#Chicha #LaCaldera #DobleJornada
La plaza
principal de La Caldera albergará este fin de semana a los fabricantes de aquel
elixir ancestral denominado chicha. Sábado y domingo, el solar principal de
esta localidad metropolitana tendrá a los artesanos del preparado en base al
maíz fermentado -sin destilar- como para probar que la destreza se mantiene
constante.
Es que en 2021,
el tradicional Festival de la Chicha debió suspenderse, luego de un lapso
ininterrumpido de tres décadas en las que se realizó puntualmente y sin hiatos.
En vistas de las circunstancias, la edición 31° del evento popular y masivo quedó
para más adelante.
De todas
maneras, el Jefe comunal caldereño, Diego Sumbay, prometió que “la fecha no va
a pasar desapercibida” y por esta razón abrió el espacio público en el que
albergar a los productores/as. Por ello, desde este sábado al mediodía estará
habilitada la feria de productos regionales y venta de comida tradicional.
Además, se realizarán juegos, habrá espectáculos de danza y música en vivo, y una exposición dedicada exclusivamente a la
chicha.
Al día
siguiente, en lo que será la segunda fecha de esta especie de kermesse que
volverá a tener como escenario la plaza principal, se realizará además un
homenaje a Amalia Maidana, una de las más renombradas hacedoras de chicha. La
artesana, fallecida en 2020, tendrá una placa recordatoria que la mantendrá
viva en el recuerdo de los caldereños que visiten la plaza principal.
A unos pocos metros
de este espacio público, el Centro Gaucho “El Palenque” (avenida General Güemes
al 100) recibirá, tanto el sábado como el domingo, a los visitantes con mate
cocido y tortillas a la parrilla.
Una preparación
sin prisa
El rasgo
principal en la preparación de la chicha es la paciencia, además del apego a la
metodología heredada de antaño. El primer paso consiste en armar unos bollos
con harina de maíz y agua tibia hasta lograr una especie de masa madre que
tendrá tres días para leudar.
Al término de
los cuáles irán a una olla de barro con agua a temperatura elevada, líquido que
se revolverá con una palo denominado “calvina” [el que izado con el brazo
derecho tiene como uso alternativo advertir a la perrada cimarrona que debe
mantenerse a distancia], hasta convertirlo para que tenga una textura pastosa y
color amarillento. Luego, será el turno del bailecito que acompasará la mezcla,
con lo que se eludirá que la pasta quede pegada en las paredes del recipiente.
Este darle y
darle a la “calvina” requerirá como paso subsiguiente chorros adicionales de
agua caliente, después de lo que se dejará reposar dicha mezcla. Con lo cual se
verán atenuadas las molestias corporales, en tanto se va decantando el fluido a
partir del cual se obtiene el arrope (una vez colado y hecho el trasiego).
La mitad de
cada calabaza grande se usa como cucharón, en tanto los lienzos delgados sirven
al emprender la operación del colado, en ocasiones junto a unas hojas de
algarrobo. Entre 48 y 72 horas llevará poner a hervir el arrope. Los
preparadores más chúcaros recomiendan absoluta atención al primer hervor, dado
que se presenta muy intempestivo e irregular.
Los centinelas
de llama cumplen otro rol fundamental en el preparado de la chicha. Son quienes
se turnan a la vuelta de los fogones, intercambiando anécdotas, humor, algo de
canto y algún que otro bailoteo. Esto último se conoce como “rondar los arropes”.
Una vez que se
completó esta cocción, el resultado de semejante industria es una masa parecida
a la del chocolate. Al igual que su similar, ésta se disuelve, se distribuye en
porciones pequeñas y luego de su colado se deja fermentar en tinajas de barro
cocido, cuya parte superior se cubre con un trapo. Según nos cuentan los
antropólogos caldereños, a esto alude la adivinanza de aquella “vieja
borrachita con la cabeza atadita”. Cuya develación y destapado indica el acceso
al centro de los festejos carnestolendos, no menos misteriosos que toda esta
ceremonia de la chicha.
Crédito
fotográfico: Municipalidad de La Caldera.
NdR, 26 de
marzo de 2021.