#Actividad
#Extracción #Suelo #Ecología
Por: Manuel
Alejo Pérez (*)
En entregas
pasadas analizamos la motivación para repensar la actividad minera: nuestro
progreso depende de la obtención de las materias primas del medio ambiente [ https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-1266_Consideraciones-de-Ecolog-a-y-Miner-a-para-analizar-el-porvenir
]. Mostramos también que la ecología (estudio de la
interrelación de la vida y el ambiente) tiene implícita la inevitabilidad
del cambio. Y finalmente, desde una perspectiva
interesada (la humana), analizamos cómo podemos influir,
encauzar, conducir ese cambio, fundamentalmente
para preservar la dinámica de los ciclos naturales que la
naturaleza ensambló a lo largo de los eones y hacer las
condiciones sustentables para la vida en general… eso es,
la vida de nuestra especie también (Ver link artículo “No puedes ir
en contra de la naturaleza”). En este texto, nos adentraremos en un
terreno plagado de intereses contrapuestos… pero trataremos de separar paja de
trigo…
Analicemos un
poco el vector económico de la actividad minera en el mundo.
Tomaremos como punto de partida una imagen generada algunos años
atrás por Magnus Ericsson, profesor consulto de la Universidad Tecnológica
de Luleå, donde representa la caracterización de los actores del Área de la
Minería y la producción total anual mundial de minerales (Ver
Gráfico).
Las empresas
mineras (4.173, en la pirámide de la izquierda) fueron tipificadas
como Pequeñas (73,5%), Medianas (22,9%) y las Grandes (3,6%). Las
compañías Grandes disponen de los recursos financieros para llevar a la
práctica la explotación de yacimientos minerales que suelen ser
identificados por empresas Pequeñas, que principalmente se dedican a la
exploración. Las empresas Mediana desarrollan tanto exploración como
explotación. Cabe aclarar que las actividades desarrolladas por cada grupo
no se encuentras determinadas por preferencias, deseos o voluntad
sino por el acceso de cada grupo a recursos
financieros para realizar la explotación. Nadie que encuentre una
mina de oro se la “entregaría” a otro para que la explote
por falta de voluntad de trabajo sino por falta de
financiamiento. Esta se refleja en el aporte de las empresas Pequeñas
a la producción total mundial anual de minerales (pirámide
de la derecha): 0%, nada. Asimismo, debemos destacar que el 83% de la
producción total mundial anual de minerales lo aporta el 3,6% del total de
empresas dedicadas a la minería: las Grandes. Un mercado hiper-concentrado, que
habría hecho dudar al mismísimo Adam Smith (padre del capitalismo) de sus
leyes de la competencia y demás fantasías popularizadas a partir de
sus escritos.
Hoy, la demanda
de materiales de baterías para dispositivos portátiles ha puesto en el
foco a América del Sur nuevamente,
como sucediera antaño cuando Europa tuvo su fiebre oro y
plata. Esta vez, son los depósitos minerales del “oro blanco” del
presente: el litio. Las reservas minerales de litio
como lepidolita, petalita, espodumena ó ambligonita,
demanda de una molienda de la roca seguida de su disolución para liberar el
litio y formar compuestos que permitan su separación. Las reservas de
litio sudamericanas se localizan en la región denominada “triángulo
del litio” que abarca norte de Chile (Atacama),
Argentina (Jujuy, Salta y Catamarca) y Bolivia, y el litio
ya se encuentra disuelto
en salmueras (aguas saladas) de napas subterráneas que
yacen debajo de extensas planicies saladas (salares). Que esta
“fiebre de oro blanco” vaya a ser diferente de la
anterior con la sola repetición de “inversión”, “libre
empresa”, “innovación”, “emprendedor”, “responsabilidad empresaria” y
demás mantras con escasa o nula comprobación fáctica… es una
creencia sólo posible entre los feligreses de la capilla
del pensamiento mágico capitalista. Para dar un
ejemplo, diremos que Argentina, sin ser el país
con las reservas de litio de mayor volumen, se encuentra hoy
virtualmente desposeída de sus yacimientos. Durante los últimos años de su
presidencia, Cristina Fernández de Kirchner promocionaba el desarrollo de la
