El otro frente de F

El revoltijo que mantiene la atención sobre el cierre de listas de este sábado no debe hacernos descuidar de la posibilidad de un “tecnofraude”. En este contexto, se analizaron las desventajas de los cambios introducidos por el gobierno nacional para las presidenciales 2019. Aquí van las explicaciones pertinentes.
Hace 7 años ASUNTOS DE FONDO

Por: M.R. (*).

El fantasma del fraude electoral volvió a sobrevolar el mapa político, en medio del revuelo por las presidenciales 2019 y los embrollos por los nombres finales que llevarán las listas como candidatos. El ingeniero Ariel Garbarz, docente de la UBA y la UTN, advirtió este jueves que existe un serio riesgo con la metodología electrónica introducida por el macrismo en los comicios de este año en tal sentido.

El también perito de la justicia federal señaló que “la transmisión por software de actas de escrutinio y/ó telegramas es anticonstitucional porque el voto deja de ser universal y no porque deja de ser secreto”. Al respecto, adelantó que “en un sistema que se basa en un software previamente programado por una elite, la capacidad de fiscalización se pierde”.

Garbarz ejemplificó que la intermediación electrónica para el traslado de los resultados, aún en un sistema con voto impreso, tenderá a reducir la cantidad de especialistas que hagan el monitoreo de los resultados. “En la capacidad de control ciudadano sin conocimientos de informática está la garantía de la legalidad del proceso electoral. Transmisión electrónica controlada por un software secreto, de actas de escrutinio y/ó telegramas, es un tipo de voto electrónico”, indicó en su cuenta de Twitter.

En general, el docente e investigador recordó que “todos los votos electrónicos pierden la universalidad, condición establecida en todas las constituciones de países republicanos para el voto”. Al respecto, trajo a colación la decisión del máximo tribunal alemán, el cual explicó en su fallo contra el “tecnofraude” que “en la utilización de aparatos electorales electrónicos, el ciudadano debe poder controlar los pasos esenciales del acto electoral y la determinación del resultado de manera fiable y sin conocimientos técnicos especiales”.

En su meta de darle un fin divulgativo a esta decisión de la corte teutona, Garbarz mencionó que “cuando se vota con papel, determinar si alguien hace fraude es tan sencillo como prestar atención a un papel, saber leer y escribir”. En dicho contexto, profundizó que “si alguien está intentando cambiar un resultado, robar o alterar una elección, un presidente de mesa, un fiscal u otro votante puede darse cuenta y denunciarlo”.

En contraste, aclaró que “cuando hay una intermediación electrónica y/ò informática entre la decisión del votante emitida en un papel y el necesario centro de cómputos, se pierde la fiscalización ciudadana y la universalidad del voto”.  


NdeR, 20 de junio de 2019. 


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