversión pública, igual
sería un tremendo acierto de la gestión capitalina. Gracias a un simple cálculo
aritmético, resultado de dividir entre esta cantidad de prójimos los pocos
miles de pesos ($ 120.000? $ 200.000? $ 250.000?) gastados en este distribuidor
de tráfico bautizado pomposamente “nudo vial” y que bien podría ser considerado
“nudo lingüístico”.
En el cual la
autopercepción de lo épico que podría resultar la concreción de esta obra
habilitaría a señalar que “este tipo de inversiones protege a las familias”.
Dado que “fue un compromiso del municipio para evitar siniestros, para que
Salta este mejor y lo cumplimos”. Silogismo que será recompensado con yemas de
los dedos con epidermis peladas de tanto aplauso.
A lo mejor,
buscando no intranquilizar a los pocos “sanrreminos” que se acercaron al acto
que incluyó un recorrido por la flamante senda peatonal –como si fuesen los
salones de Harrod´s- con el gasto público destinado a concretar este trabajo
vial. A fin de evitar achaques por “derrochones”, desde el CCM se limitaron a
informar que este “nudo” constó de la “colocación de 13 semáforos”, junto con “caminería”
y “elementos de seguridad”. Además de “señalética vertical”, lo mismo que “horizontal”;
o sea, carteles + intervención sobre asfalto con “Albavial” de 4 litros blanca.
Esta
sofisticada gestión municipal le facilitará “la accesibilidad a personas con
movilidad reducida”, ya que tendrá rampas en cada esquina. Y sea lo que fuere
que signifique, la intendencia capitalina vaticinó que luego de esta obra “el
flujo vehicular proveniente de colectora podrá transitar el cruce de manera
prudente” (decisión que tendrá en sus manos cada automovilista) y aún así
admitieron que tras esta determinación individual esto “generará que la
circulación se organice”.
Y a su vez, tal
ordenamiento antes mencionado se hará a partir del “no entorpecimiento de los
escurrimientos pluviales”, dada la propensión de conductores a evitar cualquier
avistamiento de Pennywise. O bien, “las demarcaciones viales” como las
inauguradas este miércoles.
O bien “las conectividades
entre avenidas a través del cruce existente (¡¡!!) que se recomiendan para la
movilidad sustentable y accesibilidad universal”, como por ejemplo skaters,
bikers, máquinas quitanieves, hidroaviones, osos pardos, paquidermos y quetzacoatl.
Entre los
visionarios que participaron de tal estreno que cambiará la historia de la ingeniería
vial, pudo distinguirse a María Eugenia Angulo -secretaria de Desarrollo Urbano-,
al siempre sonriente Gilberto Pereyra -secretario de Movilidad Ciudadana-,
Nicolás Kripper -secretario de Protección Ciudadana-, Federico Casas -secretario
de Servicios Públicos y Ambiente-, Guillermo Benítez -subsecretario de Obras
Públicas-, Matías Hessling -Contenidos, Participación Ciudadana y Asuntos
Estratégicos-, y las/os concejalas/es Frida Fonseca, Raúl Córdoba y Abel Moya. Entre
otros y a la espera de las respectivas medallas.
NdR, 20 de mayo
de 2021.