minería de litio en Argentina exhibiendo un lingote de litio metálico, que
se encontraba flotando en un solvente inerte y aislado dentro de una
cápsula de vidrio para protegerlo de la oxidación. Algunos muchos vimos
este objeto de promoción, pero muy… muy pocos sabemos la historia
sobre cómo se obtuvo este lingotito. Lo realmente interesante de esta
historia no son los aspectos técnicos necesarios para fabricar el
metal (de por si complicados) sino las gestiones que fueron
necesarias para obtener la materia prima necesaria para fabricarlo:
carbonato de litio. Cuando los científicos encargados de fabricar el lingote
solicitaron esta materia prima a las empresas establecidas en Argentina para
extraer litio, la respuesta fue que no podían hacer lugar al pedido por
tener toda su producción ya comprometida para entrega. Cuando se buscó
gestionar la compra de carbonato de litio, la respuesta fue idéntica:
sin stock, producción comprometida para entrega. Ninguna gestión
gubernamental logró cambiar esta respuesta. Fue necesario comprar e
importar carbonato de litio de un proveedor internacional para poder fabricar
el lingote de litio. La lección fue: Argentina tiene reservas de
litio pero carece en los hechos de la posesión
de este recurso.
La minería,
como la agricultura, son actividades extractivas que producen
materias primas con escaso agregado de valor, es decir, generan muy poco
trabajo. La clave está en producir el escalado del valor desde los
productos primarios (sea carbonato de litio / granos) para obtener
productos derivados con valor
agregado (sean baterías / aceites, derivados
alimenticios, etc.). Como la pandemia mostró: solo el trabajo produce agregado
de valor pues la rueda de la economía se detuvo allí donde los que
trabajan debieron recluirse para proteger la salud. Para considerar un
rumbo diferente para la explotación del litio como recurso es ineludible
analizar la posibilidad de una empresa estatal dedicada, pero
más necesario hablar de la regulación de la actividad. Sin una
empresa estatal que permita conocer los costos operativos y
beneficios o las posibilidades de integración vertical para escalar
en la fabricación productos de mayor valor agregado, puede
que lleguemos más allá de las expresiones de
deseo. No regular la explotación del litio propicia la
concentración de la actividad como muestra la figura, sin espacio ni
oportunidad para emprendimientos
locales. Entrevistado por Charles Ferguson para su documental
“Inside Job”, George Soros explica el rol de las regulaciones en
las finanzas haciendo una analogía con la estructura del tanque
de un buque petrolero, el cual se encuentra dividido por separadores que
impiden que las oscilaciones durante la navegación se acumulen generando grandes
olas del crudo de petróleo dentro del tanque que puedan producir el naufragio
de la embarcación. Así, las regulaciones posibilitan crear dentro de
una actividad un ecosistema de empresas pymes (y puestos de
trabajo) así como orientar su desarrollo en coherencia con los
intereses de la sociedad. No resulta difícil analizar lo que sucedería si
sólo una de las 149 empresas entrara como actor de una actividad minera
desregulada: el pez grande se come…. Asimismo, cada vez que esto sucede se
observa que también tiene lugar la acumulación
de pasivos ambientales que suelen notarse solo cuando
las reservas del recurso se agotaron. Hoy es casi obvio que
la explotación de litio tendrá beneficios económicos, lo que demanda un
poco más de análisis es el evaluar cómo llevar a cabo esta actividad: porque el
litio también se agotará en algún futuro y de nosotros dependerá que hayamos
consumido este recurso de modo tal que nuestra sociedad avance
hacia un armonioso “después” de este final o tan solo pueda
relatar otra historia de saqueo más… como en el
pasado.
Link
relacionado:
https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-1282_No-puedes-ir-en-contra-de-la-naturaleza-
(*) Doctor en
Química, Investigador Independiente de CONICET (Universidad Nacional de
Córdoba).
NdR, 4 de
febrero de 2021.