#Contexto
#Economía #Pandemia #EleccionesSalta
F.P.
Los comicios
salteños 2021 se asemejan a esos partidos de fútbol amañandos con los árbitros
o los combates de box en los que un resbalón no se interpone como óbice para el
sopapeo del rival, en términos de legitimidad. Es consenso casi extendido entre
la cresta de la dirigencia política que “una elección con voto electrónico”
resta méritos políticos o no vale lo mismo que las otras. Ni qué hablar de una
convocatoria hecha en tiempo de pandemia y con una contrarreforma
constitucional metida de yapa.
A propósito de
la modificación en reversa a la Carta Magna gaucha, los asesores U que
sobrepueblan el horizonte saenzista deberían haberle advertido que desfavorece
al actual mandatario aparecer subsumido en la ofrenda normativa hacia sus dos
últimos antecesores. Plasma una sensación de gestión continuista, senescal, de
paso, puesta en los estantes inferiores
en góndola, además de graficar a la luz pública el verdadero rasgo
arquitectónico de este flashback institucional.
En cuanto a la
constitución de frentes políticos anotados para la competencia, lo que se
aprecia en el oficialismo es una evidente hostilidad hacia todo lo que
signifique, equivalga o connote centroizquierda o izquierda. En particular, al
Frente de Todos en versión gaucha, con el armado de un Lado B (con joystick en
avenida de Los incas) y hasta la apropiación del nombre de la coalición que
hacia 2003 le puso los puntos a la versión local del menemismo: Unidos por
Salta.
Sólo que en
lugar del titular del mandatario cuya carrera se notificó que empezaba a
menguar 18 años atrás, Juan Carlos Romero, el antídoto UPS de hoy tiene al
frente a su hija, en lugar de los antiguos funebreros de aquel régimen (José
Vilariño, Julio San Millán, Sergio Leavy, entre otros). Titi Romero indicó al
final de semana que Unidos por Salta tendrá “un diálogo permanente”, dado que
coinciden “en la mirada de la Salta que queremos y ratificamos los proyectos
que planteamos con el gobernador Sáenz”. Por ahora ¿Podría presentar su propio
candidato a senador por Capital este espacio? La respuesta a ello es con lo que
juega el titirromerismo para discutir espacios en las listas.
La doble apuesta
del oficialismo es expandir la representación en el electorado gaucho lo más
que se pueda, hasta reducir o convertir en insignificante el caudal de votos de
la izquierda y el centro o de los votantes del Frente albertista/cristinista.
En esta tarea apuesta a la big data o hipersegmentación del elector: es decir, el
arquetipo de un ciclista por hobby, ecologista y que ni se mosquea frente al
cierre de un comedor barrial.
En dicho
territorio, que el Partido de la Victoria, Izquierda Popular y Cultura, Educación
y Trabajo, al igual que la izquierda (una parte también con joystick
grandourgiano) el ideal es que no se acerquen a disputar la tajada tripartita
en que suele distribuirse el mapa electoral de nuestro distrito. Al menos en los últimos tres comicios.
Un plan por
momentos ambicioso, por otros descabellado, ya que la doble oferta oficialista
no cuenta con un solo guiño hacia el votante de centro o pejotista/k y menos
hacia la izquierda. Sumado a que el GPS del sáenz/titirromerismo no registra –el
del FdT sí, pero aún carece de respuestas- el levantamiento de los puños llenos
de verdades del 42 % y monedas de la población desbarrancando hacia el cochino
lodo de la indigencia, entre la que en breve podrá contabilizarse a la antigua
clase media que realizaba su dinámica en el turismo.
Al parecer,
solamente la izquierda doctrinaria, con Del Plá, López, Cerrano y compañía
plantearon a este creciente grupo en su oferta electoral. La expectativa es
recuperar el sitial electoral que la zurda tuvo en el ciclo anterior de
políticas con efectos claramente antipopulares, hacia el año 2000 o bien en
2011/2013.
Los nombres
todavía no están, las propuestas (salvo la de la izquierda doctrinaria)
remolonean en copar la vidriera, mientras en Salta se discute la próxima
encarnación del poder legislativo y los aprestos que se insinúan para la
disputa 2023. Pero todo esto sucede a considerable distancia de los desvelos
por la supervivencia, empujados por la pandemia y la bartola al parar la olla,
que anida en las mentes de la mitad de los salteños.
NdR, 7 de mayo
de 2021.