Cuando los agronegocios no se llevan bien

La convivencia de los intereses del sector agroexportador con el resto de la sociedad muestra en estos días su arista más embromada, tanto en el paisaje urbano como en el rural. Dos aristas que se consignan con indicios más que evidentes en el paisaje de la Pampa Húmeda. Y acá van los pormenores.
Hace 5 años F5 EN LA PUJA

#Agroexportador #Huellas #Tensión

El segmento agroexportador mantiene tensión con el medio ambiente, entendido como el que provee de recursos naturales para el disfrute del resto. También extensible al paisaje urbano.

A mitad de semana, se dejó registro del plan de derrocamiento para una de las últimas casonas típicas del barrio porteño de Palermo. La que está ubicada en calle Lafinur 3183, pronta a ser demolida para ser suplantada por esos edificios en altura hacia donde van las inversiones del sector agroexportador.

Este miércoles, un usuario en Twitter detalló que “La exclusividad, un estilo de vida”, indica el “cartel que anuncia la pronta demolición de una de las últimas casas del barrio”. El hombre reseñó que el Gobierno metropolitano “está permitiendo una masacre arquitectónica para que el complejo sojero invierta en ladrillo”.

Por otro lado, la ex embajadora argentina ante el Reino Unido, Alicia Castro, advirtió que “nadie  puede ignorar el terrible daño medioambiental que produce el glifosato”, dijo en referencia al desastre provocado en el Río Salado. “Daño a las personas, las especies animales y vegetales, la desertificación, expulsa a los pueblos originarios, favorece la catástrofe climática. Ya lo estamos sufriendo. Es hora de prohibirlo. Como Mexico”, recomendó. 

Con esto, Castro se refirió a que investigadores de la Universidad Nacional del Litoral determinaron la presencia de agrotóxicos en los peces muertos en el río Salado. De acuerdo a las pruebas científicas, se trata de glifosato y clorpirifos, los herbicidas y plaguicidas más utilizados en los cultivos de soja transgénica.

NdR, 22 de enero de 2021. 


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