#Lawfare
#Registros #Olivos
“Republiquita”,
la muñeca de la ex diputada nacional Elisa Carrió debe estar un tanto
preocupada por las revelaciones sobre sus progenitores, Los Padres de la Patria
Macrista. La bebé ojos de botón, de poder, miraría consternada la promiscuidad
con la que los magistrados visitaban Olivos durante el macrismo, según ellos
para concretar partidos de paddle y chusmear sobre los eventos de alta
sociedad.
Mucho más,
cuando el presidente de la nación explica, como este sábado, que “el problema
es que un presidente llame a un juez para decirle lo que tiene que hacer o que
un juez venga a rendirle cuentas a un presidente”, enmarcó Alberto Fernández.
Un poco más preocupado que “Republiquita”, tras comparar lo que era esa inmensa
romería de togas durante el gobierno anterior y el elevadísimo riesgo
epidemiológico si esto hubiese ocurrido tras declararse una pandemia como la
actual.
El juez Mariano
Borinsky adujo una serie de juegos de paddle al intentar explicar sus visitas a
la residencia presidencial de Olivos. Solamente que “Republiquita” tendrá
serios inconvenientes para situar en una cancha reducida a 12 personas más,
junto a Macri y el magistrado. Dado que el registro de visitas también ubica
aquel 15 de diciembre de 2016 a Pablo Clusellas, Hernán Lacunza, Lucas Llach,
Carlos Melconián, Mario Quintana, Sebastián De Luca, Jorge Aguado, Rodrigo De
Loredo, Ricargo Buryaile, Fernando Niembro y Martiniano Molina, entre otros.
En tanto, el
integrante del máximo tribunal penal del país –la Cámara de Casación Penal-, el
juez Gustavo Hornos, pretextó que conocía a Macri de eventos sociales y que en
sus reiteradas visitas a Olivos solamente habían charlado de cuestiones
particulares. Lo que da a pensar que hablaban sobre el desenvolvimiento en el
gimnasio de tal o cual señorita o señora de aquellos eventos, o sobre el
arriesgado diseño que lucía alguna de las presentes en dichos cócteles en los
que ambos habían coincidido. Esto, si “Republiquita” fuese lo suficientemente
ingenua.
Muchos otros,
entre los fiscales federales, otros magistrados, periodistas, empresarios de
medios de comunicación y agentes de servicios de inteligencia que también
visitaban Olivos, aseguraron que concurrían con la meta de hacer unos minutos
de balompié. “Cuando jugaba Paddle ni se cruzaba con los de fútbol”, intentaron
atenuar el impacto del escándalo desde el macrismo en un off con periodistas
del portal El Destape. “Están lejos las dos canchas”, ensayaron desde este
sector.
Lo que, sí, ni “Republiquita”o
casi nadie en la dirigencia política opositora u oficialista pudieron explicar
el prodigo que aquellos partidos de paddle, los de fútbol y las charlas de
cotilleo tenían sobre los resultados ulteriores emanados desde el Poder
Judicial. Posteriores a estos matches, son el fallo de Borinsky en la “Ruta del
dinero K”, de rechazo a la recusación al juez Sebastián Casanello presentada
por Leandro Báez. O la de 15 días después, emitida por la misma Sala IV,
con Juan Carlos Gemignani, Borinsky y Gustavo Hornos, la que rechazó un planteo
contra Casanello pero esta vez de Daniel Pérez Gadin.
El sitio El Destape
develó esta trama de pelotazos entre miembros de la Mesa Judicial PRO como el
viceministro de Justicia Santiago
Otamendi, el Secretario Legal y Técnico Pablo Clusellas o el asesor José Torello, junto a los jueces Mariano Borinsky y Gustavo
Hornos. Lo cual le agregó un ingrediente más a lo anteriormente confirmado, en relación
a las reuniones quincenales en Balcarce 50 –en el despacho de Marcos Peña
Braun, ex Jefe de Gabinete- en las que sentaban a la mesa a integrantes de la
AFI, como Gustavo Arribas, del ministerio de Justicia, Germán Garavano, y el
propio Macri.
NdR, 3 de abril
de 2021.