El dilema en el sector verde

El despeje relativo del panorama que trajo la promulgación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo instauró la necesidad de autoexamen en el segmento esmeralda ¿Cuál será la clorofila que se designe como la que lo motoriza? Y como en todo colectivo, las próximas metas que deberá darse a mediano y largo plazo.
Hace 5 años F5 EN LA PUJA

#IVE #MilagroSala #CFK #Iglesia

Por: Federico Pérez (*). 

Con la plena vigencia, a partir de este domingo, de la Interrupción Voluntaria del Embarazo se abre un panorama pleno de interrogantes para el sector verde. Las movilizaciones en torno a esta norma despejaron el escenario –si bien exigirá monitorear su cumplimiento en situaciones de objeción de conciencia- luego de su sanción. Aunque el espacio tiene por delante otros ítems que podrían desembocar en un arduo debate interno o bien en una fractura.

La bisagra fue la de este 24 de enero, con la entrada en vigencia de la Ley 27.610. Norma que será de operatividad “inmediata”, ratificó la titular del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta. La funcionaria, ex defensora legal de Milagro Sala, si bien emitió el pasado 16 de enero un pronunciamiento en Twitter en repudio al lustro de la persecución contra la dirigenta jujeña, a ojos de algunos dirigentes supo a poco. Tanto al comparar su entusiasmo en ponerle el cuerpo al proyecto de la IVE, y como integrante de la gestión Fernández.

Justamente, la fundadora de la organización Túpac Amaru, al igual que la persecución judicial contra Cristina Fernández de Kirchner, el rol social del Episcopado y los curas en Opción por los Pobres, lo mismo que las preferencias en la esfera privada de las simpatizantes, son los ejes que plantean la disyuntiva para el sector “green”. En el movimiento de pañoletas esmeralda existen grupos bien diferenciados: las radfems, las esnobfems, las misticfems y las doctrifems.

El primer sector aceituna, el más radicalizado y quizás altamente refractario a la mirada de terceras/os, a partir de su planteo que parece revival del anarcosindicalismo de principios del siglo XX [NdR: en la película “La Ley de la frontera” Federico Luppi caracteriza a uno de los bakuninistas utópicos que repite que “el pueblo sólo será libre cuando el último tirano sea ahorcado con las tripas del último cura”] en contra de la Iglesia católica. Más allá de esta mercadería fraseológica importada por las corrientes inmigratorias europeas de fines del siglo XIX y comienzos del XX, la tarea social que hoy realizan los sacerdotes en villas de grandes metrópolis pareciera desaconsejar ir a ultranza con ésta prédica anticlerical.  

Entre las radfems, también las hay quienes propugnan una especie de puritanismo con sus preceptos para pertenecer y que más bien están ligados a preferencias de la vida privada. Por su parte, la fracción de las esnobfems adhirieron a la consigna de la IVE por una motivación de moda, adosada a la postura rebelde que suele merodear al sector juvenil de clase media alta y alta (pero que resulta permeable a una tarea de instrucción doctrinaria). Mientras, la variante postmodernista y su bagaje de misticismo anti científico motoriza a las misticfems.

La cuestión bisagra

Luego de la obtención de la plena operatividad de la Ley IVE, el ala verde se encamina a la definición si sus diferentes componentes se aglutinaron por motivos tácticos o en función de un planteo estratégico. Las fisuras cada días más notorias en lo que hasta acá experimentó este movimiento, hecho el corte diacrónico al 29 de diciembre último, serán puestas a prueba con los desafíos por venir.

Es dable intuir que la decantación y la redefinición del sector en tono clorofila podría provenir de la fracción integrada por las doctrifems. El que está compuesto ampliamente  por las integrantes que mayor energía cerebral y formación académica evidenciaron en todo el trayecto. Y que ahora tendrán como siguiente escalón la capacidad de trazar un camino y convencer al resto de transitarlo. 

La ministra de Gobierno bonaerense, Teresa García -una de ellas- recordó que “en el caso de Milagro Sala hay otro componente que es que el poder político abusa de sus atribuciones”, criticó el pasado 17 de enero en entrevista con la AM 1050. En dirección similar, las militantes de Patria Grande (sector que tiene como portavoz a Juan Grabois) se sumó aquel mismo día a este reclamo por la libertad de la dirigenta jujeña. 

En tanto, una de las dirigentas más agudas que tienen las doctrifems, la historiadora y periodista Luciana Espíndola, salió del cliché en medio del debate por la IVE con su evaluación “sobre iglesia, religión y estado para que vean que mis tres años de historia no fueron al pedo”. En tal contexto, advirtió que “se caen de culo”, al saber su análisis respecto a estas tres variables. “Y si no les gusta pueden ir tramitando la apostasía. Yo no porque no me bautizaron y soy atea o agnóstica, depende el humor”, ironizó en Twitter la columnista de la revista Hamartia.  

Según Espíndola “lo de la separación iglesia/estado es un capricho de progres” que no va más allá de eso. “Cuando el Papa Francisco, los curas villeros y los curas en opción por los pobres, se alzan en defensa de los más humildes y endurecen sus críticas contra el gobierno de Cambiemos, mágicamente aparece en agenda la separación de la Iglesia y el Estado”, anticiparon en julio de 2018 Mariana Escalada y Agustín Ronconi en el portal El Disenso.

