#Agroexportador
#Huellas #Tensión
El segmento
agroexportador mantiene tensión con el medio ambiente, entendido como el que
provee de recursos naturales para el disfrute del resto. También extensible al
paisaje urbano.
A mitad de
semana, se dejó registro del plan de derrocamiento para una de las últimas
casonas típicas del barrio porteño de Palermo. La que está ubicada en calle Lafinur
3183, pronta a ser demolida para ser suplantada por esos edificios en altura
hacia donde van las inversiones del sector agroexportador.
Este miércoles,
un usuario en Twitter detalló que “La exclusividad, un estilo de vida”, indica
el “cartel que anuncia la pronta demolición de una de las últimas casas del
barrio”. El hombre reseñó que el Gobierno metropolitano “está permitiendo una
masacre arquitectónica para que el complejo sojero invierta en ladrillo”.
Por otro lado,
la ex embajadora argentina ante el Reino Unido, Alicia Castro, advirtió que “nadie
puede ignorar el terrible daño
medioambiental que produce el glifosato”, dijo en referencia al desastre provocado
en el Río Salado. “Daño a las personas, las especies animales y vegetales, la
desertificación, expulsa a los pueblos originarios, favorece la catástrofe
climática. Ya lo estamos sufriendo. Es hora de prohibirlo. Como Mexico”,
recomendó.
Con esto,
Castro se refirió a que investigadores de la Universidad Nacional del Litoral
determinaron la presencia de agrotóxicos en los peces muertos en el río Salado.
De acuerdo a las pruebas científicas, se trata de glifosato y clorpirifos, los
herbicidas y plaguicidas más utilizados en los cultivos de soja transgénica.
NdR, 22 de
enero de 2021.