#PJ #Congreso #Coaliciones
#Oposición
F.P. (*).
En la tarde del
miércoles 14 el PJ comenzará a mover las piezas en el mapa electoral 2021. En
la reunión citada a mitad de semana en Metán, el congreso partidario dictará
las normas internas para adecuar la Carga Orgánica a la selección de
convencionales constituyentes. De manera virtual, los congresales debatirán
este mecanismo en un encuentro mixto que sintoniza con la situación
epidemiológica actual.
Esta decisión
que reunirá en una misma mesa a Marcelo López Arias, Luis Marocco, Francisca
Jiménez, Patricia Hucena y a Gustavo Dantur (la principal figura en el distrito
anfitrión) es un encuentro que tiene más implicancias desde lo ritual, antes
que lo resolutivo. Para el resto de los salteños –en rol de paradestinatarios-
lo que emane del cónclave metanense concita el interés esperable en una provincia
donde el Estado incide en gran parte de la economía y regula la vida de la ciudadanía
en general. De manera tal que lo estatal y lo económico son casi sinónimos a
los ojos de una gran porción de comprovincianos.
El desafío que
tendrá el oficialismo salteño, entonces, será el armado del Frente saenzista
comandado por el PJ. Pero al que una multiplicidad de otras fuerzas políticas
se esmeran por entrar, como en aquellas discotheques de ultimísima moda en la
etapa pre pandemia.
Con las
diversas variantes del saenzismo y el romerismo, en los papeles tendrá a la
coalición oficialista a las postrimerías de un resultado satisfactorio el
próximo 4 de julio. Solamente resta saber cómo se acomodarán en el seno del
Frente algunas expresiones –en teoría- divergentes como el Pro, el sector “libertario”
[el cual parece contar con una “U” y una “R” en sus filas] o el PRS y el ala
centroizquierdista del pejotismo. Y ni qué decir sobre el contraste con una
fracción del “albertismo” que amaga jugar algunas fichas en este paño.
Mientras, en
pleno proceso de reconstitución el Frente de Todos tendrá una parada difícil en
el llamado a las urnas del primer domingo del séptimo mes del año. Un vistazo a
lo que viene permitiría apuntar que, más que dirigentes, al FdT le hace falta
un cambio en sus ideas. En particular, definir si tiene vocación de poder a nivel
provincial o se limitará a ser un partenaire como lo fue el PRS durante el
romerismo.
Este contexto
puede variar hacia los comicios para cargos legislativos nacionales, lo que se
definirá de acuerdo a la evolución del panorama sanitario. Igualmente, las
alquimias locales son distintas en este escenario. El planteo más probable de
ocurrir será el de polarización entre la oferta del macrismo y la del FdT, en
tanto que la del Frente saenzista dependerá de la muñeca dispuesta para
maniobrar en este territorio.
Una arista a tener
en cuenta es la situación del sector gastro & turístico. El avistamiento de
cierres en empresas del sector podría representar un contratiempo a mediano
plazo para el saenzismo. Otra temporada desoladora en este rubro dejaría un
frente difícil de sosegar, más cuando el oficialismo no tendió líneas de
comunicación con los privados, muchos de los cuáles vivieron su era de despegue
y prosperidad a mediados de los 90 y comienzos de 2000 con el romerismo.
De manera tal
que el ala amarilla podría contar con el Pro, el romerismo, algunos partidos de
centro que anidan cerca del saenzismo y probablemente el radicalismo. Un
tinglado en el cual habría una trifecta de postulantes a bancas nacionales:
Martín Grande, algún radical y Guillermo Durand Cornejo.
En tanto, el
FdT tiene camino por delante para plasmar su rearmado. Aunque su proposición al
electorado estará fundada más en la adhesión a la administración nacional,
antes que al nombre de un candidato en especial. De los que se muestran más
dinámicos, Gonzalo Quilodrán, y en menor medida Jorge Guaymás emergen como los
nombres provisorios a tener en la libreta.
Por su parte,
el Frente de Izquierda o Partido Obrero de Salta será otro de los actores que
probarán su intento de eludir la polarización (algo que de manera paralela
podría servir de guía al saenzismo) en las legislativas nacionales y plantearse
como la más clara fuerza de oposición a la actual administración del Ejecutivo
gaucho. Restituidos a sus respectivos cargos partidarios dos dirigentes de
peso, como Cristina Foffani y Pablo López, intentarán recuperar espacios.
A propósito de
los contendientes en la pelea de fondo macrismo versus albertismo, la tendencia
que estará marcada por el eje jeringa/bolsillo apunta a que no es momento feraz
para las recriminaciones basadas en lo moral. Es decir, no habrá posibilidad de
brote para esa especie de nedflanderismo, respecto a lo que sería legítimo o no
de cuestionar en una situación como la
actual, debido a la COVID-19.
Un panorama que
entendió desde un comienzo la dirigencia cambiemosa, a tal punto que en la
actualidad puede mostrar opiniones radicalizadas o en tono ultra, como
igualmente apreciaciones emparentadas con la socialdemocracia europea. Cada una
de ellas en un mismo galpón y bien dispuestas para sacarlas a relucir o en el
rol de ataque, según lo exija cada momento.
NdR, 12 de
abril de 2021.