El sitio de investigación y análisis, advirtió hace dos años y medio que “ya está en las gateras la nueva ola negra (o tal vez naranja) que se está gestando”, amparada en el recorte de las erogaciones estatales para cumplir con los pagos externos. Y en plenas vacaciones invernales de aquel año, El Disenso ya advertía que se había dado “inicio a una campaña de apostasía colectiva”, en una dinámica que marcaba esta iniciativa ingresada “desde Cambiemos”, pero cuya “fuerza de choque será nuevamente el progresismo empujado a la calle a luchar por las premisas duranbarbescas”.

Dos años después, la ya mencionada Espíndola cuestionaba en Twiter que “hay una cosa en la rebeldía del progre muy parecida a la rebeldía adolescente de cuestionar lo obvio que me pone de los pelos”, indicó en relación al planteo sobre Catolicismo y Estado. Por lo cual fulminó “esa necesidad de querer destacar en un mundo ya inventado”, y además, por terceros que hasta guionaron previamente esa película.

El meñique en la llaga

Pocos son los que podrían suponer a Espíndola adscripta a ideas de centro o bien de derechas. Señalética tras la cual consignaremos otro de sus exhortos a limpiar el césped, hasta librarlo de la gramilla. “Que es lo que pasa que están mezclando conceptos filosóficos con coacheo emocional y astrología”? interrogó hacia el interior del ala verde. Y rezongó en torno a las “ganas de arruinar todo” con esos absurdos.

“No hermana, no sabés de filosofía”, emitió como preaviso en medio del intenso debate por el proyecto de la IVE. “Menstruar no es un acto político”, diferenció la historiadora y escritora. Aunque con el mismo énfasis, arrinconó a las predicadoras celestes, al anunciar en tono sarcástico que comenzaría “a usar esa terminología de nombrar cosas que no existen pero que hipotéticamente en tu ilusión pueden llegar a existir aunque en la vida real no. Onda en vez de ´el niño por nacer´ voy a decir ´el sueldo por cobrar´, ´el quini 6 a ganar´, etc etc etc”.  

Y en tono de parábola, la pensadora del Conurbano rememoró que “alguien muy capo dijo que enunciarse constantemente desde el ´yo´ (yo hice esto, yo idee aquello, yo inventé esto otro, a mí se me ocurrió tal cosa) hace que tu discurso quede pobrisimo y que todo lo que hagas se desmorone en el ego de querer adjudicártelo”. A lo que contrapuso que “las ideas colectivas son mejores, tienen más fuerza y fundamentalmente legitiman más aquello que hagas. Porque construir con otros y no para sí mismo siempre fortalece”.

Especialmente para aprovechar en la construcción verde, Espíndola consideró que “el  feminismo punitivista, moralista y con flashes de esoterismo barato no sirve, no hace bien, y atrasa”. Además que “el feminismo mainstream es una mierda: de contra hegemónico y combativo, nada. Posar, no es hacer, es hacer que hacés”, aclaró.

Otra de las teóricas, KarlA @dumbunny –una de las más citadas durante 2020- advirtió que “no pretendas ´luchar por la liberación de las mujeres´ si ignoras las cuestiones de raza y clase, porque no buscas liberarlas de nada, solo te importan las blancas, y eso no es feminismo”. “El feminismo será antirracista o no será. Tu ´feminismo´ burgués y racista ‘sin apellidos´ no sirve de nada”, publicó en Twitter el pasado 5 de mayo.

En una sintonía similar, Angie De la Guarda remarcó que algunas “defienden apasionadamente a Nike, son amigas de Lipo y Lospe, se callan la inocencia de Milagros Salas y cuestionan a CFK por votar a favor de la IVE”. En función de lo que concluyó que “el feminismo mainstream es más funcional que el que le sirve el té con masitas a Macri y a Awada”.

A su turno, la economista Julia Strada, hace un tiempo, ya, diferenció que si “tu única y excluyente reivindicación sea el aborto legal al margen del debate sobre el modelo de país, te convierte en abortera”. En cambio, “disputar la inclusión social con perspectiva de género (¡y la independencia económica!) junto con la pelea por el aborto, te hace feminista”.

Algo de todo esto que las “verdes” deberán resetear sigue dando vueltas por tal hemisferio. Este fin de semana, en Twitter se dieron unos cruces bastante ilustrativos. Una usuaria, quien publica bajo el alias @Cuckamila rechazó a “esas radfems que te cuestionan tus gustos sexuales porque tienen una raíz patriarcal???????????????????”.  

Y luego contraatacó marcando que “no comprenden la simple ironía verdad? No soy trola, ni siquiera me gusta que me ahorquen, pero esas son prácticas que a muchas chicas les gusta así que dejen de hacerse las sabihondas y respeten”. En tanto, una periodista y militante feminista encuadró que “para ser radicales son más bien viejas pacatas y conservadoras”.

Por su parte, @Mica confesó que este intento de imposición le “da risa porque siempre dijimos que no elegimos quien nos atrae, nadie elige realmente su sexualidad y estás pibas ya te van cuestionando todo”. Y, luego de retornar a estos caminos luego de un breve paseo por el rumbo de los tomates, @Zukarita contó que “una me dijo que la verdadera feminista es lesbiana. Porque ser heterosexual es FINANCIAR EL PATRIARCADO. Esta convencidísima que es así”. Y que quede con este final abierto.

(*) NdR, 26 de enero de 2021.